¿Qué debo hacer cuando en la escuela surge un tema contrario a las enseñanzas del Evangelio, como el aborto?


Hay muchas maneras de responder —o no—, dependiendo de la situación. Primero, piensa en lo que sucedería si dices o no dices algo. Si tu silencio hiciera que los demás pensaran que estás de acuerdo con algo que sabes que está mal, tal vez quieras encontrar una manera sencilla de manifestar tu desacuerdo. Si crees que tus comentarios sólo provocarían contención, entonces podrías esperar hasta otro momento para compartirlos. Sin embargo, si tus compañeros de clase son respetuosos los unos con los otros y la maestra alienta la participación, podrías orar en busca de inspiración y luego explicar tus creencias.

También puedes prepararte con antelación si sabes que tu clase va a debatir un tema determinado. Además de las Escrituras y los discursos de la conferencia general sobre el tema, echa un vistazo a Leales a la Fe, Principios del Evangelio o a Para la Fortaleza de la Juventud. También podrías practicar explicándole el tema a tu familia en una noche de hogar. Habla con tu maestra y con tus compañeros cuando te sientas preparada.

La forma en que respondas es tan importante como lo que digas. Sé respetuosa y procura no utilizar vocabulario específico de la Iglesia. Tus compañeros de clase no te entenderán si dices: “Una asesora de las Mujeres Jóvenes de mi barrio me enseñó que…”.

Lo más importante es que sepas qué enseña la Iglesia y qué te dice el Espíritu Santo a fin de que no te dejes engañar por los errores que pudieras oír o leer en la clase.

Recuerda a quién representas

Cuando te encuentres en esas situaciones, procura recordar que tal vez los demás no compartan tus sentimientos en cuanto al tema. No seas prepotente ni agresivo, pero tampoco tengas miedo a defender tus creencias. Recuerda que representas a Cristo.

Sé cortés

Considero que debo compartir mis puntos de vista con cortesía y también expresar por qué creo en ellos. No creo que deba hacer que los demás compartan mis puntos de vista, pero sí creo que deberían conocer mi postura sobre ciertos temas y entender mi perspectiva.

Conoce la postura de la Iglesia

Estuve en una clase donde con frecuencia se debatían temas controvertidos. Lo primero que hay que hacer es respetar las creencias de los demás, lo mismo que tú esperarías de tus compañeros. Si el tema está en conflicto directo con la Iglesia, siéntete libre de compartir tu opinión. No tienes que mencionar la Iglesia en tu respuesta. No obstante, asegúrate de conocer la postura de la Iglesia en cuanto a esas cosas.

Sé respetuosa

Es importante que se nos oiga, pero también es muy importante respetar las creencias de los demás. No discutas. Discutir crea enemigos y confusión. Si surge una idea contraria a nuestra religión, ten calma, concéntrate, sé respetuosa y no olvides escuchar al Espíritu. Hay cosas que nosotros no entendemos pero Dios sí las entiende. Deberíamos escuchar al Espíritu y aprender de Él.

Comparte lo que enseña la Iglesia

Procuro contestar las preguntas lo mejor que puedo porque mis amigos y maestros no conocen la postura de la Iglesia sobre esos temas a menos que yo se la diga. De esta manera lo sabrán para futuras ocasiones y tú te beneficiarás espiritualmente. Recuerda: “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mateo 5:16).

Ayuda a los demás a pensar en lo correcto

Comparte tus sentimientos con franqueza. Muchos temas que se tratan en la escuela, como el aborto, se debaten mucho, así que no sientas vergüenza de expresarte. Es una buena oportunidad de compartir el Evangelio y las normas en las que creemos. Si compartes tus creencias, ayudarás a las personas a pensar en lo que es correcto.

Corrige la falsa doctrina

Pertenecemos a una Iglesia misionera en la que se nos llama a predicar; por lo tanto, no podemos permitir que se extienda la falsa doctrina. En tales situaciones, debemos expresarnos a fin de corregir cualquier doctrina falsa y ayudar a la gente a entender el punto de vista del Evangelio restaurado en cuanto a ese tema.

Evita la contención

Yo explicaría mi opinión defendiendo mis principios y las doctrinas de la Iglesia, y respetando las ideas de los demás. No sería contenciosa; eso alejaría el Espíritu, quien podría influir de manera positiva en las demás personas.

Las respuestas tienen por objeto servir de ayuda y exponer un punto de vista, y no deben considerarse pronunciamientos de doctrina de la Iglesia.

Mantente firme

“Tenemos el deber de explicar nuestra posición mediante el razonamiento, la persuasión amigable y los hechos precisos; debemos permanecer firmes e inamovibles en los asuntos morales de esta época y en los principios eternos del Evangelio, sin entrar en polémicas con ningún individuo ni organización. La contención levanta muros y pone obstáculos; el amor abre puertas”.

Véase del élder Marvin J. Ashton (1915–1994), del Quórum de los Doce Apóstoles, “No tenemos tiempo para la contención”, Liahona, agosto de 1978, pág. 9.

Siguiente pregunta

“¿Cómo puedo llegar a sentirme lo suficientemente cómodo para tratar problemas o inquietudes con mi obispo?”

Envía tus respuestas y, si lo deseas, una fotografía de alta resolución antes del 15 de mayo de 2014 a liahona@ldschurch.org o por correo postal (véase la dirección en la página 3).

Es posible que las respuestas se modifiquen para abreviarlas o darles más claridad.

La carta o el mensaje de correo electrónico debe ir acompañado de la siguiente información y autorización: (1) nombre completo, (2) fecha de nacimiento, (3) barrio o rama, (4) estaca o distrito, (5) tu autorización por escrito y, si tienes menos de 18 años, la autorización por escrito de tus padres (es admisible por correo electrónico) para publicar tu respuesta y fotografía.