La Iglesia anima a los miembros en todo el mundo a servir a nivel local


Durante el pasado año, el Departamento de Bienestar de la Iglesia ha puesto un renovado énfasis en que los miembros alrededor del mundo ofrezcan ayuda en sus propias comunidades.

La sección de Servicio humanitario de LDS.org sugiere: “¿Qué necesidades o desafíos ve o escucha?… Si identifica una necesidad en su comunidad, pero no puede encontrar un programa establecido para esa necesidad, tome la iniciativa para encontrar una solución” (vaya a en http://www.lds.org/topics/humanitarian-service/help?lang=spa).

Lynn Samsel, director de respuestas de emergencia para la Iglesia, explicó algunos beneficios de la respuesta humanitaria a nivel local: “Es más rápido, tenemos menos problemas con las aduanas, permite a la Iglesia comprar productos locales a los que los miembros de la zona están acostumbrados, proporciona apoyo a la economía local y ayuda a establecer relaciones”.

En 2011, una agitación política en varios países árabes hizo que miles de personas se quedaran sin hogar. En lugar de armar estuches de higiene en Salt Lake y después enviarlos a Medio Oriente, la Iglesia proporcionó fondos a la Presidencia de Área. Los 50 miembros que viven en Jordania se asociaron con otras organizaciones locales y armaron y distribuyeron 40.000 estuches de higiene y paquetes de alimentos en tan sólo cinco días.

Por todo el mundo, los miembros pueden iniciar sus propios proyectos de servicio. En otros casos, la rama, el barrio o la estaca puede organizar oportunidades de servicio para los miembros y para las demás personas.

Gustavo Estrada, del Departamento de Bienestar, explicó que las soluciones locales a menudo cubren de una mejor manera esas necesidades que las soluciones establecidas a miles de kilómetros de distancia.

Después del terremoto y el maremoto que devastaron Japón el 11 de marzo de 2011, la Iglesia se apresuró a responder; envió dinero a los líderes locales, quienes entonces compraron alimentos y otros suministros en el país. Los miembros de Japón que no resultaron directamente afectados por el terremoto armaron estuches con los suministros que cubrían las necesidades de las víctimas de los desastres de mejor manera que si hubieran recibido los estuches estándar.

“Cuando los miembros salen a prestar servicio en sus comunidades, pueden establecer relaciones con sus vecinos y disfrutar de la confianza que se desarrolla al trabajar juntos en un problema común”, dijo Sharon Eubank, directora de los servicios humanitarios de la Iglesia.

En 2012, en un esfuerzo para reducir la tasa de mortalidad infantil en los países en vías de desarrollo, voluntarios SUD en Ghana enviaron 1,5 millones de mensajes de texto a sus compatriotas ghaneses, informándolos de la campaña de vacunación patrocinada por una organización asociada con la Iglesia.

“[Ahora], cuando algún otro problema aparezca en el futuro, existe una base para cooperar otra vez”, dijo la hermana Eubank. “Servir juntos promueve el entendimiento y desarrolla la verdadera hermandad cristiana más rápido que ninguna otra manera en la que pueda pensar”.