Cuaderno de la conferencia de octubre


“Lo que yo, el Señor, he dicho, yo lo he dicho… sea por mi propia voz o por la voz de mis siervos, es lo mismo” (D. y C. 1:38).
A medida que repase la conferencia general de octubre de 2012, puede utilizar estas páginas (y los cuadernos de la conferencia de ejemplares futuros) para ayudarle a estudiar y aplicar las enseñanzas recientes de los profetas y apóstoles vivientes, así como de otros líderes de la Iglesia.

Para leer, ver o escuchar los discursos de la conferencia general, visite conference.lds.org.

Relatos de la conferencia

¿Fue casualidad el que se cruzaran nuestros caminos?

President Thomas S. Monson, “Consideren las bendiciones”, Liahona, noviembre de 2012, pág. 88.

En el invierno de 1983 a 1984, la noche de un sábado muy frío, mi esposa y yo manejamos varios kilómetros hasta el valle de las montañas de Midway, Utah, donde tenemos una casa. Esa noche la temperatura era de 31 grados Celsius bajo cero, y queríamos asegurarnos de que todo estuviera bien en la casa. Revisamos todo y vimos que no había problemas, así que partimos para regresar a Salt Lake City. Apenas habíamos recorrido unos pocos kilómetros… cuando el auto dejó de funcionar. Estábamos totalmente varados …

Muy a nuestro pesar, empezamos a caminar hacia el pueblo más cercano, con los autos pasándonos a gran velocidad. Finalmente se detuvo un auto y un joven ofreció su ayuda… Ese joven bondadoso nos llevó de vuelta a nuestra casa en Midway. Traté de pagarle…, pero… indicó que era un Boy Scout y que quería hacer una buena obra. Le dije quién era yo y él expresó agradecimiento por el privilegio de ayudar. Suponiendo que tenía la edad para ir a la misión, le pregunté si tenía planes de hacerlo, pero dijo que no estaba seguro de lo que quería hacer.

La mañana del lunes siguiente, le escribí una carta al joven agradeciéndole su bondad. En la carta lo animé a servir en una misión de tiempo completo…

Más o menos una semana después, la mamá del joven llamó por teléfono y me dijo que su hijo era un joven sobresaliente, pero que, por ciertas influencias en su vida, el deseo que siempre había tenido de servir en una misión había disminuido. Indicó que ella y el papá habían ayunado y orado pidiendo que hubiera un cambio en su corazón… [Ella] quería informarme que consideraba que los acontecimientos de aquella noche fría eran la respuesta a sus oraciones por él. Yo le dije: “Estoy de acuerdo con usted”.

Después de varios meses y de tener más comunicaciones con el joven, mi esposa y yo sentimos gran gozo cuando asistimos a su despedida antes de que saliera a la Misión Canadá Vancouver.

¿Fue casualidad el que se cruzaran nuestros caminos esa fría noche de diciembre? No lo creo ni por un minuto. Más bien creo que fue la respuesta a las oraciones sinceras de una madre y de un padre a favor del hijo al que amaban.

Considere escribir lo que piensa en su diario personal o hablar en cuanto a ello con otras personas.

Preguntas para reflexionar

  • ¿Cómo puede fortalecerte a ti y a las personas a las que enseñes el servir en una misión?

  • ¿Qué puedes hacer a fin de prepararte para servir en una misión?

Recursos adicionales sobre este tema: Predicad Mi Evangelio: Una guía para el servicio misional, 2004; Russell M. Nelson, “¡Pregúntenles a los misioneros; ellos pueden ayudarlos!”, Liahona, noviembre de 2012, págs. 18–21.

Cambio de pautas en cuanto a la edad de los misioneros

En la conferencia general de octubre de 2012, el presidente Thomas S. Monson anunció: “Todos los jóvenes dignos y capaces que se hayan graduado de la escuela secundaria o su equivalente… tendrán la opción de ser recomendados para la obra misional a los 18 años en lugar de a los 19… Las jóvenes dignas y capaces, que tengan el deseo de servir, pueden ser recomendadas para el servicio misional a partir de los 19 años en lugar de los 21” (“Bienvenidos a la conferencia”, Liahona, noviembre de 2012, págs. 4, 5).

Promesa profética

“Nuestro Padre Celestial está al tanto de nuestras necesidades y nos auxiliará cuando pidamos Su ayuda. Yo pienso que ningún asunto nuestro es demasiado pequeño o insignificante. El Señor participa en los detalles de nuestra vida”.

President Thomas S. Monson, “Consideren las bendiciones”, Liahona, noviembre de 2012, pág. 88.

Rincón de estudio

Paralelismos: La verdadera conversión

Algunos de los temas más importantes son tratados por más de un orador de la conferencia general. A continuación encontrarán lo que cuatro discursantes dijeron acerca de la conversión. Intente buscar otros paralelismos al estudiar los discursos de la conferencia.

  • “La verdadera conversión… incluye el compromiso consciente de convertirse en un discípulo de Cristo”1. —El élder David A. Bednar, del Quórum de los Doce Apóstoles.

  • “Al bautizarnos prometemos tomar sobre nosotros ‘el nombre de [Jesucristo], teniendo la determinación de servirle hasta el fin’. [Moroni 6:3; cursiva agregada.] Tal convenio requiere un esfuerzo osado, un compromiso e integridad”2. —Élder Quentin L. Cook, del Quórum de los Doce Apóstoles.

  • “Seguimos a nuestro Salvador Jesucristo. Esta conversión y confianza es el resultado del esfuerzo diligente y deliberado. Es personal. Es un proceso que dura toda la vida”3. —Ann M. Dibb, Segunda Consejera de la Presidencia General de las Mujeres Jóvenes.

  • “Sólo cuando nuestro testimonio trascienda lo que está en nuestra mente y se introduzca profundamente en nuestro corazón, será nuestra motivación para amar y servir semejante a la del Salvador”4. —Élder M. Russell Ballard, del Quórum de los Doce Apóstoles.

    Notas

  1.   1.

    David A. Bednar, “Convertidos al Señor”, Liahona, noviembre de 2012, pág. 107.

  2.   2.

    Quentin L. Cook, “¿Podéis sentir esto ahora?”, Liahona, noviembre de 2012, pág. 9.

  3.   3.

    Ann M. Dibb, “Lo sé. Lo vivo. Me encanta”, Liahona, noviembre de 2012, pág. 10.

  4.   4.

    M. Russell Ballard, “Estar anhelosamente consagrados”, Liahona, noviembre de 2012, pág. 30.