Lema de la Mutual para 2014


“Venid a Cristo, y perfeccionaos en él, y absteneos de toda impiedad” (Moroni 10:32).

Venid a Cristo

Presidencia General de los Hombres Jóvenes 2013

Hombres jóvenes del Sacerdocio Aarónico, este año el lema de la Mutual los inspira a pensar sobre su relación con Jesucristo, nuestro Salvador y Redentor, y en cómo pueden llegar a ser como Él. El lema es: “Venid a Cristo, y perfeccionaos en él, y absteneos de toda impiedad” (Moroni 10:32).

Ésta es una sagrada invitación a acercarnos más al Hijo de Dios. Gracias a Su expiación, podemos obtener el poder de servir, de abstenernos de toda impiedad en nuestra vida y de sentir Su infinito amor. A medida que lo hagamos, encontraremos verdadera paz y felicidad.

Al responder a la invitación de venir a Cristo, también entenderán su sagrado deber de “invitar a todos a venir a Cristo” (D. y C. 20:59); sus corazones se llenarán con el deseo de conducir a otras personas hacia Él para que reciban las mismas bendiciones que ustedes recibieron y continúan recibiendo.

“Las palabras ‘venir a Cristo’ son una invitación, la más importante que ustedes podrán extender en su vida a otra persona. Es la invitación más importante que cualquier persona pueda aceptar”1.

—Presidente Henry B. Eyring, Primer Consejero de la Primera Presidencia

Un hombre joven, Miguel, cumplió con su deber al ayudar a José, un compañero de la escuela.

Cierto día, José le preguntó: “Miguel, ¿por qué siempre estás feliz?”.

Miguel dijo: “Porque presto servicio”.

“¿Y por qué prestas servicio?”

“Porque tengo el sacerdocio y es mi deber”, le respondió.

José dijo: “Me gustaría saber más acerca del sacerdocio”.

Miguel invitó a José a las actividades de la Iglesia y luego a las reuniones. Finalmente, los misioneros enseñaron a José y a su familia, y se bautizaron. José expresó: “La obra misional es el fundamento de nuestra Iglesia. Si somos justos y rectos en las cosas que hacemos a diario, las personas se darán cuenta y preguntarán, como lo hice yo. Miguel es un instrumento en el gran plan de Dios”.

A medida que se acerquen al Señor, tendrán el deseo de servir a los demás tal como lo hizo Miguel; entonces, sabrán que esta promesa del presidente Henry B. Eyring, Primer Consejero de la Primera Presidencia, es verdadera: “Cuando se esfuercen de todo corazón por invitar a la gente a venir a Cristo, el corazón de ustedes cambiará. Estarán haciendo Su obra por Él; verán que Él cumple Su promesa de ser uno con ustedes en el servicio que presten; llegarán a conocerlo y, con el tiempo, llegarán a ser como Él y ‘[perfeccionados] en él’”2.

Ésa es la esencia del lema de este año.

    Notas

  1.   1.

    Véase Henry B. Eyring, “Venir a Cristo”, Liahona, marzo de 2008, pág. 49.

  2.   2.

    Véase Henry B. Eyring, “Venir a Cristo”, Liahona, marzo de 2008, pág. 52.

Están invitados

Presidencia General de las Mujeres Jóvenes 2013

¿A quién no le gusta recibir una invitación? Cuando recibimos una invitación para ir a un cumpleaños o a una boda, nos sentimos felices de celebrar junto a las otras personas los momentos importantes de su vida. El lema de la Mutual para el año 2014 contiene una jubilosa invitación de significado eterno: “Venid a Cristo, y perfeccionaos en él, y absteneos de toda impiedad” (Moroni 10:32).

Muchas invitaciones solicitan una respuesta —SRC— para confirmar si se aceptan o no. ¿Han respondido a esta invitación que se les ha hecho? Venir a Cristo significa que guardamos el convenio sagrado que hicimos cuando fuimos bautizados; significa que hemos aceptado a Jesucristo como nuestro Salvador y Redentor personal; significa que reconocemos y creemos lo que Alma enseñó a su hijo Shiblón: “…no hay otro modo o medio por el cual el hombre pueda ser salvo, sino en Cristo y por medio de él” (Alma 38:9). El aceptar esta invitación significa que nos hemos comprometido a seguir el ejemplo perfecto de Cristo por medio de una vida consagrada y virtuosa, y de amar y servir a los demás.

Esta invitación no es un acontecimiento que ocurre una sola vez; es un proceso. Se nos invita a seguir el sendero que nos guiará al templo, donde hacemos convenios adicionales con nuestro Padre Celestial y participamos en ordenanzas esenciales para nuestra exaltación. Ese sendero podría incluir servir en una misión; incluirá el matrimonio en el templo y el llegar a ser hombres y mujeres rectos en el reino de Dios. También significa perseverar hasta el fin. Como dice la invitación, cuando venimos a Cristo, nos perfeccionamos en Él. Cristo hace posible que nos mantengamos en el sendero del convenio por medio de la fe en Él y del arrepentimiento. Este proceso de llegar a ser perfeccionados puede comenzar hoy; la expiación de Cristo lo hace posible.

Esta invitación requiere que nos abstengamos de toda impiedad: que seamos diferentes en cuanto a la moda, las normas y las prácticas del mundo. Se nos invita a “desechar las cosas de este mundo y buscar las de uno mejor” (D. y C. 25:10). Testificamos que el aceptar la invitación de “venir a Cristo y ser perfeccionados” nos dará felicidad en esta vida y vida eterna en el mundo venidero. ¡Los invitamos a que respondan hoy!