¡Éste es el lugar!


¡Ven con nosotros a explorar un lugar importante de la historia de la Iglesia!

Elise y Kyle H., de 9 y 6 años, están paseando por las calles nevadas de una réplica de un pueblo pionero de Salt Lake City, Utah, EE.UU. Parece que se han remontado en el tiempo hasta mediados del siglo diecinueve. Era cuando los pioneros se estaban estableciendo en el Valle del Lago Salado. Únete a Elise y a Kyle mientras exploran “Heritage Park” [el Parque patrimonial] para averiguar cómo era ser un niño pionero.

El peluquero del pueblo mandaba el cabello de las personas a quienes les cortaba el pelo o afeitaba, a los fabricantes de juguetes para que lo usaran como cabello para las muñecas.

Una familia de doce personas vivía en esta pequeña casa pionera. Los niños tenían que salir y usar una escalera para ir al ático, donde dormían.

Después de hacer sus quehaceres, los niños jugaban con sus juguetes. El juguete preferido de Kyle era un oso que se levantaba con dos cuerdas; servía para que los niños pioneros aprendieran a ordeñar una vaca.

Los primeros pioneros terminaron su viaje al oeste en 1847. Cuando Brigham Young vio por primera vez el Valle del Lago Salado, dijo: “Éste es el lugar correcto”. Este monumento, que diseñó el nieto de Brigham Young, rinde honor a esos valientes pioneros.

¡Qué rico! ¡A los niños pioneros también les gustaban los dulces!

A menudo, los niños pioneros iban a la escuela en un edificio de una sola aula. Los niños de todas las edades se reunían en el mismo salón, aunque estuvieran aprendiendo diferentes cosas.