Cómo llenar el libro de tu vida

De un devocional del Sistema Educativo de la Iglesia que se llevó a cabo el 1º de noviembre de 1992.


L. Tom Perry

Ilustración fotográfica por John Luke.

Vengo a ustedes con una pregunta acerca de los recuerdos eternos que están creando en la vida. ¿Llevan esos recuerdos el comentario: “Ojalá hubiera…” o pueden decir: “Estoy feliz de haberlo hecho”?

Remontándonos en la historia, si pudiéramos seleccionar tan sólo un principio que contribuyera definitivamente a los recuerdos del tipo: “Estoy feliz de haberlo hecho”, ¿cuál sería? Sería el principio de la obediencia1.

Todos hacemos anotaciones diarias en el libro de nuestra vida. En ocasiones, revisamos esas anotaciones. ¿Qué tipo de recuerdos acudirán a su mente al examinar las páginas de sus anotaciones personales? ¿Cuántas páginas contendrán anotaciones de: “Ojalá hubiera…”? ¿Habrá anotaciones de postergaciones y fracasos por no haber aprovechado las oportunidades especiales? ¿Encontrarán anotaciones de haber sido desconsiderados en su trato con la familia, los amigos o incluso personas desconocidas? ¿Habrá notas de remordimiento por malas acciones y desobediencia?

Felizmente, cada día trae consigo una página nueva, en blanco, para cambiar las anotaciones de “Ojalá hubiera…” a “Estoy feliz de haberlo hecho”, mediante el proceso de reconocer, sentir remordimiento, arrepentirse y restituir. Los sentimientos de depresión por acciones del pasado u oportunidades perdidas serán eclipsados por la colección de recuerdos llenos de euforia, entusiasmo y el gozo de vivir.

A medida que examinen el conjunto de recuerdos que han ido colocando en el libro de la vida, ¿encontrarán los que prescribe el Señor para ser obedientes a Sus leyes? ¿Estarán allí el certificado de bautismo, las ordenaciones al Sacerdocio, tanto Aarónico como de Melquisedec para los jóvenes, los certificados de reconocimiento de las jovencitas y, por supuesto, una carta de relevo honorable de una misión de tiempo completo? ¿Habrá recomendaciones vigentes para el templo, recibos de diezmos, un matrimonio efectuado en el santo templo y la aceptación de llamamientos en el sacerdocio y en las organizaciones auxiliares?

Mi consejo para ustedes es que llenen sus bancos de memorias y el libro de la vida con tantas actividades del tipo “Estoy feliz de haberlo hecho” como les sea posible (véase Mosíah 2:41).

Comprométanse y adquieran la disciplina de ir en pos de esas experiencias positivas que los conducirán a la libertad y a la vida eterna. Mi testimonio a ustedes es que Dios vive, y que al moldear nuestra vida conforme a Su ley, hallaremos la verdadera felicidad aquí y oportunidades eternas en la vida venidera.

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    Nota

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    Véanse los relatos de Alma hijo (Mosíah 27; Alma 29, 36), Adán y Eva (Moisés 5:4–11), Samuel y Saúl (1 Samuel 15:9–11, 13–14, 20–24) y Nefi (1 Nefi 3–5). Véase también D. y C. 130:20–21.