Jesucristo es nuestro Salvador


Puedes usar esta lección y esta actividad para aprender más sobre el tema de la Primaria de este mes.

Jesucristo es nuestro Salvador

Una vez, cuando el élder LeGrand R. Curtis Jr., de los Setenta, era niño, él y su hermana estaban jugando en una pequeña barca en el río. Al principio la aventura era divertida, pero a medida que la barca se alejaba más de la orilla, se dieron cuenta de que flotaban hacia las peligrosas aguas río abajo.

Los niños comenzaron a gritar pidiendo ayuda. Su padre los oyó y corrió hacia la barca para rescatarlos. Él los salvó, lo cual era algo que no podían hacer por sí mismos. Él lo hizo porque los amaba.

A veces tomamos decisiones incorrectas y hacemos cosas que nos alejan espiritualmente del Padre Celestial. Nuestro Padre Celestial mandó a Su Hijo Jesucristo para que nos salvara. Jesucristo sufrió por nuestros pecados para que pudiéramos arrepentirnos y regresar a salvo a nuestro hogar y vivir con el Padre Celestial. El Salvador hizo algo que no podíamos hacer por nosotros mismos; estaba dispuesto a hacerlo porque nos ama.

Los profetas testifican del Salvador

Haz corresponder cada testimonio que se encuentra a continuación con la fotografía del profeta que lo dio. Escribe el número del profeta en la casilla.

  • “Y nosotros hemos visto y testificamos que el Padre ha enviado al Hijo para ser el Salvador del mundo” (1 Juan 4:14).

  • “Por lo tanto, todo el género humano se hallaba en un estado perdido y caído, y lo estaría para siempre, a menos que confiase en este Redentor” (1 Nefi 10:6).

  • “Sé que Jesucristo vendrá; sí, el Hijo, el Unigénito del Padre, lleno de gracia, de misericordia y de verdad. Y he aquí, él es el que viene a quitar los pecados del mundo, sí, los pecados de todo hombre que crea firmemente en su nombre” (Alma 5:48).

  • “Y sucederá que el que creyere en el Hijo de Dios, tendrá vida eterna” (Helamán 14:8).

  • “Vi en el aire arriba de mí a dos Personajes, cuyo fulgor y gloria no admiten descripción. Uno de ellos me habló, llamándome por mi nombre, y dijo, señalando al otro: Éste es mi Hijo Amado: ¡Escúchalo!” (José Smith—Historia 1:17).

  • “Jesús es… el Unigénito del Padre en la carne. Él es nuestro Redentor y nuestro Mediador ante el Padre. Fue Él quien murió en la cruz para expiar nuestros pecados” (“¡Yo sé que vive mi Señor!”, Liahona, mayo de 2007, pág. 25).