Ideas para la conferencia general


“Adivina quién viene a cenar”

Quince días antes de comenzar cada conferencia general, nuestra familia coloca un cartel que anuncia el comienzo de “¿Quién viene a cenar?”; luego agregamos las fotografías más recientes de los profetas, videntes y reveladores del ejemplar de las revistas de la Iglesia de la conferencia anterior.

Para prepararme, busco información sobre el profeta al que daremos la bienvenida esa noche; a veces busco por la casa objetos que representen algunas cosas que he averiguado y los coloco en un plato. Durante la cena, mientras cuento historias sobre cada objeto, todos tratan de adivinar quién es. Otras veces, me refiero a uno o dos de los relatos que el profeta compartió en la conferencia general anterior.

Me asombran las cosas que mis hijos recuerdan sobre nuestros queridos profetas y apóstoles, y también sé que este juego sencillo ha aumentado mi amor por esos grandes hombres y mi conocimiento acerca de ellos.

Mi propia copia de la conferencia

Cuando el élder Neil L. Andersen, del Quórum de los Doce Apóstoles, y su esposa Kathy nos visitaron durante nuestra conferencia de estaca, la hermana Andersen relató una historia. Dijo que cuando vivían en Francia, sacó fotocopias de los discursos de la conferencia para cada uno de sus hijos, aun para los más pequeños. Se sorprendió cuando supo el precio de las fotocopias; costaban mucho; pero entonces pensó: “¿Cuánto vale para ti que tu familia tenga las palabras de los profetas?”.

Ese relato realmente me conmovió y me aseguré de que todos en nuestra familia tuvieran su copia de los discursos de la conferencia. Nuestras hijas estaban muy entusiasmadas; usamos las copias en la noche de hogar y en el estudio de las Escrituras. Me encantó ver a una de mis hijas leer los discursos por su cuenta y resaltar parte de ellos; otra de mis hijas, que se bautizó hace poco, me rogó que leyera los discursos con ella en forma individual.

Desafío en cuanto a la conferencia

Como parte de mi lección en la Sociedad de Socorro, desafié a cada hermana a que repasara los discursos de la conferencia anterior. Algunas de ellas volvieron a leer los discursos y otras los vieron por internet. Varias hermanas expresaron que se sentían mucho más preparadas para la próxima conferencia.