Para la Fortaleza de la Juventud

Corazones puros y cuerpos limpios

Por Neill F. Marriott

Segunda Consejera de la Presidencia General de las Mujeres Jóvenes

Neill F. Marriott
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El Señor ha mandado: “[Preparaos]… sí, purificad vuestro corazón… para que yo os haga limpios” (D. y C. 88:74).

Ilustración fotográfica por Matthew Reier.

“…ustedes, jóvenes, están creciendo en territorio enemigo”, dijo el presidente Boyd K. Packer, Presidente del Quórum de los Doce Apóstoles1. ¡Es indudable que las normas morales de los fieles Santos de los Últimos Días están bajo ataque! ¿Están preparados para luchar contra cualquier pensamiento inmundo o impuro que Satanás, internet y el mundo les pongan en la mente o el corazón?

Prepárense

Casi todos los días, antes de las 5 de la mañana, grupos de jóvenes dignos hacen fila en la oscuridad frente a las puertas del Templo de Salt Lake, listos para entrar en el baptisterio. Pasan de la oscuridad del mundo a la luz del templo. Después de vestirse con ropas blancas, proceden en silencio hasta la magnífica pila bautismal donde efectúan bautismos por los muertos. Al salir de las aguas puras y refrescantes, estos jóvenes salen fortalecidos, pues saben que han participado en una obra eterna a favor de otras personas.

Entonces vuelven a la oscuridad, apresurándose para llegar a la escuela, mas ya no son los mismos, porque salen armados con poder y gloria (véase D. y C. 109:22–23). Con la luz y la pureza del templo en sus corazones, están preparados para abrirse camino en la oscuridad de este “territorio enemigo” y mantenerse moralmente limpios. Esta escena no es exclusiva del Templo de Salt Lake, ocurre con frecuencia siempre que jóvenes de todo el mundo dejan la oscuridad del territorio enemigo y eligen vivir de manera que son dignos de la luz del templo y de entrar en él.

Por ejemplo, el año pasado una joven y su hermano, de Colorado, EE. UU., se bautizaron por más de 50 antepasados cada uno, y han experimentado la pureza del templo. El hermano dijo: “Tengo un sentimiento bueno y espiritual cuando estoy en el templo. Después, cuando me enfrento a las tentaciones, recuerdo ese sentimiento y me ayuda”. A fin de vivir de tal modo que fuese digna de asistir al templo, la jovencita redactó una lista en su diario de lo que hará y lo que no hará cuando se enfrente a la tentación. Tomó una decisión y hasta compartió la lista con sus padres y sus amigos a fin de que la ayudaran. Estos dos jóvenes han forjado una poderosa armadura moral para sus corazones, mentes y cuerpos.

Purifiquen su corazón

Además de sus actos puros, ¿tienen deseos limpios?

David, el salmista, en Salmos 139:23–24, ruega: “Escudríñame, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos. Y ve si hay camino de perversidad en mí”. Refiriéndose a estos versículos, el presidente Lorenzo Snow (1814–1901) aconsejó: “Quisiera recomendar que [toda persona] adopte esa oración de David… Muchas personas fracasan al [tratar de] lograr esa norma de excelencia debido a que hacen cosas en secreto… las cuales tienen una tendencia directa a distanciarlas del Todopoderoso”2.

Pedirle al Padre Celestial que cree un corazón limpio en ustedes es un acto de fe. Él tiene todo poder; acudan a Él a menudo y pídanle con humildad Su ayuda divina para preservar sus sentimientos puros, incluso sexualmente puros.

“Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne” (Gálatas 5:16). ¡Qué poder tendrán cuando anden en el Espíritu! Cada domingo, al participar de la Santa Cena, atestiguan que están dispuestos a recordar siempre a Jesucristo (véase D. y C. 20:77, 79). Recordar al Salvador puede darles el poder espiritual para alejarse de la impureza.

Sean limpios ante Dios

¿Por qué es la pureza sexual un mandamiento? Porque nuestro Padre Celestial instituyó los poderes de la procreación dentro del matrimonio exclusivamente para fines divinos. El élder David A. Bednar, del Quórum de los Doce Apóstoles, ha dicho: “Lo que sentimos respecto a ese poder divino y cómo lo usamos determinarán en gran medida nuestra felicidad en la mortalidad y nuestro destino en la eternidad”3.

La intimidad sexual brinda unidad amorosa y emocional al esposo y a la esposa. Sin embargo, el élder Richard G. Scott, del Quórum de los Doce Apóstoles, ha advertido: “El Señor prohíbe esos actos íntimos fuera del compromiso sempiterno del matrimonio porque minan Sus propósitos… [y] causan graves daños emocionales y espirituales. Aunque los que lo hacen no se den cuenta de eso ahora, lo harán más adelante. La inmoralidad sexual crea una barrera que aleja la influencia del Santo Espíritu”4.

La intimidad sexual no es para satisfacer la lujuria, la popularidad ni la curiosidad. Un uso tan egoísta de este don divino siempre producirá infelicidad y limitará el crecimiento espiritual.

A medida que se preparen y purifiquen el corazón, el Señor puede hacer que sean limpios y ayudarlos a que se mantengan así. Si se sienten culpables o empiezan a sentirse avergonzados, procuren el poder de la Expiación. Sólo podemos ser limpios mediante el sacrificio expiatorio de Jesucristo. Arrepiéntanse y oren sinceramente por el perdón. En caso necesario, acudan a su obispo o presidente de rama. ¿Pueden ser limpios y mantenerse limpios en un mundo contaminado? ¡Claro que sí! Ustedes conocen la verdad y tienen el apoyo del Espíritu Santo, de sus padres y líderes, y del Profeta viviente. Al seguir a Jesucristo, ustedes pueden permanecer limpios delante de Él y lo harán.

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Notas

  1. 1.

    Boyd K. Packer, “Consejo a los jóvenes”, Liahona, noviembre de 2011, pág. 16.

  2. 2.

    Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: Lorenzo Snow, pág. 126.

  3. 3.

    David A. Bednar, “Creemos en ser castos”, Liahona, mayo de 2013, pág. 42.

  4. 4.

    Véase de Richard G. Scott, “Las decisiones correctas”, Liahona, enero de 1995, pág. 43.