Ilustración fotográfica por Matthew Reier.

¿Tienen los hombres jóvenes que servir en una misión en cuanto cumplen los 18 años? Y, ¿se anima con mayor énfasis a las mujeres jóvenes a servir en una misión ahora que pueden salir a los 19 años?

Cuando el presidente Thomas S. Monson anunció el cambio en la edad mínima requerida para el servicio misional, él dijo: “No estoy sugiriendo que todos los jóvenes servirán, o deban hacerlo, a esa edad más temprana. Más bien, basado en las circunstancias individuales, así como en la determinación de los líderes del sacerdocio, ahora tienen esa opción”1. Considera tu estado de salud física y emocional, tu situación económica y tu preparación espiritual. Puedes conversar con tus padres y con los líderes del sacerdocio sobre estas cosas a la hora de decidir el tiempo adecuado para prestar servicio.

En cuanto a las mujeres jóvenes, el presidente Monson dijo: “…no están bajo el mismo mandato de servir que los hombres. Sin embargo, les aseguramos a las hermanas jóvenes de la Iglesia que pueden hacer una valiosa contribución como misioneras y aceptamos con brazos abiertos su servicio”2.

    Notas

  1.   1.

    Thomas S. Monson, “Bienvenidos a la conferencia”, Liahona, noviembre de 2012, págs. 4–5.

  2.   2.

    Thomas S. Monson, “Bienvenidos a la conferencia”, pág. 5.

¿Qué puedo hacer si otros jóvenes que también son miembros activos de la Iglesia me presionan a quebrantar las normas de la Iglesia? No quiero parecer arrogante ni que estoy juzgando.

Ten la valentía de defender las normas de la Iglesia, aun cuando la presión provenga de otros jóvenes Santos de los Últimos Días que conocen las normas y puedan pensar que estás siendo arrogante. ¿Qué conlleva el mayor riesgo: desobedecer los mandamientos del Señor o quedar como santurrón o santurrona ante algunos de tus compañeros? (Ahora bien, si ellos te presionan a hacer algo con lo que tú personalmente te sientas incómodo(a) o que quebranta una norma establecida por tu familia y no por la Iglesia, todavía puedes defenderte diciendo sencillamente que prefieres no hacer eso y pidiéndoles que respeten tus sentimientos).

Desde luego, debes procurar manejar la situación con mucho tacto. Tal como el profeta Alma aconsejó a su hijo misionero, Shiblón, “usa valentía, mas no altivez” (Alma 38:12). No hay necesidad de recriminar con severidad ni de adoptar una actitud condescendiente. Sencillamente, explica con naturalidad a los demás las normas que has escogido seguir; y si miembros activos de la Iglesia te piden que quebrantes normas bien definidas de la Iglesia, recuerda lo que dijo el presidente Dieter F. Uchtdorf, Segundo Consejero de la Primera Presidencia: “Sean amigables con todos, pero nunca rebajen sus normas”1.

    Nota

  1.   1.

    Dieter F. Uchtdorf, “Su maravillosa travesía a casa”, Liahona, mayo de 2013, pág. 128.