Mensaje de la Primera Presidencia

La voz del Señor


Henry B. Eyring

La voz del Señor

Doctrina y Convenios invita a todas las personas de todas partes a escuchar la voz del Señor Jesucristo (véase D. y C. 1:2, 4, 11, 34; 25:16). Está llena de Sus mensajes, advertencias y exhortaciones alentadoras dadas mediante revelación a Sus profetas escogidos. En estas revelaciones podemos ver cómo Dios contesta nuestras oraciones de fe por medio de mensajes de instrucción, paz y advertencia.

En nuestras oraciones, procuramos saber lo que Dios quiere que hagamos, lo que debemos hacer para hallar paz y felicidad en esta vida y en la venidera, y qué es lo que yace por delante. Doctrina y Convenios está llena de respuestas a ese tipo de preguntas que la gente común y corriente y los profetas hacen en humilde oración. Puede ser una guía valiosa para enseñarnos la forma de recibir respuesta a preguntas sobre nuestro bienestar temporal y nuestra salvación eterna.

La humildad y la fe en el Señor Jesucristo son la clave. Oliver Cowdery recibió una respuesta del Señor en cuanto a su deseo de ayudar en la traducción del Libro de Mormón: “Recuerda que sin fe no puedes hacer nada; por tanto, pide con fe. No juegues con estas cosas; no pidas lo que no debes” (D. y C. 8:10).

Una y otra vez en Doctrina y Convenios, el Señor exige fe y humildad antes de brindar Su ayuda. Una de las razones de ello es que Sus respuestas tal vez no vengan de la manera que esperamos, ni tampoco serán siempre fáciles de aceptar.

La historia de la Iglesia y las experiencias de nuestros antepasados demuestran esta realidad. Mi tatarabuelo Henry Eyring oró fervientemente para saber qué debía hacer después de que se le enseñó el Evangelio restaurado en 1855. Recibió la respuesta en un sueño.

Soñó que estaba a la mesa con el élder Erastus Snow, del Quórum de los Doce Apóstoles, y con un élder que se llamaba William Brown. El élder Snow enseñó los principios del Evangelio por lo que pareció ser una hora. Entonces el élder Snow dijo: “En el nombre de Jesucristo, te mando que te bautices, y este hombre [el élder Brown]… te bautizará”1. Mi familia está agradecida de que Henry Eyring tuviese la fe y la humildad de ser bautizado por el élder Brown a las 7:30 de la mañana en un estanque de agua de lluvia, en St. Louis, Misuri, EE. UU.

La respuesta a su oración no vino al oír la voz del Señor; la recibió por medio de una visión o un sueño por la noche, al igual que Lehi (véase 1 Nefi 8:2).

El Señor nos ha enseñado que las respuestas también pueden venir en forma de sentimientos. En Doctrina y Convenios, Él enseñó a Oliver Cowdery: “He aquí, hablaré a tu mente y a tu corazón por medio del Espíritu Santo que vendrá sobre ti y morará en tu corazón” (D. y C. 8:2).

Y lo animó de este modo: “¿No hablé paz a tu mente en cuanto al asunto? ¿Qué mayor testimonio puedes tener que de Dios?” (D. y C. 6:23).

Doctrina y Convenios, la historia de la Iglesia y la historia que Henry Eyring llevó durante su misión inmediatamente después de su bautismo, me han enseñado que las respuestas pueden llegar en forma de advertencias así como con sentimientos de paz.

En abril de 1857, el élder Parley P. Pratt, del Quórum de los Doce Apóstoles, asistió a una conferencia en lo que ahora es Oklahoma, EE. UU. Henry Eyring escribió que la mente del élder Pratt “estaba llena de premoniciones sombrías… sin poder discernir el futuro ni ninguna forma de escape”2. Inmediatamente después, Henry registró la triste noticia del martirio del apóstol. El élder Pratt había seguido adelante con su viaje a pesar de los sentimientos de peligro, de la misma forma que lo había hecho el profeta José al ir a Carthage.

Es mi testimonio que el Señor siempre contesta la humilde oración de fe. Doctrina y Convenios y nuestra experiencia personal nos enseñan a reconocer esas respuestas y a aceptarlas en fe, ya sean instrucciones, la confirmación de una verdad o una advertencia. Ruego que siempre prestemos atención para escuchar la amorosa voz del Señor y para reconocerla.

Cómo enseñar con este mensaje

1. Considere la posibilidad de leer juntos los párrafos acerca de la oración que se encuentran en este mensaje. Al leer, pida a los miembros de la familia que escuchen atentamente para encontrar maneras en que Dios contesta las oraciones. Tal vez podría testificar acerca de la importancia de la oración.

2. Doctrina y Convenios está repleta de respuestas a preguntas que hicieron las personas por medio de la oración. ¿Qué hubiera pasado si las respuestas a sus preguntas (las revelaciones) no se hubiesen registrado? Anime a los integrantes de la familia a aprender a reconocer los susurros del Espíritu y a seguirlos. Quizás quieran registrar sus ideas en cuanto a la oración en sus diarios personales.

Jóvenes

Estar atentos a las impresiones

Una noche, mi prima menor se escapó de su casa, así que me apresuré a ir a buscarla. Mientras conducía, oré para que el Espíritu me ayudara. Sabía que Dios me respondería y me guiaría, y traté de prestar atención a las impresiones del Espíritu, pero al no escuchar nada, empecé a desesperarme y a sentir que el Espíritu no me estaba guiando.

Aunque quería ir más lejos para buscarla, sentí que debía quedarme en la zona alrededor de la casa de mi prima, así que decidí manejar por las inmediaciones una vez más. Al detenerme en una intersección vi la figura de una niña que iba caminando. ¡Había encontrado a mi prima!

Al salir del automóvil y correr hacia ella, me di cuenta de que el Espíritu me había guiado todo el tiempo al hacerme sentir que debía permanecer en el mismo vecindario. Como había estado atenta esperando oír una voz suave, casi ignoré los susurros del Espíritu; entonces entendí que muchas veces no escucharemos una voz, sino que sentiremos impresiones en nuestro corazón.

Me sentí muy agradecida por la guía del Espíritu. Realmente, ¡Él siempre está ahí! Como dicen las Escrituras: “El Espíritu Santo será tu compañero constante” (D. y C. 121:46).

Si somos dignos de la guía del Espíritu y estamos atentos, seremos instrumentos en las manos de Dios para hacer el bien a muchas personas. Con la compañía constante del Espíritu, sabremos cuál es el camino que debemos seguir.

Niños

La aventura de la oración

El presidente Eyring enseña que las oraciones pueden ser contestadas de muchas maneras diferentes. Puedes tener una aventura al escudriñar las Escrituras para descubrir algunas de esas maneras.

Utiliza este mapa para empezar tu viaje de aprendizaje; busca cada Escritura que haya en el mapa y, en las líneas en blanco, escribe en pocas palabras lo que dice la Escritura acerca de las respuestas a la oración.

A medida que lo hagas, puedes escribir en tu diario sobre lo que estás aprendiendo, así como tus experiencias personales con las oraciones que han sido contestadas.

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    Notas

  1.   1.

    “El diario de Henry Eyring: 1835–1902” (manuscrito inédito en posesión del autor).

  2.   2.

    “El diario de Henry Eyring: 1835–1902”.