Poder en los convenios


Un convenio es una promesa, y también es mucho más.

Cuando oyes la palabra convenio, ¿qué te viene a la mente? Si dijeras: “Una promesa bilateral con Dios”, estarías en lo correcto.

Pero un convenio con nuestro Padre Celestial es mucho más que eso. En esa promesa sagrada, hay poder, fortaleza, seguridad y paz. Si tomas tiempo para pensar en los convenios que has hecho y que harás durante tu vida, y si cumples con tu parte, empezarás a sentir y a vivir en forma diferente. Los convenios influyen en tu manera de actuar y te inspiran en el momento de tomar decisiones.

A continuación leerás en cuanto a la influencia que los convenios han tenido en la vida de algunos jóvenes.

“Los convenios te mantienen en el camino estrecho y angosto, te ayudan a vivir mejor y te dan más entendimiento”.

Marcus A., 17 años, Utah, EE. UU.

“Haber hecho convenios con el Padre Celestial me ha dado oportunidades de crecer espiritualmente y de ser un miembro más fiel. Cada vez que estoy por hacer algo, pienso en los convenios que hice con nuestro Padre Celestial y me pregunto si estoy cumpliendo con las promesas que le hice al bautizarme y al recibir el sacerdocio. Los convenios que hice con el Padre Celestial me ayudan a mantenerme firme en el Evangelio y a regresar a Él algún día”.

Efraín V., 14 años, Nueva Zelanda

“Recuerdo cuando me bauticé; nunca me había sentido tan feliz, porque era mi primer convenio. Luego le siguió la ocasión en que recibí el sacerdocio. Estaba igual de feliz. Tenía una sonrisa enorme en el rostro, consciente de que había hecho un convenio con Dios. Cuando escucho a jóvenes que se burlan de la Iglesia, recuerdo la felicidad que sentí y recuerdo que es un convenio con Dios y no con las personas”.

Bradford A., 16 años, Arizona, EE. UU.

“El hacer convenios nos trae muchas bendiciones a nosotros y a nuestra familia. Por ejemplo, el bautizarnos hace posible que cambiemos, que seamos mejores. Los convenios que hacemos con nuestro Padre Celestial fortalecen la fe que necesitamos para mantenernos fieles en el Evangelio”.

Naomi A., 15 años, Guadalajara, México

“El verano pasado fui al templo muy seguido a hacer bautismos por los muertos. Al guardar mis convenios yendo al templo y haciendo lo correcto, fui bendecida. Estaba muy estresada por los exámenes finales, pero fui al templo y todo mejoró. Cuando guardo mis convenios, la vida es mucho más fácil y mucho más feliz”.

McKenna M., 18 años, California, EE. UU.

“El primer día que, como diácono, repartí la Santa Cena, estaba muy nervioso. Entonces recordé el día de mi bautismo y sentí el Espíritu Santo. Automáticamente me sentí más tranquilo y pude hacerlo bien”.

Seth A., 12 años, Ciudad de México, México

“He recibido muchas bendiciones por guardar los convenios que hice. Gracias a los convenios de mi bautismo, el Espíritu Santo me ha ayudado a tomar decisiones. El convenio que haces cuando recibes el sacerdocio es que te comprometes a usar el sacerdocio para ayudar a los demás y para prestar servicio. El servir ayuda a que tu testimonio se fortalezca”.

Erik N., 15 años, Alberta, Canadá

“Uno no puede hacer lo que le parezca y esperar que Dios cumpla Su parte de la promesa. Él espera mucho de nosotros porque sabe cuál es nuestro potencial. A mí realmente me ayuda a esforzarme para llegar a ser mejor”.

Jolee H., 15 años, Colorado, EE. UU.

Los convenios divinos producen cristianos fuertes

Élder D. Todd Christofferson

“Te exhorto a que seas merecedor y recibas todas las ordenanzas del sacerdocio que puedas, y luego que cumplas fielmente las promesas que hiciste bajo convenio. En los momentos de aflicción, asegúrate de que tus convenios tengan primordial importancia y que obedezcas con exactitud; entonces puedes pedir con fe, sin dudar en nada, según tus necesidades, y Dios responderá; Él te sostendrá”.

Élder D. Todd Christofferson, del Quórum de los Doce Apóstoles, “El poder de los convenios”, Liahona, mayo de 2009, pág. 22.

Participa de la conversación

Durante el mes de julio estudiarás acerca de las ordenanzas y los convenios en tu quórum del sacerdocio o en tu clase de las Mujeres Jóvenes y en la Escuela Dominical. Haz una lista de los convenios que has hecho y los que esperas hacer. ¿Qué indica esa lista en cuanto a la forma en que deseas vivir? Considera compartir tus ideas con otras personas por medio de tu testimonio en tu casa, en la capilla o en medios sociales.