Hasta la próxima

Recordarlo a Él en el día de reposo


Recordarlo a Él en el día de reposo

Nuestra lección de la Escuela Dominical en cuanto a santificar el día de reposo había ido bien, hasta que alguien mencionó la televisión.

A medida que la gente daba su opinión en cuanto a si ver televisión los domingos era apropiado, algunos miembros de la clase comenzaron a hacer comentarios severos, y no pasó mucho tiempo antes de que otros comenzaran a ofenderse. Una tensión palpable reemplazó al Espíritu que se había sentido al comenzar la conversación.

Al observar la discordia creciente, Kenneth Payne, un miembro de nuestra presidencia de estaca, preguntó si podía hablar. Se puso de pie y comenzó a hablarnos de su hijo Brian, que había servido en la Misión Japón Tokio Norte. Cuando el presidente Payne y su familia recibieron a Brian en el aeropuerto al regresar de su misión en marzo de 2003, se quejó porque tenía la mandíbula tensa y dolorida. En pocas semanas, a Brian lo diagnosticaron con linfoma no-Hodgkin.

Un mes después, comenzó un tratamiento de quimioterapia y radiación. El presidente Payne dijo que los doctores habían planeado un trasplante de médula de hueso para el 22 de septiembre, pero justo al principio del mes, “Brian comenzó a tener dificultades”.

Lo hospitalizaron la segunda semana de septiembre. Para entonces, debido a la naturaleza agresiva del cáncer, los doctores determinaron que era demasiado tarde para el trasplante. La familia llevó a Brian del hospital a casa el 21 de septiembre, y falleció la siguiente mañana.

“El 22 de septiembre es un día especial para mi familia y para mí”, dijo el presidente Payne. “Ese día nos detenemos y pensamos en Brian, en sus contribuciones a nuestra familia, y en cómo dio los últimos dos años de su vida al Señor y a la gente de Japón, a quienes él amaba. Lo extrañamos, y ese día reflexionamos en cuanto a su vida y honramos su memoria”.

Para todos nosotros, dijo el presidente Payne, el domingo es un día para detenernos y recordar.

“Tomamos tiempo para asistir a nuestras reuniones de la Iglesia, participar de la Santa Cena, sentir pesar por nuestros pecados y reflexionar en cuanto al sufrimiento del Salvador a nuestro favor”, dijo él. “Servimos, amamos y tratamos de que no nos distraigan otras actividades que impedirían que lo adorásemos”.

El presidente Payne dijo que si las actividades del domingo ayudan a mantener ese Espíritu, nos podemos sentir bien cuando las llevamos a cabo. Pero si nos distraen de recordar al Salvador y de ministrar en el día de reposo tal como Él lo haría, entonces quizás deberíamos reconsiderar nuestra elección.

Entonces se sentó y no dijo nada más; no tenía que hacerlo. El Espíritu había regresado al salón de clase y todos estábamos escuchando.