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Ilustración por Robert T. Barrett.

David O. McKay se crió en la granja de su familia en Huntsville, Utah. Le encantaban los animales y tuvo caballos a lo largo de toda su vida. Cuando sirvió en una misión en Gran Bretaña, descubrió un dicho que se convirtió en su lema: “Cualquiera sea tu arte, haz bien tu parte”. Regresó a Gran Bretaña muchas veces y dedicó el Templo de Londres, Inglaterra, en 1958.