Los líderes de la Iglesia hablan acerca de “Cómo apresurar la obra”


En medio de cambios que requieren que los adolescentes Santos de los Últimos Días desempeñen una función más importante en la preparación misional, la obra de historia familiar y del templo, y en la instrucción dominical, los líderes dicen que los jóvenes de la Iglesia han sido “llamados a actuar” y se les ha pedido que se “levanten y brillen” (véase D. y C. 115:5).

Los cambios ponen un hecho en evidencia: “Hay algo que el Señor desea que hagamos”, dijo el élder Paul B. Pieper, de los Setenta.

El élder Pieper, Director Ejecutivo del Departamento del Sacerdocio, participó recientemente en una discusión de mesa redonda de Church News acerca de los cambios que influirán la vida de los jóvenes en muchos aspectos. En la discusión de mesa redonda también participaron el élder Allan F. Packer, de los Setenta y Director Ejecutivo del Departamento de Historia Familiar; el élder William R. Walker, de los Setenta y Director Ejecutivo del Departamento de Templos; el élder W. Craig Zwick, de los Setenta y Subdirector Ejecutivo del Departamento Misional; el élder Paul V. Johnson, de los Setenta y Comisionado de Educación de la Iglesia; el élder Dennis C. Brimhall, Setenta de Área y Director Gerente del Departamento de Historia Familiar; y la hermana Linda K. Burton, Presidenta General de la Sociedad de Socorro.

Refiriéndose a la reducción en la edad a la que los jóvenes y las jovencitas pueden comenzar el servicio misional, al nuevo curso de estudio de los jóvenes y a la carta de la Primera Presidencia en la que se pide que los jóvenes participen en la investigación de historia familiar y lleven nombres al templo, el élder Pieper dijo que él no creía posible que las “tres cosas se lograrían conjuntamente” antes de la conferencia. “Recuerdo que fui a la conferencia… y me preguntaba: ‘¿Cómo es que se estableció una correlación entre todo esto?’. Era obvio que era la mano del Señor”.

El élder Zwick dijo que las palabras del Señor son claras: “Apresuraré mi obra en su tiempo” (D. y C. 88:73). “El Señor mismo está al mando de esto”, agregó. “No creo que jamás haya existido una generación de jóvenes que haya estado tan preparada para este curso de estudio como [los jóvenes] de la actualidad. Creo que nunca ha habido un grupo de jóvenes que haya hecho tantos bautismos o más ordenanzas por los muertos… [ni] que haya estado tan cerca de la obra del templo y de todos los aspectos de ello como este grupo. Y ciertamente todo eso… los prepara para el servicio misional y establece una base firme para otras responsabilidades en los años que seguirán a sus misiones”.

Es un mensaje muy poderoso de que Dios confía en Sus jóvenes, dijo el élder Brimhall.

“Cuando el Señor hace algo, todas las cosas se acomodan en su lugar en el momento oportuno, y eso es lo que está sucediendo con esto”, dijo el élder Johnson, y mencionó que las personas que trabajaron en el nuevo curso de estudio de los jóvenes no sabían que habría un cambio de edad en la que los misioneros podrían comenzar a prestar servicio.

El élder Walker habló sobre la carta de la Primera Presidencia en la que se insta a los jóvenes a completar su historia familiar y a llevar esos nombres al templo. “El hecho de que los jóvenes puedan tener sus propias recomendaciones de uso limitado… es algo realmente maravilloso”, indicó. “Los jóvenes [están] anhelosamente consagrados a realizar la obra del templo y comprenden la doctrina… Eso realmente los ayuda a prepararse espiritualmente para todas estas cosas maravillosas que están reservadas para ellos”.

El élder Packer dijo que escuchó hace poco de una jovencita que se puso de pie y compartió su testimonio acerca de la obra de historia familiar: “Esto es mucho más divertido de lo que la gente mayor dijo que sería”, comentó.

“Ése es el espíritu de Elías”, dijo el élder Walker. “Eso es volver el corazón de los hijos hacia los padres y de los padres hacia los hijos”.

La obra de historia familiar, dijo el élder Packer, cambiará la forma en que los jóvenes tomen decisiones y cómo se sientan en cuanto a las dificultades. Dijo que ellos quizá digan: “Si el abuelo hacía esto, yo también puedo hacerlo”.

Contó que un presidente de templo informó que, cuando los jóvenes actúan como representantes en los bautismos por un nombre asignado, salen sonriendo; pero “cuando lo hacen por un antepasado, tienen lágrimas en los ojos. Lo sienten de manera más profunda; sienten algo más”.

El ayudar a los jóvenes a aumentar su visión es una meta del nuevo curso de estudio de los jóvenes, en el cual los recursos de aprendizaje reemplazan los manuales de lecciones, dijo el élder Pieper. El curso de estudio permitirá a los maestros de los jóvenes determinar en qué deben basar cada experiencia dominical a fin de preparar a los jóvenes para la obra del templo y de historia familiar, y para el servicio misional.

“El nuevo CCM es el hogar”, dijo el élder Packer. “El nuevo centro de historia familiar es el hogar. El nuevo curso de estudio ayudará tanto a los jóvenes como a los padres en esa función”.

El mensaje a los padres es: “Los líderes de la Iglesia confían en ustedes como padres y confían en estos hombres jóvenes y mujeres jóvenes que se están criando en sus hogares”, dijo el élder Zwick.

Todos los cambios conducen a la “Iglesia hacia donde debe estar, donde se ha profetizado que estará”, dijo el élder Johnson. “El Señor conoce el futuro, y… ésta es sólo una de las muchas cosas que Él está haciendo para lograr que ese reino avance, para ayudarlo a rodar”.

El élder Pieper dijo que, al contemplar todo lo que sucedió durante la Conferencia General de octubre, él ve a “un profeta con llaves, abriendo puertas de par en par y diciendo: ‘Adelante’. Los invitamos a venir y a embarcarse en esta obra. Ahora es el tiempo del Señor. Todos sabemos eso. Todos lo sentimos. La Iglesia lo siente. Por supuesto que funcionará”.