En la huella

El Templo de Nauvoo y la cárcel de Carthage

Por Jennifer Maddy

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En 1841, muchos de los santos de Nauvoo eran pobres, pero sabían que debían edificar un templo, como el Señor les había dicho. Más de 1.000 hombres trabajaron para edificar el templo. Las mujeres cosían camisas y cocinaban para los obreros. Muchas personas hicieron sacrificios para construir el templo y esperaban ansiosas las bendiciones que recibirían allí.

Cárcel de Carthage

El trabajo en el templo se detuvo en junio de 1844, cuando mataron al profeta José Smith. Habían llevado a José y a varios otros hombres a la cárcel de Carthage. El 27 de junio, un populacho entró por la fuerza a la cárcel; dispararon y mataron a José y a su hermano Hyrum.

La terminación del templo

Los santos estaban muy tristes porque el Profeta ya no estaba con ellos. Brigham Young, que era el Presidente del Quórum de los Doce Apóstoles, sabía que la obra del Señor seguiría adelante. Los santos por fin terminaron el templo. Los líderes de la Iglesia trabajaron en el templo de día y de noche para que los santos se pudieran bautizar por sus antepasados y para ser sellados como familias eternas.

La reconstrucción del templo

Después de que los santos salieron de Nauvoo, un fuego y un tornado destruyeron el templo. En 1999, el presidente Gordon B. Hinckley (1910–2008) anunció que el Templo de Nauvoo se volvería a edificar en el mismo lugar. Hoy en día, uno puede ver ese hermoso templo tal y como era en la década de 1840.

Una luna creciente tallada en la pared exterior del templo.

El Templo de Nauvoo original tenía 30 piedras que representaban el sol.

Estatuas de José y de Hyrum frente a la cárcel de Carthage. “¡En vida no fueron divididos, y en su muerte no fueron separados!” (D. y C. 135:3).

Las chusmas subieron por esta escalera de la cárcel de Carthage para llegar hasta donde estaban José y sus compañeros.

José y los otros hombres estaban en la habitación de la planta de arriba de la cárcel.

Fotografías por Jennifer Maddy y Craig Dimond © IRI.