Medios de comunicación con mérito

La autora vive en Utah, EE. UU.


Todos los medios de comunicación que “consumes” influyen en ti. ¿Son edificantes, tienen un propósito y son inspiradores los medios de comunicación que escoges?

Cuando Daniel, Sadrac, Mesac y Abed-nego fueron llevados a la corte del rey Nabucodonosor, se les mandó comer la carne del rey y beber el vino del rey; pero, en su lugar, ellos decidieron comer legumbres (o un alimento hecho de granos) y beber agua. Al cabo de diez días, “pareció el rostro de ellos mejor y más saludable que el de los otros muchachos que comían de la ración de la comida del rey… [y] Dios les dio conocimiento y aptitud para aprender todas las letras y sabiduría; y Daniel tuvo entendimiento en toda visión y todo sueño” (Daniel 1:15, 17).

Aunque con frecuencia utilizamos este relato para ilustrar principios importantes acerca de la Palabra de Sabiduría y la comida que literalmente consumimos, dicho relato enseña otros principios sobre lo que consumimos figurativamente. Parte de ello son los medios que utilizamos para nuestro entretenimiento: desde las bellas artes, los libros, el baile y la música, hasta los medios digitales y sociales de comunicación. De la misma forma que Daniel y sus amigos tomaron la decisión deliberada de evitar los alimentos abundantes y pesados que no les habrían dado la nutrición que necesitaban, y que tal vez los hubiesen distraído de su instrucción en la corte del rey, así también nosotros debemos discernir con prudencia al seleccionar entretenimiento sano (véase D. y C. 25:10).

Las siguientes sugerencias pueden ayudarnos a escoger la clase de entretenimiento que valga nuestro valioso tiempo en este estado de probación.

Evitar la frivolidad

Procuramos entretenimiento para aliviar las preocupaciones cotidianas; puede ser un tiempo para descansar, reírnos o tener una buena conversación con familiares y amigos1. La revitalización que resulta de esas actividades proviene de la influencia del Espíritu Santo, cuyos frutos son “amor, gozo, paz, longanimidad, benignidad, bondad, fe, mansedumbre [y] templanza” (Gálatas 5:22–23). A fin de sentirnos renovados después de nuestro esparcimiento, debemos elegir entretenimiento que nos mantenga receptivos a las impresiones y al poder sanador del Espíritu Santo.

Para evitar perder la compañía del Espíritu Santo y dañar nuestro espíritu, se nos aconseja lo siguiente: “No asistas, ni mires, ni participes en nada que de alguna manera sea vulgar, inmoral, violento o pornográfico”2. No obstante, a veces, los medios de comunicación que parecen carecer de contenido inmoral pueden ser igual de nocivos al distraernos de nuestro propósito en la vida.

Si bien el entretenimiento sano nos puede hacer sentir alegres, otras formas de esparcimiento pueden hacer que nos volvamos frívolos. En Doctrina y Convenios el Señor nos manda: “…cesad de todas vuestras conversaciones livianas, de toda risa, de todos vuestros deseos de concupiscencia, [y] de todo vuestro orgullo y frivolidad” (88:121). Cierto entretenimiento nos distrae del objetivo del Plan de Salvación al ocupar nuestra mente con lo que el élder Dallin H. Oaks, del Quórum de los Doce Apóstoles, describe como pensamientos ociosos y cosas triviales3. Ese tipo de entretenimiento frívolo rápidamente nos puede atrapar y convertirse en “irreverencia deliberada que trivializa lo sagrado y que, en el peor de los casos, se vuelve sacrilegio y blasfemia”4.

Ser un agente activo

Aunque puede ser más fácil permitir de manera apática que el entretenimiento que escuchamos, vemos o leemos entre a nuestra mente y a nuestro corazón libremente, una parte esencial de la vida es aprender a ser nuestros propios agentes, aprender “a actuar por [nosotros] mismos, y no para que se actúe sobre [nosotros]” (2 Nefi 2:26). Parte del llegar a convertirse en verdaderos agentes es ser sensatos en cuanto al entretenimiento en el que se participa.

En vez de utilizar inconscientemente los medios de comunicación para nuestro entretenimiento, debemos estar al tanto de cuánto tiempo dedicamos a ellos y qué mensajes —abiertos o encubiertos— transmiten. Ryan Holmes, Director del Grupo de Medios de Comunicación Digital de la Universidad Brigham Young, explica que debemos “hacer uso prudente de la tecnología” y considerar minuciosamente “todas sus consecuencias”5. Amy Petersen Jensen, Presidenta del Departamento de Teatro y Artes de los Medios de Comunicación de la Universidad Brigham Young, afirma que es esencial “optar por participar en conversaciones activas de los medios de comunicación y evitar el consumo pasivo de los mismos”6.

