¿Qué sucede después de que morimos?


Ésa es una pregunta fundamental, y Dios nos ha dado respuestas a ella por medio de los profetas de la antigüedad y de esta época.
young man seeing spirit world

Nuestro amoroso Padre Celestial nos ha dado una noción de lo que podemos esperar cuando dejemos esta vida. A continuación se presentan verdades que podrían ayudarlos a entender dónde se encuentran sus seres queridos que han partido y dónde estaremos finalmente todos nosotros.

¿Qué sabemos acerca del mundo de los espíritus?

¿Dónde está el mundo de los espíritus?

El presidente Brigham Young (1801–1877) enseñó que los espíritus de las personas que una vez vivieron en la tierra permanecen a nuestro alrededor en este mundo, aunque no podamos verlos1.

¿Cómo es el mundo de los espíritus?

Depende. Los justos experimentarán el paraíso, o sea: felicidad, descanso y paz, sin aflicciones, cuidados ni penas (véase Alma 40:12). Los malvados experimentarán el infierno (véase Alma 40:13–14). El infierno podría definirse como “el tormento de la mente decepcionada”2.

¿Cómo son los espíritus?

Los espíritus de las personas tenían forma de adulto en la vida premortal y tendrán esa misma forma en el mundo de los espíritus, aun cuando mueran como bebés o niños3.

¿Pueden vernos los espíritus que se encuentran en el mundo de los espíritus?

Sí, cuando es necesario. El presidente Joseph F. Smith (1838–1918) dijo que quienes se encuentran en el mundo de los espíritus pueden vernos con más claridad que nosotros a ellos, y que “su solicitud por nosotros y su amor por nosotros y su afán por nuestro bienestar debe ser mayor que los que sentimos por nosotros mismos”4.

¿Pueden ser tentados todavía los espíritus que se encuentran en el mundo de los espíritus?

Si ustedes son fieles en esta vida, Satanás no tendrá poder sobre ustedes en el mundo de los espíritus. Los malvados estarán sujetos a Satanás, del mismo modo que lo estaban en la tierra5. Como explicó el élder M. Russell Ballard, del Quórum de los Doce Apóstoles, el momento para arrepentirse es esta vida, ya que “es aquí, en la vida mortal, que el cuerpo y el espíritu pueden aprender juntos”6.

¿Qué están haciendo los espíritus que se encuentran en el mundo de los espíritus?

En primer lugar, sabemos que los espíritus de los fieles que aún no han resucitado están haciendo la obra misional entre los espíritus que se encuentran en prisión7. Además sabemos que, entre aquéllos que fueron fieles, existe una estructura familiar y una organización de la Iglesia8.

¿Qué sabemos acerca de la Resurrección?

¿Cuántas personas resucitarán?

Todas las personas que hayan vivido sobre la tierra resucitarán (véase 1 Corintios 15:21–23).

¿Quién resucitará y cuándo?

La primera resurrección, o “la resurrección de los justos” (D. y C. 76:17)

Durante la resurrección de Cristo

Los profetas y algunas otras personas justas que recibirán la gloria celestial (véase Mosíah 15:21–25).

Durante la segunda venida de Cristo

Los que recibirán una gloria celestial (véase D. y C. 76:50–70; 88:96–98).

Al comienzo del Milenio

Los que recibirán una gloria terrestre (véase D. y C. 88:99).

La segunda resurrección, o “la resurrección de los injustos” (D. y C. 76:17)

Al final del Milenio

Los que recibirán una gloria telestial (véase D. y C. 76:85; 88:100–101).

Los hijos de perdición (véase D. y C. 76:43–48; 88:102).

¿Cómo será el cuerpo resucitado?

El cuerpo resucitado será:

  • Inmortal. “Este cuerpo terrenal se levanta como cuerpo inmortal,… que no [puede] morir ya más” (Alma 11:45).

  • Perfecto. “El espíritu y el cuerpo serán reunidos otra vez en su perfecta forma” (Alma 11:43). El presidente Joseph F. Smith explicó: “Se quitarán las deformidades, se eliminarán los defectos, y los hombres y las mujeres lograrán la perfección de su espíritu, la perfección que Dios dispuso en el principio”9.

  • Hermoso. El presidente Lorenzo Snow (1814–1901) dijo: “No hay nada más hermoso para admirar que un hombre o una mujer resucitados”10.

  • Glorioso. El presidente Boyd K. Packer, Presidente del Quórum de los Doce Apóstoles, ha dicho: “Su espíritu es joven, vibrante y hermoso. Aunque su cuerpo sea viejo, esté enfermo, lisiado o discapacitado de cualquier modo, cuando se junte con el espíritu en la Resurrección, tendrá un aspecto glorioso, y de ese modo serán glorificados”11.

  • Sin llanto ni dolor. “Ya no habrá más muerte, ni habrá más llanto, ni clamor ni dolor” (Apocalipsis 21:4).

¿Qué les sucederá a las personas que murieron de niños?

De acuerdo con el profeta José Smith, los padres de un niño que ha muerto durante la niñez “[tendrán] la alegría, el placer y la satisfacción de criar a [ese hijo], después que haya resucitado, hasta que alcance la estatura completa de su espíritu”12.

