La vida del presidente Monson se celebra con una velada de canciones, música y homenajes


En una gran celebración, y en honor al cumpleaños número 85 del presidente Thomas S. Monson, alrededor de 20.000 personas llenaron el Centro de Conferencias el 17 de agosto de 2012 para disfrutar una velada de música, narración y homenajes en un programa denominado “Días dorados: Una celebración a la vida”.

Entre las selecciones hubo música y mensajes de algunos de los espectáculos de Broadway favoritos del presidente Monson, así como otras canciones de inspiración en celebración de su cumpleaños número 85, que fue el 21 de agosto.

El presidente Monson se sentó entre el público en la primera fila junto con su esposa, Frances Johnson Monson, y con integrantes de su familia.

El presidente Henry B. Eyring, Primer Consejero de la Primera Presidencia, habló de haber sido testigo de un homenaje al presidente Monson en “un camino rural del desierto de Arizona” en el que el presidente Monson se detuvo para estrechar la mano de una pareja y sus pequeños hijos, pero terminó saludando con paciencia a muchos más que aparecieron.

El presidente Eyring dijo que ha sido testigo de que el presidente Monson “se ha acercado a la gente en nombre del Señor”, por lo general incluso a los niños, en diversos lugares del mundo. “No sólo a aquellos a quienes saludó se les concedió un momento dorado, sino también a quienes lo presenciamos”, dijo él. “Yo ya no soy el mismo, ni tampoco ninguno de los que participaron; por haber sentido ese amor, hemos cambiado”.

El presidente Dieter F. Uchtdorf, Segundo Consejero de la Primera Presidencia, también felicitó al presidente Monson “por una vida llena de días dorados… Presidente Monson, usted es un amigo que trae claridad a la obscuridad, es el profeta de Dios para nuestros días; lo amamos y lo apoyamos; oramos por usted”, dijo.

Muchos otros líderes de la Iglesia, religiosos y cívicos, así como amigos de toda la vida, rindieron homenaje al presidente Monson por medio de felicitaciones en video pregrabadas. También se le reconoció por los años que ha dedicado a la participación en el programa de escultismo.

En los momentos finales del programa, el presidente Monson hizo eco a las palabras del escritor y poeta escocés James Barrie, que escribió: “Dios nos ha dado recuerdos para que tengamos rosas primaverales en el invierno de nuestra vida” (véase Laurence J. Peter, compilador, Peter’s Quotations: Ideas for Our Time, 1977, pág. 335).

“Esta noche me entregaron un ramo entero de recuerdos”, dijo el presidente Monson.

Como toque especial, el escenario del Centro de Conferencias se adornó con cientos de rosas amarillas, simbólicas de los días “dorados” de su vida.