La honradez y la integridad

La honradez y la integridad “exigen que la persona siempre haga o diga lo correcto, independientemente de las circunstancias o de lo que piensen los demás”, dice el élder Christoffel Golden Jr., de los Setenta, en un artículo que aparece en las págs. 48–49 de este ejemplar.

El artículo habla de un acontecimiento de la vida del élder Joseph B. Wirthlin (1917–2008), del Quórum de los Doce Apóstoles. Cuando era estudiante universitario y participaba en la final del campeonato de fútbol americano, le dieron la pelota y se lanzó hacia adelante, pero quedó a 5 cm de distancia de la línea de gol. Encontrándose debajo de un montón de jugadores, en vez de empujar la pelota más allá de la línea, recordó las palabras de su madre de que siempre debía hacer lo correcto, por lo que dejó la pelota donde estaba.

Las siguientes sugerencias, además de su propio ejemplo, pueden ser de ayuda para enseñar a sus hijos en cuanto a estos principios del Evangelio:

Sugerencias para enseñar el tema a los jóvenes

  • Lea con su hijo o hija adolescente la sección sobre la honradez y la integridad en Para la Fortaleza de la Juventud. Analicen las bendiciones de la honradez y la integridad.

  • Podría pedirle a su hijo o hija adolescente que ayude a preparar un cuestionario titulado “¿Qué harías tú?” para la noche de hogar; que use como guía Para la Fortaleza de la Juventud y anote en la lista situaciones que darían a alguien la oportunidad de demostrar honradez e integridad. Respondan al cuestionario y analicen los resultados en familia.

  • En repetidas ocasiones el presidente Thomas S. Monson ha hablado acerca de la honradez. Busque uno de sus mensajes y compártalo con la familia. A continuación figuran algunas posibilidades:

    “El profeta José Smith: Maestro mediante el ejemplo”, Liahona, noviembre de 2005, pág. 67.

    “La felicidad… la búsqueda universal”, Liahona, marzo de 1996, pág. 2.

    “En pos de la vida plena”, Liahona, agosto de 1988, pág. 2.

Sugerencias para enseñar el tema a los niños

  • La integridad incluye el ser honrado con uno mismo. Para demostrar este punto, podría realizar una lección de noche de hogar en la que se coloque un postre frente a los niños. Dígales que no pueden comerlo hasta que usted les dé permiso. Después cierre los ojos o cúbraselos con una venda y haga esta pregunta: “¿Estaría bien que comieran el postre ahora simplemente porque no puedo verlos?”. Hablen en cuanto a las cosas buenas que pueden hacer cuando nadie los esté mirando, como la oración personal. Recuérdeles que el Padre Celestial siempre los ve.

  • Podría utilizar el cuestionario que hizo con sus hijos adolescentes (véase más arriba), o hacer uno que se adapte a los niños pequeños a fin de ayudarlos a reconocer lo que es honrado y lo que no lo es. Permítales hablar sobre sus respuestas. Si tuviera hijos adolescentes y pequeños, podría pedir que los mayores ayudaran a los pequeños con el cuestionario.