Un día, cuando Jesús y Sus discípulos estaban navegando en una barca, hubo una tormenta terrible.

Las olas se encrespaban y los vientos soplaban. Los discípulos tenían miedo de que la barca se hundiera.

Los discípulos buscaron a Jesús y lo encontraron durmiendo. “¡Sálvanos!”, exclamaron.

“¿Por qué teméis?”, les preguntó Jesús.

Jesús se levantó y mandó que la tormenta se calmara. Los discípulos observaban mientras las olas dejaban de azotar y los vientos dejaban de soplar. La tormenta había terminado, tal como Jesús había mandado que lo hiciera.

A veces ocurren cosas que nos dan miedo, pero Jesús está cerca. Pensar en Él nos puede ayudar a sentirnos seguros y tranquilos.

Ilustraciones por Scott Peck.