Neill F. Marriott


Desde antes de unirse a la Iglesia, cuando era una niña pequeña, Neill Foote Marriott aprendió que había un Dios y que la amaba.

“Mi padre era un modelo de nuestro Padre Celestial”, cuenta la nueva segunda consejera de la Presidencia General de las Mujeres Jóvenes. “Su amor y aceptación de otras personas no tenía límites. Confiar en mi Padre Celestial y amarlo sólo requirió una simple y natural transferencia del amor que sentía por mi padre terrenal y la confianza que tenía en él”.

Nació en octubre de 1947 en Alexandria, Luisiana, EE. UU., y es hija de George y Antonia Foote; es la única mujer y tiene seis hermanos menores que ella. Tras graduarse de la Universidad Metodista del Sur, en Dallas, Texas, con una licenciatura en literatura inglesa y educación secundaria, se mudó a Cambridge, Massachusetts, donde trabajó como secretaria en la Universidad Harvard. Allí conoció a David Cannon Marriott, quien le dijo: “Tengo unos amigos que quiero que conozcas”. Poco después llevó a los misioneros para que le enseñaran a ella y a las jóvenes que vivían con ella.

Dijo que, al escuchar a los misioneros, “las lecciones proporcionaron las piezas que faltaban en mi entendimiento del Evangelio”. Después de bautizarse, en mayo de 1970, ella y David continuaron siendo amigos y, después de un año empezaron a salir y se casaron en junio de 1971, en el Templo de Salt Lake.

La hermana Marriott no salió a trabajar y se quedó con sus 11 hijos pero ayudó a su esposo mientras él dedicaba su vida profesional a los negocios. Prestaron servicio en muchos llamamientos de la Iglesia. Ella prestó servicio junto a su esposo mientras él presidía la Misión São Paulo Interlagos, de 2002 a 2005; y fue obrera de las ordenanzas del Templo de Salt Lake, presidenta de la Sociedad de Socorro de barrio y de estaca, presidenta de las Mujeres Jóvenes de barrio, maestra de Doctrina del Evangelio y especialista en almacenamiento de alimentos.

En su nueva asignación, la hermana Marriott espera compartir el mismo testimonio que recibió de joven. Desea que las jovencitas sepan que “su Padre Celestial las ama en la forma más profunda y gloriosa”.