Hacer que se manifiesten las bendiciones del sacerdocio en tu hogar

Bonnie L. Oscarson


Bonnie L. Oscarson
Al cumplir con tus convenios, invocas el poder del sacerdocio para bendecir tu hogar y a tu familia.

Ilustraciones por Sudi Mccollum.

¿De qué manera, siendo un joven o una jovencita, e independientemente de tus circunstancias familiares, puedes invocar el poder de los convenios del sacerdocio que concertaste en el momento de tu bautismo a fin de fortalecer tu hogar y a tu familia? El comprender la función y la importancia de nuestra familia en el plan del Señor puede inspirarnos a honrar las promesas que hemos hecho asegurándonos de que brindemos nuestro mejor y más entusiasta servicio en nuestro propio hogar. Echemos un vistazo a algunas de las maneras de invocar el poder de nuestros convenios para fortalecer y servir a quienes más nos importan.

¿Cómo responderías?

Es lunes por la tarde y tienes una gran cantidad de tareas escolares; entonces oyes que tu padre llama a la familia para llevar a cabo la noche de hogar. ¿Qué harías?

Opción A: Respondes: “¡Ay, papá, no tengo tiempo para eso ahora! ¡Tengo que estudiar!”.

Opción B: Te apresuras a buscar a tus hermanos y participas alegremente en las oraciones, la música y el mensaje.

Cuando hay liderazgo del sacerdocio en el hogar

El apoyar a tus padres teniendo la buena disposición de participar en la noche de hogar, la oración familiar y el estudio familiar de las Escrituras es una de las maneras de fortalecer el liderazgo del sacerdocio en tu hogar. Hay muchas maneras más, tales como:

  • Orar por tus padres. (Casi con toda seguridad ellos oran a diario por ti.)

  • Apoyar a tus padres en sus llamamientos de la Iglesia y ofrecer tu ayuda con los quehaceres de la casa, especialmente cuando ellos estén atareados con asignaciones especiales.

  • Acompañar a tus padres a recibir a los maestros orientadores cuando lleguen, y luego escuchar cortésmente su mensaje.

  • Si hay un templo próximo a tu localidad, ofrecerte a cuidar de tus hermanos pequeños para que tus padres vayan al templo y participen en las ordenanzas del sacerdocio.

Recuerda que los padres no son los únicos que tienen la responsabilidad de invitar y mantener el Espíritu en el hogar. Hay muchas cosas que puedes hacer para invitar el Espíritu mediante tus acciones y tu actitud. ¿Estás haciendo lo que te corresponde para invitar la influencia del Espíritu en tu hogar?

Cuando no hay liderazgo del sacerdocio en el hogar

No todas las familias son iguales ni funcionan de la misma manera. Tal vez formes parte de una familia monoparental o en la que no haya un poseedor del sacerdocio que presida tu hogar. Aun así, hay muchas maneras de invitar el poder del sacerdocio para fortalecerte a ti y a tu familia. Las siguientes son cosas que todos debiéramos estar haciendo sin importar nuestras circunstancias:

  • Orar en forma personal, estudiar las Escrituras y ayunar. Estos esfuerzos te ayudarán a ser espiritualmente fuerte y a invitar la influencia del Espíritu en tu vida y en tu esfera de influencia.

  • Apartar un tiempo para magnificar tus llamamientos o asignaciones de la Iglesia y estar preparado para las lecciones del domingo. El hacerlo te ayuda a tener confianza en ti mismo y muestra tu apoyo a los programas del sacerdocio.

  • Mostrar respeto por todos los miembros de tu familia y apoyar sus actividades edificantes. Estas decisiones contribuyen a fortalecer a toda la familia.

  • Compartir con tu familia aquello que aprendas y hagas en las clases y quórumes de la Iglesia; es una manera de llevar las enseñanzas del Evangelio a tu hogar.

  • Procurar maneras de servir a los que te rodean mediante actos sencillos de bondad.

  • Ayudar en tu casa haciendo tareas o ayudando a uno de tus hermanos.

  • Demostrar amor cristiano por tu familia, lo cual tendrá una influencia mayor que cualquier otra cosa que hagas a la hora de establecer lazos familiares fuertes.

Honrar tus convenios

Al servir, amar y fortalecer a nuestra familia, estamos siendo fieles a los convenios que hicimos en el momento del bautismo de ser testigos de Jesucristo, guardar Sus mandamientos y fortalecer a quienes nos rodean. Podemos invocar la fuerza de los convenios del sacerdocio para ser una bendición y una ayuda en nuestro hogar y nuestra familia. Sacerdocio, servicio y hogar son palabras que debieran estar eternamente presentes en nuestra mente. Los miembros de nuestra familia deben ser nuestra prioridad principal al buscar maneras de participar en la obra de salvación. Cuando fortalecemos a nuestra familia, también fortalecemos la Iglesia, nuestra comunidad y el mundo.

“La familia es fundamental en el plan del Creador para el destino eterno de Sus hijos”.

“La Familia: Una Proclamación para el Mundo”, Liahona, noviembre de 2010, pág. 129.

“La obra más importante del Señor que harán será la que realicen dentro de las paredes de su propio hogar”.

Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: Harold B. Lee, 2000, pág. 148.