2015
Hermanas en el Evangelio
Junio de 2015


Hermanas en el Evangelio

La autora vive en el Estado de México, México.

En vista de que reconocía las bendiciones que el Evangelio traía a mi vida, quería compartirlo con mi amiga.

Quiero a mi amiga Lupita como a una hermana. Nos conocimos cuando cursábamos el sexto grado y las dos formábamos parte de la banda de música de la escuela. El siguiente año, nuestra relación se hizo aun más estrecha y realmente comenzamos a depender la una de la otra. Me contó los desafíos que estaba teniendo en casa porque su papá no estaba allí y porque su mamá no podía darle la atención que ella necesitaba. Yo sabía que estaba triste de que sus padres no fueran una parte importante de su vida; se sentía sola, pero siempre me tuvo a mí.

Me siento bendecida de haber nacido en un hogar donde teníamos el evangelio de Jesucristo; ha brindado a mi vida una paz que muchos de mis amigos no tienen. Ya que podía ver las bendiciones que el Evangelio me brindaba, quería compartirlo con Lupita.

Le hablé sobre la Iglesia y la invité a ir conmigo a la Mutual. Ella aceptó y empezó a ir a la Iglesia y a las actividades del barrio conmigo y con mi familia. Le presenté a los misioneros, quienes le enseñaron el Evangelio y la invitaron a bautizarse. Obtuvo un testimonio, y cuando le preguntó a su mamá si se podía bautizar, su mamá le dijo que sí.

El día de su bautismo fue muy especial porque hizo convenios con nuestro Padre Celestial de que lo recordaría y guardaría Sus mandamientos. Ese día le expresé mi testimonio, le dije que ella estaba en el lugar correcto y que seguramente el Padre Celestial estaba orgulloso de ella. Quiero mucho a Lupita y estoy muy contenta de que sea mi amiga y ahora mi hermana en el Evangelio. Sé que su vida será más feliz porque ella y su futura familia disfrutarán de las bendiciones del Evangelio.

Lupita me ha dicho que se siente agradecida porque decidí compartir el Evangelio con ella. Dice que desde que empezó a asistir a la Iglesia, su vida ha mejorado mucho y ha sentido paz. Yo sé que es el Espíritu que le está confirmando la verdad. También dice que algún día se va a casar en el templo. Estoy agradecida a mi Padre Celestial porque encontré a mi amiga y por el gozo que siento cuando comparto lo que es de mayor valor para mí.

Ilustración por Michael Mullan.