Ambas partes de la bendición


Tanto la asistencia al templo como la historia familiar son importantes; cuando ambas se combinan, producen bendiciones adicionales.

A medida que hojees las páginas del ejemplar de este mes de la revista Liahona, contempla la amplia gama de combinaciones de colores que impregnan de energía y brillo cada fotografía, ilustración o dibujo. Muchos de los colores se obtuvieron porque se combinaron dos de los colores primarios: rojo, amarillo o azul, a fin de crear un nuevo color, uno que no existiría si se conservaran por separado los colores primarios.

La obra de historia familiar y la del templo tienen una semejanza con estos colores: tú puedes recibir más bendiciones al combinar estas dos obras importantes. Ello se debe a que la historia familiar y la obra del templo son efectivamente dos partes de una sola obra: la obra de salvación. Desde luego, recibirás grandes bendiciones por ayudar a los demás con su historia familiar y al asistir al templo para hacer la obra por las personas cuyos nombres se te proporcionen allí; pero, recibirás bendiciones aun mayores —disfrutarás de toda la gama de colores— al combinar las dos partes y hallar los nombres de tus propios familiares y al efectuar la obra por tus antepasados en el templo.

Tal como el élder Richard G. Scott, del Quórum de los Doce Apóstoles, ha enseñado:

“La obra del templo y de historia familiar es una obra dividida en dos partes…

“El Padre Celestial desea que cada uno de nosotros reciba ambas partes de la bendición de esta obra vicaria tan vital. Él ha guiado a otras personas para demostrarnos cómo ser merecedores de ellas, y ahora está en ti y en mí reclamar esas bendiciones.

“Toda obra que hagas en el templo es tiempo bien utilizado, pero recibir las ordenanzas en forma vicaria por alguno de tus antepasados hará el tiempo que pases en el templo más sagrado e incluso se recibirán bendiciones aún más grandiosas”1.

¿Cuáles son, entonces, algunas de las “bendiciones más grandiosas” que obtenemos cuando recibimos “ambas partes de la bendición”? A la derecha verás varias promesas de apóstoles modernos.

Una influencia refinadora y espiritual

Presidente Boyd K. Packer

“La obra de historia familiar de los miembros de la Iglesia ejerce una influencia refinadora, espiritualizante y atenuante sobre los que se dedican a ella. Ellos entienden que están uniendo a su familia… al buscar los nombres de nuestros antepasados nos interesamos en algo más que en los nombres… Nuestro interés se vuelve al corazón de nuestros padres; anhelamos encontrarlos, conocerlos y servirlos”2.

Parte de una obra más grande

Élder Russell M. Nelson

“Las conexiones espirituales… se establecen… Cuando nuestro corazón se vuelve a nuestros antepasados, algo cambia dentro de nosotros; nos sentimos parte de algo más grande que nosotros mismos”3.

Una protección contra la tentación

Élder David A. Bednar

“Todos somos beneficiarios de quienes se han ido antes que nosotros. Conocer esas historias nos ayuda a entender quiénes somos y de dónde vinimos… ¿Están buscando los nombres de sus propios familiares y ayudando a los demás en su búsqueda? Ésa, para la juventud, en el mundo de maldad en que vivimos hoy, es una de las mayores protecciones contra las tentaciones del adversario”4.

Ayuda desde el mundo que no vemos

“Quizás, si hiciéramos nuestra obra a favor de quienes están en el mundo que no vemos, que están ansiosos y oran por la obra que podemos efectuar por ellos, entonces, en este día de urgente necesidad, el mundo oculto a nuestra vista nos brindaría ayuda en retribución. Son más los que están en aquel mundo que los que están aquí. Hay mayor poder y fortaleza allá que la que tenemos aquí en la tierra”5.

¿Qué harás?

¿Qué harás para “reclamar esas bendiciones” que se reciben al encontrar los nombres de tus familiares y llevarlos al templo? Haz hoy un plan para que se cumpla la promesa de recibir ambas partes de la bendición en tu vida.

Voces de los jóvenes: Bendiciones de la historia familiar

Hace poco, jóvenes de Nueva York, Estados Unidos, recibieron la invitación de su presidencia de estaca de buscar el nombre de uno de sus familiares para llevar al templo, como parte de una conferencia especial para la juventud. Los jóvenes descubrieron grandes bendiciones al sentir que sus corazones se volvían hacia sus padres (véase Malaquías 4:5–6).

