Carolina L., que tiene 11 años y es de Venezuela, creció en La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y siempre ha querido ir al Templo de Caracas, Venezuela. En marzo de 2012, visitó el templo por primera vez, lo cual la hizo muy feliz.

Tengo una familia muy especial. La Iglesia está a seis horas de distancia, pero vamos cuando podemos. Mi padre bendice la Santa Cena todos los domingos para nosotros, y mi madre me enseña en la Primaria. Vamos al Templo de Recife, Brasil, una vez al año. Iré a la misión cuando sea lo suficientemente grande. Estudio las Escrituras y oro todos los días. Intento complacer al Padre Celestial siendo un buen niño. Amo mucho el Evangelio.

Kevin L., 8 años, Brasil

Cuando fui al templo, lo pasé muy bien con mi papá y mi hermano Ryan mientras mi madre y su amiga estaban en una sesión. Fui muy reverente mientras estaba en la sala de espera del templo. Estaba entusiasmado por estar en la casa del Padre Celestial y por sentir Su amor y Su bondad mediante el Espíritu. Me encanta la casa del Señor.

Jorge M., 6 años, Costa Rica

A Omega, mi hermana pequeña, y a mí nos encanta ver el templo. Cuando nuestro barrio visita el Templo de Monterrey, México, salimos a la medianoche y viajamos seis horas para llegar hasta allí. Sé que el templo es donde las familias pueden llegar a ser eternas. Pronto nos vamos a mudar a Tuxtla Gutiérrez. Allí hay un templo y podremos visitarlo más a menudo. Estoy agradecida por los templos.

Helem N., 4 años, México

Solene S., 6 años, Brasil

Éste es un dibujo del Templo de Asunción, Paraguay. Estoy muy contento porque pronto nos sellaremos como familia eterna. Le doy gracias al Padre Celestial por darme una familia.

Angelo N., 5 años, Paraguay

Cuando entré en el Templo de Quetzaltenango, Guatemala, sentí una paz inmensa. Durante la dedicación me sentí muy feliz. Los discursos penetraron hasta lo profundo de mi corazón.

Juan G., 11 años, Guatemala