“Propongo que consideren la perspectiva a corto y largo plazo al tratar de dar a su familia el legado de la esperanza… Hay cosas que pueden hacer temprano, cuando sus seres queridos son jóvenes. Recuerden que la oración familiar diaria, el estudio de las Escrituras en familia y el compartir nuestro testimonio en la reunión sacramental son más fáciles y más eficaces cuando los niños son pequeños… Después de todo lo que hagamos con fe, el Señor corroborará nuestra esperanza de recibir bendiciones para nuestra familia de formas más grandes de lo que imaginamos”.

Presidente Henry B. Eyring, Primer Consejero de la Primera Presidencia, “Un incalculable legado de esperanza”, Liahona, mayo de 2014, pág 25.