¿Qué les sucederá a las personas que fueron cremadas o que no fueron enterradas?

Si bien la Iglesia no promueve la cremación, creemos que, independientemente de lo que suceda, todas las personas resucitarán con un cuerpo perfecto. El presidente Brigham Young enseñó que, en la resurrección, “las propias partículas fundamentales que formaron nuestro cuerpo aquí, si las respetamos, aunque estén depositadas en las profundidades del mar, y una partícula se encuentre en el norte, otra en el sur, otra en el este y otra en el oeste, serán reunidas otra vez en un abrir y cerrar de ojos y nuestro espíritu habrá de poseerlas”13.

¿Por qué es necesaria una resurrección física?

La resurrección física forma parte del plan de Dios y los profetas han enseñado acerca de ella desde los días de Adán (véase Moisés 5:10). Pero “el diablo no… tiene [cuerpo] y ése es su castigo”14, así que él distorsiona esa enseñanza a fin de que las personas no crean en la resurrección física.

Muchas personas creen que el cuerpo físico es como una prisión para el espíritu y que sólo podemos ser verdaderamente felices cuando el espíritu se libera del cuerpo; pero eso no es cierto. El Señor ha revelado que la resurrección física es necesaria porque:

  • Es la manera en que recibimos una plenitud de gozo. Únicamente “espíritu y elemento [un cuerpo físico], inseparablemente unidos, reciben una plenitud de gozo” (D. y C. 93:33). Además, sabemos que aquéllos que habían muerto y estaban en el mundo de los espíritus esperando la resurrección de Cristo “habían considerado como un cautiverio la larga separación de sus espíritus y sus cuerpos” (D. y C. 138:50).

  • Es una bendición que viene por haber escogido el plan del Padre Celestial. Antes de nacer en la tierra, todos los espíritus que vivirían en la tierra escogieron seguir el plan de nuestro Padre Celestial, en vez de la rebelión de Satanás (véase Abraham 3:23–28). Como resultado, recibimos un cuerpo mortal y luego, mediante el don de la resurrección de Cristo, seremos resucitados con un cuerpo inmortal. Los que siguieron a Satanás en el mundo premortal jamás recibirán ningún tipo de cuerpo físico.

  • Nos conduce de nuevo a la presencia de Dios para ser juzgados. El Libro de Mormón enseña claramente que el poder de la resurrección es lo que nos permite entrar en la presencia de Dios para ser juzgados según nuestras obras15.

  • Se requiere para la salvación. José Smith enseñó: “Ninguna persona puede lograr [la]… salvación, sino mediante un tabernáculo [un cuerpo físico]”16.

  • Es la forma de llegar a ser como el Padre Celestial y Jesucristo. “El Padre tiene un cuerpo de carne y huesos, tangible como el del hombre; así también el Hijo” (D. y C. 130:22).

Significado, motivación y esperanza

Élder Dallin H. Oaks

“La Resurrección es un pilar de nuestra fe; da significado a nuestra doctrina, motivación a nuestro comportamiento y esperanza a nuestro futuro”.

Élder Dallin H. Oaks, del Quórum de los Doce Apóstoles, “Resurrección”, Liahona, julio de 2000, pág. 17.

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    Notas

  1.   1.

    Véase Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: Brigham Young, 1997, pág. 293.

  2.   2.

    Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: José Smith, 2007, pág. 236.

  3.   3.

    Véase Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: Joseph F. Smith, págs. 140–141.

  4.   4.

    Joseph F. Smith, Doctrina del Evangelio, pág. 425.

  5.   5.

    Véase Enseñanzas: Brigham Young, pág. 296; Alma 34:34–35.

  6.   6.

    M. Russell Ballard, “Is It Worth It?”, New Era, junio de 1984, pág. 42.

  7.   7.

    Véase D. y C. 138:30; véase también Enseñanzas: José Smith, pág. 506.

  8.   8.

    Véase Principios del Evangelio, 2009, págs. 269–270; si desea leer más acerca del mundo de los espíritus, vea Dale C. Mouritsen, “The Spirit World, Our Next Home”, Ensign, enero de 1977, págs. 46–51.

  9.   9.

    Véase Joseph F. Smith, Doctrina del Evangelio, pág. 23.

  10.   10.

    Lorenzo Snow, The Teachings of Lorenzo Snow, ed. Clyde J. Williams, 1996, pág. 99.

  11.   11.

    Boyd K. Packer, “El billete de veinte marcos”, Liahona, junio de 2009, pág. 23.

  12.   12.

    Enseñanzas: José Smith, pág. 187.

  13.   13.

    Véase Enseñanzas: Brigham Young, pág. 290.

  14.   14.

    Enseñanzas: José Smith, pág. 222.

  15.   15.

    Véanse 2 Nefi 9:22; Jacob 6:9; Mosíah 16:8–10; Alma 11:41; 33:22; 40:21; Helamán 14:17; Mormón 7:6; 9:13.

  16.   16.

    Enseñanzas: José Smith, pág. 224.