Preguntas y respuestas


“Uno de mis amigos me ofendió mucho. Sé que se espera que lo perdone, pero ¿cómo supero el dolor que me causó?”

El perdonar a tu amigo y olvidar los sentimientos heridos puede ser difícil. Perdonar y superar los sentimientos heridos requerirá misericordia: la tuya y la del Señor. Tu responsabilidad no es la de tratar de superar el dolor, sino la de perdonar: mostrar misericordia por tu amigo (véase D. y C. 64:8–10). Al hacerlo, el Señor mostrará misericordia hacia ti, si buscas Su ayuda. O sea, Él puede reemplazar tus sentimientos heridos con amor y paz.

Habla con tu amigo y trata de entender lo que sucedió. Quizá descubras que tu amigo no tuvo la intención de herirte, lo cual podría facilitar el perdonar y superar el dolor.

Aun cuando sea difícil perdonar o lleve mucho tiempo hacerlo, sigue intentándolo. Con el tiempo, querrás hacerle saber a tu amigo o amiga que lo perdonas y que aún deseas que sigan siendo amigos. El guardar rencor a costa de perder una amistad jamás conducirá a la paz que proviene del verdadero perdón.

Recuerda que todos dependemos de la expiación del Salvador para ser perdonados de nuestros pecados. Ora para tener la capacidad de perdonar, y ten fe en que el Señor te ayudará. Él tiene el poder para sanar tu corazón herido.

Deja que el Señor juzgue

Deja que el Señor sea quien juzgue los actos dañinos que llevan a cabo otras personas. Recuerda que el Señor dice: “Yo, el Señor, perdonaré a quien sea mi voluntad perdonar, mas a vosotros os es requerido perdonar a todos los hombres” (D. y C. 64:10). Es difícil olvidar los sentimientos heridos, pero si oras para pedir ayuda, te darás cuenta de que ese perdón puede sanar heridas terribles y reemplazar el odio con la paz y el amor que sólo Dios puede brindar.

Genessis H., 16 años, Antofagasta, Chile

Perdona a todos

El sufrimiento del Señor Jesucristo hizo que sangrara por cada poro, pero Él venció el dolor y tuvo la fuerza para perdonar mientras estaba en la cruz. Esto no fue porque no sintiera dolor, sino porque, para Él, lo único que importaba era la voluntad del Padre. Del mismo modo, lo único que debería importarnos a nosotros es la voluntad de Dios, y Él requiere que perdonemos a todos. Incluso si nuestras heridas sanan lentamente, podemos vencer el dolor mediante la oración y el perdón sincero a aquellos que son injustos con nosotros.

Ahou O., 17 años, Costa de Marfil

Quiérelos

Me he dado cuenta de que la mejor manera de reaccionar ante el dolor es querer a la persona que te ofendió. Cuando alguien me ofende, trato de hacerle cumplidos y mostrar toda la bondad posible hacia él o ella. Al hacerlo, el enojo no seguirá anidándose en tu interior. Por el contrario, desaparecerá completamente y habrás fortalecido la relación con la persona que te ofendió.

Katie A., 18 años, Utah, EE. UU.

Míralos a través de los ojos del Señor

Jesucristo experimentó tu dolor para que tú pudieras ser perdonado de tus pecados y también para que pudieras perdonar a los demás. Cuando oras para tener la capacidad de ver a alguien a través de Sus ojos, descubrirás que podrás entender mejor a esas personas. A medida que pasen las semanas, notarás que los malos sentimientos desaparecerán.

Kimberly B., 18 años, Nebraska, EE. UU.

Ora para sentir el deseo de perdonar

Ora a nuestro amoroso Padre Celestial para que tú y tu amigo tengan el valor de perdonarse el uno al otro. El perdonar a alguien que te ha herido es realizar una acción a semejanza de Cristo. El perdón sana incluso los sentimientos que más se han herido.

Lehi E., 16 años, Abu Dhabi, Emiratos Árabes Unidos

Recuerda la caridad

Nefi enseñó: “El Señor Dios ha dado el mandamiento de que todos los hombres tengan caridad, y esta caridad es amor” (2 Nefi 26:30). Para mí, la caridad es la mejor manera de superar el dolor cuando uno de mis amigos me ha ofendido. La caridad significa aceptar las debilidades de alguien, tener paciencia con alguien que nos ha defraudado y resistir el impulso de sentirnos ofendidos cuando alguien no hace frente a una situación en la forma en que nosotros lo habríamos esperado. Si tenemos caridad hacia nuestros amigos, seremos bendecidos.

Liezel V., 21 años, Negros Occidental, Filipinas

Ora para aprender a perdonar

Tienes que orar para aprender a amar y a perdonar a los demás. Aunque perdonar es a veces muy difícil, nuestro Padre Celestial siempre está dispuesto a ayudarnos. Recuerda el ejemplo que dio el Salvador al perdonar a todos. En Colosenses 3:13 dice: “Soportándoos los unos a los otros, y perdonándoos los unos a los otros si alguno tuviere queja del otro; de la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros”. El verdadero perdón es un proceso que a veces lleva mucho tiempo; pero cuando perdonamos con sinceridad, sentimos gran alivio y gozo. Sé que si te esfuerzas podrás deshacerte del dolor y hallar verdadera felicidad.

Leonardo L., 20 años, Buenos Aires, Argentina

Confía en la Expiación

El corazón se me llena de gozo cuando recuerdo que el poder expiatorio de Jesucristo puede quitar nuestro dolor. Todos pasamos por experiencias dolorosas de vez en cuando, pero, si nos aferramos a la palabra del Padre Celestial, podremos recibir la fortaleza que necesitamos a fin de perseverar. Aun cuando los soldados lo habían clavado en la cruz, Jesucristo le pidió al Padre que los perdonara. Sus entrañas rebosaban de amor y misericordia para con todos los hombres. Sé que si venimos a Él y pedimos Su ayuda, estaremos rodeados por Su amor infinito.

Virginia M., 20 años, Perú

Las respuestas tienen por objeto servir de ayuda y exponer un punto de vista, y no deben considerarse pronunciamientos de doctrina de la Iglesia.

Sigue el ejemplo del Salvador

Élder Jeffrey R. Holland

“En las horas más dolorosas de la Crucifixión, el Salvador dijo: ‘Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen’ (Lucas 23:34). Es algo difícil de pedir cuando nos han hecho daño o cuando se nos ha ofendido, o cuando estamos cansados, tensionados o padeciendo de manera inocente. Entonces es cuando la actitud cristiana tiene mayor valor”.

Élder Jeffrey R. Holland, del Quórum de los Doce Apóstoles, “Las enseñanzas de la cárcel de Liberty”, charla fogonera del SEI, 7 de septiembre de 2008.