Todo lo que hacemos en la Iglesia —la obra misional, la obra de historia familiar y del templo, enseñar el Evangelio y vivir de la manera que Cristo enseñó— nos prepara a nosotros y a los demás para la vida eterna y para la Segunda Venida1.

Pocas personas fueron testigos de Su primera venida, Su vida sobre la tierra; pero cuando regrese “con poder y gran gloria”, todo el género humano será testigo de ello (D. y C. 29:11). La Segunda Venida dará comienzo al Milenio, cuando el Salvador morará “en rectitud con los hombres sobre la tierra mil años” (D. y C. 29:11).

En las Escrituras se describen muchos acontecimientos que ocurrirán antes de la Segunda Venida. Algunos de ellos son:

Aunque podemos ver señales de que Su segunda venida está cerca, nadie sabe exactamente cuándo regresará el Señor: “…más la hora y el día ningún hombre sabe, ni los ángeles del cielo, ni lo sabrán hasta que él venga” (D. y C. 49:7).

Algunas personas no estarán preparadas para el regreso del Señor; será un tiempo terrible para los malvados, pero un tiempo de paz y triunfo para los justos. Por lo tanto, las Escrituras y los profetas de los últimos días nos han enseñado a vivir de manera que estemos preparados para encontrarnos con nuestro Salvador cuando Él venga de nuevo. El Señor enseñó:

“Y en aquel día, cuando yo venga en mi gloria, se cumplirá la parábola que hablé acerca de las diez vírgenes.

“Porque aquellos que son prudentes y han recibido la verdad, y han tomado al Santo Espíritu por guía, y no han sido engañados, de cierto os digo que éstos no serán talados ni echados al fuego, sino que aguantarán el día” (D. y C. 45:56–57; véase también Mateo 25:1–13).

  • Antes de la Segunda Venida, habrá terremotos, tempestades, tormentas de truenos y relámpagos, y las olas del mar se precipitarán “allende sus límites” (véase D. y C. 88:89–90).

  • “El sol se convertirá en tinieblas y la luna en sangre, antes que venga el día grande y terrible de Jehová” (Joel 2:31).

  • El Salvador regresará en gloria: “Y tan grande será la gloria de su presencia, que el sol esconderá su faz avergonzado” (D. y C.133:49).

  • El Salvador se pondrá de pie sobre el Monte de los Olivos y los judíos preguntarán: “¿Qué heridas son éstas en tus manos y en tus pies?”. Él responderá: “Éstas son las heridas con que fui herido en casa de mis amigos… Soy Jesús que fue crucificado” (véase D. y C. 45:48–52).

  • Los justos resucitarán y serán arrebatados para recibir al Salvador en las nubes (véase D. y C. 88:95–97).

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Nota

  1. 1.

    Véase, por ejemplo, David A. Bednar, “El corazón de los hijos se volverá”, Liahona, noviembre de 2011, pág. 24; y Neil L. Andersen, “Preparar al mundo para la Segunda Venida”, Liahona, mayo de 2011, pág. 49.