Utilizar el tiempo sabiamente

Parte del ser un agente más activo es ser consciente de cuánto tiempo dedicamos al entretenimiento. Con tanta variedad para escoger, es fácil caer en el hábito de consumir “cualquier cosa que se reciba vía texto, correo electrónico, avances informativos, videos en línea o notificaciones”7. Pero cuando lo hacemos, desperdiciamos “los días de [nuestra] probación” (2 Nefi 9:27) con actividades que malgastan el tiempo y que no nos sirven para llegar a ser representantes de Jesucristo más fuertes, más prudentes y más caritativos.

En lugar de desperdiciar noches enteras viendo el video viral más reciente, los nuevos programas populares de televisión o las actualizaciones en los medios sociales, podríamos hacer tiempo, de manera consciente, para disfrutar de entretenimiento sano que nos renueve. El hermano Holes afirma: “Escojan de forma consciente; ustedes son los que deciden qué, cuándo y cómo van a usar los medios digitales de comunicación”8.

Elegir medios de comunicación edificantes

Otro aspecto importante de seleccionar nuestro entretenimiento con cuidado es el estar al tanto de la clase de mensajes que transmiten los medios.

Todo tipo de entretenimiento comunica algo, ya sea que los mensajes sean intencionales o no. Mientras disfruten de una película o de un libro, por ejemplo, pregúntense qué mensaje les comunica por medio de sus símbolos, personajes, letra e imágenes; ¿cuáles son sus valores?, ¿qué conductas fomenta?; y, lo más importante, ¿les ayuda a pensar en Jesucristo y a sentir reverencia hacia Él?, ¿les ayuda a entender Su divinidad?, ¿les enseña algo en cuanto al sacrificio, el amor, la abnegación? ¿Dice algo con respecto a la importancia de las familias o de la santidad del matrimonio? Si de los mensajes del entretenimiento que han escogido no se recibe alguna verdad relacionada con el Evangelio, no es de valor y no vale su tiempo.

Algunos se sentirán tentados a decir: “Es sólo entretenimiento, no es la escuela ni la Iglesia. No tengo que aprender algo de ello”. No obstante, ya sea que se den cuenta o no, todo “lo que [leen], [escuchan] o [miran] influye en [ustedes]”9.

Al usar la mente y el corazón para evaluar los medios a los que estamos expuestos, tenemos momentos de reflexión. El profesor Jensen se refiere a esos momentos como una “conversación”: “…un intercambio, un ir y venir o un hacer concesiones, en el que escuchamos y respondemos. Las mejores conversaciones que tenemos con frecuencia se convierten en momentos de arrepentimiento privado, ya que con frecuencia es durante las conversaciones que cambiamos nuestro modo de pensar, encontramos un nuevo camino o decidimos mejorar. Los cambios que hacemos en esos momentos a nuestra alma son por lo general pequeños, sencillos, graduales, reconfortantes y productivos”10.

Aspiramos a todo lo “virtuoso, o bello, o de buena reputación, o digno de alabanza”, incluso en nuestro tiempo de esparcimiento (Artículos de Fe 1:13). Como representantes de Jesucristo, debemos insistir en que “todo lo que leamos o veamos… enseñe algo bueno o edifique algo bueno en [nosotros mismos] o en [nuestras familias]”. Nuestras actividades de esparcimiento deben ser “acciones con propósito, consagradas… que [nos ayuden] a obtener y a compartir la visión de nuestro Padre Celestial”11.

Sabemos que esa clase de entretenimiento virtuoso, bello y digno de alabanza —medios de comunicación con mérito— nos edifican, nos preparan para los retos de la vida y fortalecen nuestra condición de discípulos.

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    Notas

  1.   1.

    Véase “La Familia: Una Proclamación para el Mundo”, Liahona, noviembre de 2010, pág. 129, en la cual se mencionan “actividades recreativas edificantes” como uno de los principios para establecer una familia feliz.

  2.   2.

    Para la Fortaleza de la Juventud, 2011, pág. 11.

  3.   3.

    Véase de Dallin H. Oaks, “Conceptos excelentes”, Liahona, enero de 1996, pág. 31.

  4.   4.

    Brad Wilcox, “If We Can Laugh at It, We Can Live with It”, Ensign, marzo de 2000, pág. 29.

  5.   5.

    Ryan Holmes, “The Truth of All Things”, (devocional de la Universidad Brigham Young, 7 de mayo de 2013), speeches.byu.edu.

  6.   6.

    Amy Petersen Jensen, “Some Hopeful Words on Media and Agency”, (devocional de la Universidad Brigham Young, 20 de marzo de 2012), speeches.byu.edu.

  7.   7.

    Holmes, “The Truth of All Things”, speeches.byu.edu.

  8.   8.

    Holmes, “The Truth of All Things”, speeches.byu.edu.

  9.   9.

    Véase Para la Fortaleza de la Juventud, pág. 11.

  10.   10.

    Jensen, “Media and Agency”, speeches.byu.edu.

  11.   11.

    Jensen, “Media and Agency”, speeches.byu.edu.