La ley de Dios sobre la cosecha es que si queremos algo para el futuro, tenemos que trabajar por ello ahora. Si queremos cultivar un huerto, tenemos que sembrar las semillas, regarlas y protegerlas de las malezas. Si no lo hacemos, ¡no tendremos ninguna cosecha!

Este huerto muestra algunos de los buenos “frutos” que tal vez quieras tener. En las siguientes líneas, escribe algunas de las cosas que harás este mes y que te ayudarán a recibir esas bendiciones.