Mensaje de las maestras visitantes

La misión divina de Jesucristo: Ejemplo


Con espíritu de oración, estudie este material y procure saber lo que debería compartir. ¿De qué manera el entender la vida y la misión del Salvador aumentará su fe en Él y bendecirá a las hermanas que están bajo su cuidado en el programa de maestras visitantes? Si desea más información, visite reliefsociety.lds.org.

Este artículo es parte de una serie de mensajes de las maestras visitantes que presenta aspectos de la misión del Salvador.

Cuando comprendemos que Jesucristo es nuestro ejemplo en todas las cosas, aumentamos nuestro deseo de seguirlo. Las Escrituras están llenas de pasajes que nos animan a seguir Sus pasos. Cristo dijo a los nefitas: “…pues las obras que me habéis visto hacer, ésas también las haréis” (3 Nefi 27:21). Jesús le dijo a Tomás: “Yo soy el camino, y la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por mí” (Juan 14:6).

Hoy nuestros líderes nos recuerdan que tengamos como ejemplo al Salvador. Linda K. Burton, Presidenta General de la Sociedad de Socorro, dijo: “Cuando cada una de nosotras tenga la doctrina de la Expiación escrita en lo más profundo del corazón, empezaremos a ser la clase de personas que el Señor desea que seamos”1.

El presidente Thomas S. Monson dijo: “…nuestro Señor y Salvador Jesucristo es nuestro ejemplo y nuestra fortaleza”2.

Tomemos la determinación de acercarnos a Jesucristo, obedecer Sus mandamientos y esforzarnos por regresar a nuestro Padre Celestial.

De nuestra historia

“Marcó la senda y nos guió”, escribió Eliza R. Snow, segunda Presidenta General de la Sociedad de Socorro, sobre el ministerio terrenal de Jesucristo3. Él ministró a las personas, una por una; enseñó que debíamos dejar las noventa y nueve para salvar a la que se había perdido (véase Lucas 15:3–7). Él sanó y enseñó a las personas en forma individual; incluso dedicó tiempo a cada persona de las 2.500 de una multitud (véase 3 Nefi 11:13–15; 17:25).

El presidente Dieter F. Uchtdorf, Segundo Consejero de la Primera Presidencia, dijo sobre las mujeres Santos de los Últimos Días: “Ustedes, maravillosas hermanas, brindan servicio caritativo a los demás por motivos que reemplazan al deseo de beneficiarse personalmente. En eso se asemejan al Salvador… Sus pensamientos siempre estaban dirigidos a ayudar a los demás”4.

¿Qué puedo hacer?

  1. 1.

    ¿Por qué y en qué forma es Jesucristo mi ejemplo?

  2. 2.

    ¿De qué manera el ministrar a las hermanas que visito me ayuda a seguir al Salvador?

Mostrar referencias

    Notas

  1.   1.

    Linda K. Burton, “¿Está escrita en nuestro corazón la fe en la expiación de Jesucristo?”, Liahona, noviembre de 2012, pág. 114.

  2.   2.

    Thomas S. Monson, “Hagamos frente a los retos de la vida”, Liahona, enero de 1994, pág. 83.

  3.   3.

    “Jesús, en la corte celestial”, Himnos, Nº 116.

  4.   4.

    Dieter F. Uchtdorf, “La felicidad es su legado”, Liahona, noviembre de 2008, pág. 120.