Llevar nombres de familiares al templo

  • “Antes, yo pensaba que la historia familiar era sólo otra tarea más para hacer, pero ahora entiendo que se trata de personas reales, que han estado esperando por años. Mi experiencia en el templo es diferente cuando llevo nombres de mi familia. Me imagino que es por todo el trabajo, el tiempo y las oraciones que se requieren para encontrar un nombre. Pero, un nombre vale todo el esfuerzo, porque se trata de una persona que necesita estar con el Padre Celestial”. —Hannah A., 13 años

  • “Una vez que encuentras a una persona, creas una conexión con esa persona en el mundo de los espíritus. El traer tus propios nombres es una manera de fortalecer ese vínculo. Te ayuda a comprender a tu familia eterna”. —Spencer S., 15 años

  • “El llevar los nombres de tus familiares al templo te ayuda a comprender la realidad de quiénes eran esas personas. No son simples nombres en una hoja de papel; son hermanos y hermanas reales que comparten tu historia —y forman parte de ella”. —Lilli N., 16 años

Recibir bendiciones

  • “Noto una diferencia en mi vida. Es un sentimiento cálido, protector”. —Noah R., 13 años

  • “Sientes en tu corazón que formas parte de una gran obra. El dar a tu familia la oportunidad de recibir las bendiciones del templo es un sentimiento como ningún otro”. —Corinne C., 17 años

  • “Me he sentido más a gusto y en paz desde que estoy haciendo la historia familiar. Cuando llevo los nombres de mi familia al templo, me produce una tremenda sensación de gozo”. —Tyler M., 16 años

  • “Mi amor por el Salvador, por mi Padre Celestial y por mis antepasados ha aumentado. Me he sentido más cerca de mi familia inmediata y mi testimonio del Evangelio ha crecido”. —Alexandra H., 14 años

  • “Me he sentido mucho más feliz”. —Ross S., 12 años

  • “Con cada nombre, siento una enorme sensación de paz y entusiasmo, como si la persona hubiera estado esperándome sólo a mí”. —Rhiannon B., 15 años

  • “Sé de dónde provengo y se fortalece mi confianza”. —Eliza L., 13 años

  • “He discutido menos en casa”. —Gehrig L., 12 años

  • “Cada vez entiendo más la importancia de las familias. Quiero estar más unida a mi familia en la tierra”. —Emma L., 15 años

  • “Me ha ayudado a entender más el plan de Dios para nosotros. Me siento más cerca del Padre Celestial y del Evangelio porque comprendo mejor las ordenanzas que se están realizando”. —Noah C., 14 años

Encontré un nombre

“En preparación para un viaje de los jóvenes al templo, nuestro barrio organizó una actividad de la Mutual en la que buscaríamos nombres de familiares para llevar al templo. Yo estaba sentada junto a mis amigas, y me quejaba un poco porque no podía encontrar ningún nombre que necesitara las ordenanzas. Después de mucho buscar en familysearch.org, encontré un nombre. ¡Me puse muy contenta!

“Corrí hasta nuestra consultora de historia familiar y le pregunté cuál era el siguiente paso. Ella me enseñó a guardar el nombre en la computadora y a imprimirlo para que yo pudiera hacer la obra del templo. Me dijo también que la mujer era una persona real y no sólo un nombre en la pantalla. Sentí el Espíritu y supe que esa persona había estado esperando a que se hiciera la obra por ella y que yo la encontrara. Pude llevar su nombre al templo. Estoy tan agradecida por la oportunidad de servir a mis antepasados y ayudarlos a que disfruten del gozo del Evangelio”.

Leah G., Nueva York, EE. UU.

¿Qué sucede si no tengo acceso a internet?

Aunque los nombres de tu historia familiar se deben enviar en línea a fin de que se pueda hacer la obra del templo por ellos, tú no necesitas tener una conexión de internet en casa. Obtén información, nombres y relatos familiares de tus familiares vivos, y luego averigua si hay un centro de historia familiar en tu localidad donde puedas enviar los nombres por medio de familysearch.org. En aquellas zonas donde haya un limitado acceso a internet, habla con los consultores de historia familiar de barrio y de estaca acerca de los recursos con que ellos cuentan para ingresar tus datos electrónicamente por ti.

¿Significa eso que yo no debería asistir al templo si no tengo nombres de familiares?

¡Para nada! Asistir al templo te brindará ricas bendiciones tanto a ti como a aquellos por quienes te bautices y confirmes, sean o no tus antepasados. Aun cuando no tengas ningún nombre de un familiar, debes asistir al templo. La Primera Presidencia ha enseñado: “Se insta a los miembros que se vean limitados a hacer su propia investigación de historia familiar, a efectuar las ordenanzas vicarias con nombres que el templo u otros miembros les proporcionen” (Carta de la Primera Presidencia, 8 de octubre de 2012).

Una invitación de la Primera Presidencia

“La experiencia del templo se enriquece considerablemente cuando los miembros de la Iglesia encuentran los nombres de sus antepasados y los llevan al templo para efectuar ordenanzas… De manera especial instamos a los jóvenes… a usar sus propios nombres de familiares o los nombres de antepasados de miembros de sus barrios y estacas para hacer la obra del templo”.

Carta de la Primera Presidencia, 8 de octubre de 2012.

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    Notas

  1.   1.

    Richard G. Scott, “El gozo de redimir a los muertos”, Liahona, noviembre de 2012, págs. 93–94.

  2.   2.

    Véase Boyd K. Packer, “Su historia familiar: Cómo empezar”, Liahona, agosto de 2003, pág. 17.

  3.   3.

    Véase Russell M. Nelson, “Generaciones entrelazadas con amor”, Liahona, mayo de 2010, pág. 92.

  4.   4.

    Véase David A. Bednar, “El momento es ahora”, lds.org/youth/family-history/leaders.

  5.   5.

    John A. Widtsoe, en Conference Report, abril de 1943, pág. 39.