Mensaje de las maestras visitantes

Gozo en la historia familiar


Con espíritu de oración, estudie este material y, según sea apropiado, analícelo con las hermanas que usted visita. Utilice las preguntas como ayuda para fortalecer a sus hermanas y para hacer que la Sociedad de Socorro forme una parte activa en su propia vida. Si desea más información, visite reliefsociety.lds.org.

Gozo en la historia familiar

El élder Russell M. Nelson, del Quórum de los Doce Apóstoles, ha enseñado que el espíritu de Elías es “una manifestación del Espíritu Santo que da testimonio de la naturaleza divina de la familia”1.

Como miembros de la Iglesia restaurada de Cristo, tenemos la responsabilidad, bajo convenio, de buscar a nuestros antepasados y proporcionarles las ordenanzas salvadoras del Evangelio; ellos no pueden ser “perfeccionados sin nosotros” (véase Hebreos 11:40), ni “tampoco podemos nosotros ser perfeccionados sin nuestros muertos” (D. y C. 128:15).

La obra de historia familiar nos prepara para recibir las bendiciones de la vida eterna y nos ayuda a aumentar nuestra fe y rectitud. La historia familiar es parte vital de la misión de la Iglesia y hace posible la obra de salvación y exaltación para todos.

El presidente Boyd K. Packer, Presidente del Quórum de los Doce Apóstoles, dijo: “…al buscar a nuestros antepasados nos interesamos en algo más que en los nombres… Nuestro interés se vuelve al corazón de nuestros padres; anhelamos encontrarlos, conocerlos y servirlos”2.

De nuestra historia

El profeta José Smith enseñó: “La responsabilidad mayor que Dios ha puesto sobre nosotros en este mundo es ocuparnos de nuestros muertos”3. En el templo podemos actuar como representantes por nuestros antepasados fallecidos y efectuar las ordenanzas necesarias por ellos.

Sally Randall, de Nauvoo, Illinois, cuyo hijo de catorce años falleció, encontró gran consuelo en la promesa de las familias eternas. Después de que su esposo se bautizó a favor de su hijo, ella escribió lo siguiente a sus familiares: “…qué glorioso es… poder bautizarnos por todos nuestros [antepasados] fallecidos y salvar a toda persona de la que tengamos conocimiento hasta los tiempos más remotos”. Entonces les pidió a esos familiares que le enviaran información sobre sus antepasados, diciendo: “Tengo la intención de hacer lo que pueda para salvar a [nuestra familia]”4.

¿Qué puedo hacer?

  1. 1.

    ¿Cómo puedo ayudar a las hermanas bajo mi cuidado a que lleven a cabo la historia familiar?

  2. 2.

    ¿Estoy llevando un registro de mi historia familiar?

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    Notas

  1.   1.

    Russell M. Nelson, “Un nuevo tiempo para la cosecha”, Liahona, julio de 1998, pág. 34.

  2.   2.

    Véase Boyd K. Packer, “Su historia familiar: Cómo empezar”, Liahona, agosto de 2003, pág. 17.

  3.   3.

    Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: José Smith, 2007, pág. 507.

  4.   4.

    Véase Hijas en Mi reino: La historia y la obra de la Sociedad de Socorro, 2011, págs. 23–24.