Ideas para la noche de hogar


Este ejemplar contiene artículos y actividades que se podrían utilizar en la noche de hogar. A continuación figuran algunos ejemplos.

“La reverencia hacia Dios es el comienzo de la sabiduría”, página 20: Considere la idea de analizar la diferencia entre la sabiduría del mundo y la sabiduría de Dios. Quizá sería bueno que leyeran 2 Nefi 9:28–29 y pensaran en situaciones en las que la sabiduría del mundo se diferencia de la sabiduría que enseña el Evangelio. Decidan qué camino escogerían en cada situación.

“Lema de la Mutual para 2013”, página 50: Lean los artículos de Elaine S. Dalton y David L. Beck en cuanto al lema de la Mutual para 2013. Considere aportar ideas sobre las formas en que cada integrante de la familia puede ayudar a hacer que el hogar sea un lugar santo. Quizá sería bueno que coloquen una lámina del templo en su casa y que establezcan la meta de asistir al templo como familia.

“Sigue practicando”, página 56: Considere realizar un show de talentos familiar. Sugiera que cada integrante de la familia vaya preparado para compartir una habilidad o una presentación. Luego, lean el artículo “Sigue practicando” y hablen acerca de cómo el practicar y compartir los talentos puede bendecir a las personas que nos rodean.

“El testimonio de Evelyn en cuanto al templo”, página 70: Considere crear una búsqueda del tesoro en la que lo que se busque sea el “testimonio familiar”. Coloque láminas o fotos por toda la habitación y pida a los integrantes de la familia que junten aquellas en las que crean (por ejemplo: fotos de la familia, el templo, el presidente Thomas S. Monson, el bautismo, un formulario de diezmos, jóvenes vestidos con modestia). Terminen analizando por qué creen en cada una de esas cosas.

Lecciones en la oscuridad

Un día de octubre, nuestra hija Júlia, que a menudo es muy inquieta durante la noche de hogar, dijo: “Nunca tenemos la noche de hogar a oscuras. ¿Podemos, por favor?”. Nos preguntábamos cómo y qué podríamos enseñarle en la oscuridad.

Apagamos las luces y nos envolvió una oscuridad total. Entonces mi esposo abrió su teléfono celular y empezó a enseñar acerca de la luz de Cristo. Demostró cómo la luz de Cristo puede sacarnos de la oscuridad y conducirnos como familia de regreso a Él. La luz del teléfono no era muy brillante, pero era suficiente para que pudiéramos ver.

Cuando se apagaba automáticamente la luz del teléfono de tanto en tanto, podíamos mostrarle a nuestra hija cómo sería nuestra vida sin el Salvador Jesucristo. El Espíritu era muy fuerte y Júlia guardó total reverencia. Todavía recuerda nuestra noche de hogar preferida y el mensaje que se enseñó.

Valquíria Lima dos Santos, Brasil