Los adolescentes y los convenios del templo


Con la reducción de la edad a la que pueden prestar servicio los misioneros de tiempo completo, ahora decenas de millares de adolescentes más están haciendo convenios sagrados en el templo.

Al ser obreros del templo, hemos tenido la bendición de reunirnos con jóvenes adultos que van al templo a recibir su propia investidura. Hemos visto que el seminario de preparación para entrar en el templo ha sido muy útil, pero la influencia de padres y líderes rectos desempeñó un papel más importante en su preparación para hacer convenios en el templo. Como padres y líderes, no sólo tenemos que ayudar a los jóvenes a prepararse para prestar servicio misional de tiempo completo, que dura sólo unos meses, sino también a hacer y guardar los convenios del templo, los cuales duran toda la eternidad. Los primeros pasos pueden comenzar durante la niñez.

La preparación de los niños

Los padres pueden demostrar la importancia del templo a sus hijos al asistir a él y expresar sus testimonios en cuanto a la obra del templo. Incluso en los lugares donde no sea posible asistir al templo con frecuencia, los padres pueden inculcar en los hijos el deseo de asistir al templo.

El presidente Howard W. Hunter (1907–1995) enseñó a los padres: “Compartamos con nuestros hijos los sentimientos espirituales que tengamos en el templo. Y enseñémosles con más devoción y más naturalidad las cosas que debidamente podamos decirles en cuanto a los propósitos de la casa del Señor”1. Nuestros hijos necesitan saber que el templo es el lugar donde hemos recibido respuesta a nuestras oraciones y donde sentimos el amor de Dios.

Los padres también pueden enseñar a los hijos a hacer planes y a vivir dignamente para recibir su propia recomendación de uso limitado, la que pueden solicitar a los doce años, si reúnen los requisitos. Cuando llega el momento en que estos jóvenes asisten al templo, observamos el gozo y el orgullo con los que presentan esas recomendaciones.

La preparación de los jóvenes

Los padres pueden ayudar a los hijos a participar en la investigación de historia familiar a fin de que, cuando cumplan los doce años, puedan llevar al templo los nombres de familiares. A los jóvenes que lo hagan, el élder David A. Bednar, del Quórum de los Doce Apóstoles, ha prometido lo siguiente: “El amor y la gratitud que sienten hacia sus antepasados aumentará. Su testimonio del Salvador y su conversión a Él serán profundos y perdurables. Y les prometo que serán protegidos contra la creciente influencia del adversario”2.

Hemos visto muchos ejemplos que demuestran que esta promesa se está cumpliendo. Recientemente, una joven nos contó que después de haber hecho la búsqueda del nombre de su abuela, fue al templo para llevar a cabo la obra por ella. Dijo que cuando la bautizaron a favor de su abuela, recibió la clara impresión de que ella saldría a recibirla en la vida venidera. Esa clase de experiencias fortalecen el testimonio e infunden el deseo de participar en otras ordenanzas del templo.

Muchos jóvenes enfrentan la tentación de vestir de manera inmodesta. Cuando los padres y los líderes visten ropa atractiva y modesta, los jóvenes se dan cuenta de que ellos también pueden hacerlo. Ellos tienen que comprender que la forma en que se visten y el modo en que tratan su cuerpo demuestran su discipulado.

A fin de preparar a los jóvenes para entrar en el templo, los padres pueden ayudarlos a entender los convenios que harán allí. Los convenios del templo incluyen las promesas de “observar la ley de estricta virtud y castidad; de ser caritativos, benevolentes, tolerantes y puros; de dedicar sus talentos, así como medios materiales, a la propagación de la verdad y la edificación de [la familia humana]; de mantener la devoción a la causa de la verdad y de procurar contribuir en todo aspecto a la gran preparación a fin de que la tierra esté lista para recibir a su Rey: el Señor Jesucristo”3. Los padres pueden testificar que los jóvenes recibirán bendiciones personales y poderosas en la vida si guardan esos convenios; y esos convenios cobrarán mayor significado para los jóvenes a medida que sus padres los ayuden a entender que las bendiciones, así como los convenios, son posibles gracias a la expiación de Jesucristo.

Hay muchas maneras mediante las cuales podemos ayudar a preparar a nuestros hijos y jóvenes para recibir las bendiciones del templo. Cuanto más preparados estén, más probabilidades hay de que estén en paz y sientan el Espíritu y, de ese modo, sean capaces de tener grandes experiencias espirituales al recibir su investidura. El tener una experiencia edificante en el templo los convertirá en discípulos más dedicados de Cristo y en mejores misioneros, motivados a ayudar a aquellos a quienes enseñen a prepararse para recibir sus propias ordenanzas sagradas en el templo.

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    Notas

  1.   1.

    Howard W. Hunter, “Sigamos al Hijo de Dios”, Liahona, enero de 1995, pág. 100.

  2.   2.

    David A. Bednar, “El corazón de los hijos se volverá”, Liahona, noviembre de 2011, pág. 26.

  3.   3.

    James E. Talmage, en Preparing to Enter the Holy Temple, 2002, págs. 34–35.