En el lugar donde vivo, si sales una vez con otra persona del sexo opuesto, se considera que son novios. ¿Qué se puede hacer para salir de manera informal con diferentes personas del sexo opuesto sin ganarse la reputación de ser una persona promiscua o deshonesta?

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Ilustración fotográfica por Matthew Reier; monedas © Thinkstock/iStockphoto.

Éste es un desafío importante para muchos Santos de los Últimos Días en diferentes partes del mundo. Se les aconseja “[evitar] salir con frecuencia con la misma persona” a fin de no tener relaciones serias a una edad muy temprana (Para la Fortaleza de la Juventud, librito, 2011, pág. 4). Sin embargo, en muchas culturas del mundo, la invitación para ser novios a menudo ocurre incluso antes de salir juntos por primera vez, y, de manera similar, el salir una sola vez puede implicar una relación exclusiva con la intención de comprometerse. En dichas culturas, salir con diferentes personas parece quebrantar la “relación” y puede darte la reputación de ser una persona promiscua o deshonesta. Entonces, ¿qué deberías hacer?

Primero que nada, asegúrate de que todos conozcan tus creencias en cuanto a las normas del Señor sobre la castidad y la pureza sexual, y que tienes el cometido de vivir según ellas; de esa manera, no habrá ninguna duda con respecto a tu carácter y a tu comportamiento. Luego, puedes esforzarte activamente por cambiar para bien las ideas de tu cultura sobre el salir con jóvenes del sexo opuesto defendiendo las normas de la Iglesia. Si la gente pone en tela de juicio tus normas en cuanto a salir con jóvenes del sexo opuesto, pregúntales cuál es la razón por la que, si no tienen planes de casarse pronto, sienten la necesidad de tener una relación exclusiva e íntima emocional y física siendo tan jóvenes. Invítalos a que te acompañen a una actividad donde salgan en grupo para que vean cuánto se pueden divertir mientras que al mismo tiempo evitan los peligros morales innecesarios y el drama emocional de los romances adolescentes. Explícales también la guía y el consejo que has recibido de los profetas y apóstoles vivientes.

¿Por qué los hombres jóvenes empiezan a hacer la orientación familiar a los 14 años mientras que las mujeres jóvenes empiezan a salir como maestras visitantes a los 18?

En una revelación que se dio cuando se organizó la Iglesia en 1830, el Señor declaró: “El deber del maestro es velar siempre por los miembros de la iglesia, y estar con ellos y fortalecerlos” (D. y C. 20:53). Además de los maestros en el Sacerdocio Aarónico, este deber también lo tienen los presbíteros y quienes poseen el Sacerdocio de Melquisedec (véase D. y C. 20:45–52). La orientación familiar es una de las formas en que cumplen con esta responsabilidad al aceptar asignaciones específicas de los líderes del sacerdocio. El programa de las maestras visitantes, aunque es parecido, tiene un propósito un poco diferente; brinda la oportunidad para que las hermanas de la Sociedad de Socorro se fortalezcan y se enseñen unas a otras por medio de asignaciones que reciban de la presidencia de la Sociedad de Socorro (conforme lo apruebe el obispo o presidente de rama). Las mujeres jóvenes (en especial las presidencias de clase) deben, naturalmente, procurar fortalecerse y apoyarse unas a otras de distintas maneras, pero no se les asigna efectuar visitas mensuales a personas específicas.

¿Cuáles son los requisitos de aptitud física para servir en una misión?

Las dificultades físicas o las limitaciones médicas graves pueden impedir que algunas personas cumplan con sus deberes misionales de forma eficaz, y además pueden tener un impacto negativo en el servicio que prestan sus compañeros. Por lo general, esas personas no prestan servicio misional. Por ejemplo, no se recomienda que presten servicio misional las personas que necesiten una silla de ruedas o muletas, o que no puedan desempeñar sus tareas diarias sin la ayuda de otras personas. Asimismo, el tener un considerable exceso de peso puede ser la causa de que la persona tenga graves dificultades con los rigores diarios de la misión, por lo que los líderes del sacerdocio pueden pedir a algunas personas que bajen de peso antes de que se las recomiende para prestar servicio. En cuanto a la condición física en general, una de las pautas bien podría ser que la persona pueda caminar unos nueve kilómetros al día sin dificultades.

Si tuvieras alguna pregunta sobre cualquiera de estos asuntos, tu obispo o presidente de rama te puede proporcionar respuestas y guía.

¿Cuándo debo empezar a pagar ofrendas de ayuno y a hacer otros donativos?

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Si tienes una fuente de ingresos y un corazón bien dispuesto, puedes empezar a cualquier edad a dar ofrendas de ayuno. Naturalmente, cuando ganes dinero, el Señor ha mandado que pagues el diezmo de tus ingresos. Además, la “observancia debida del día de ayuno consiste en… dar una generosa ofrenda de ayuno para ayudar en el cuidado de los necesitados” (Para la Fortaleza de la Juventud, librito, 2011, págs. 38–39). El que tus padres paguen los gastos de la comida de la familia no quiere decir que tú no puedas dar tu propia contribución si sientes que debes hacerlo cuando tu familia ayune cada mes. Recuerda que aunque seas joven, e independientemente del monto que contribuyas, lo más importante es el hecho de que estás obedeciendo los mandamientos del Señor y que, de manera desinteresada, estás ayudando a bendecir a otras personas. Tanto tú como los demás serán bendecidos por medio de tu sacrificio. Si te sientes inspirado, y estás en condición de hacerlo, tal vez puedas consultar con tus padres y hacer donativos a los otros fondos de la Iglesia que figuran en la papeleta de diezmos y otros donativos.