Enós oraba en cuanto a lo que le preocupaba, y también oraba por otras personas. ¡Incluso oraba por sus enemigos! ¿Cómo puedes ser como Enós este mes?

Mientras estábamos de vacaciones con mi familia, quedamos separados de mi padre y de mi hermano pequeño. Estaba oscureciendo y el resto de la familia no sabía qué hacer. Yo les dije que debíamos orar. Hicimos una oración, y entonces comenzamos a caminar a otros negocios. Miramos al otro lado de la calle, ¡y vimos a mi papá y a mi hermano pequeño! Yo me sentía muy feliz. Sabía que Dios nos amaba y nos había ayudado a encontrar a nuestro papá.

Oliver P., 8 años, São Paulo, Brasil

¡Puedo ser dedicado a la oración!

  • Memoriza Enós 1:4.

  • Escribe en tu diario en cuanto a una ocasión en la que el Padre Celestial contestó tus oraciones.

  • Mira el capítulo 11 de los videos del Libro de Mormón en scripturestories.lds.org.

  • Me desafío a mí mismo a…