Me siento…

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    Estas tarjetas de las Escrituras pueden darte ánimo cuando te sientas decaído(a).

    No importa cómo te sientas, Dios te conoce, te ama y entiende por lo que estás pasando. De hecho, Él te ama tanto que envió a Su Hijo Jesucristo para llevar a cabo la Expiación a fin de que pudieras vencer las dificultades, ser feliz y regresar a vivir otra vez con Él (véase Juan 3:16). Tal vez esto no parezca fácil cuando te sientes decaído(a), pero hay algo a lo que puedes acudir para encontrar ayuda: las Escrituras.

    Las siguientes tarjetas describen grandes ejemplos de las Escrituras que demuestran que Dios siempre está dispuesto a ayudarte; por tanto, cada vez que te sientas triste, solo(a) o frustrado(a), puedes sacar estas tarjetas, leer los pasajes de las Escrituras que aparecen en ellas y saber que Dios está a tu alcance.

    Instrucciones: Corta estas tarjetas y únelas con una argolla, un cordel o una cinta. Si lo deseas, plastifícalas o ponlas en una funda de plástico para que duren más tiempo. Puedes descargar más copias para tus amigos o familiares en liahona.lds.org.

    Triste

    Cristo sintió toda la tristeza que yo tendré que experimentar, por lo que Él puede consolarme.

    Doctrina y Convenios 121:1–9: Mientras se hallaba en la cárcel de Liberty, José Smith se sentía desanimado porque los miembros de la Iglesia estaban sufriendo, y él también. Él oró y recibió consuelo. Dios estará conmigo cuando acuda a Él en busca de consuelo.

    Asustado(a)

    Cristo superó todas las cosas, por lo que no tengo nada que temer.

    Marcos 4:36–41: Los discípulos tuvieron miedo cuando estaban en el mar y quedaron atrapados en medio de una feroz tempestad. Cristo calmó la tempestad diciendo: “¡Calla, enmudece!”. Cuando sienta temor, puedo recurrir al Señor y Él me ayudará a sentirme tranquilo.

    Confundido(a)

    El Señor sabe cómo solucionar cada problema que afronto, por lo que puedo confiar en Su expiación.

    José Smith—Historia 1:5–20: José Smith se sintió confundido en cuanto a qué Iglesia debía unirse. Él preguntó a Dios y recibió una respuesta que condujo a la restauración de la Iglesia del Señor. Cuando me sienta confundido(a), oraré a Dios y Él me responderá.

    Culpable

    El Salvador tomó sobre Sí mis pecados para que pueda ser perdonado(a) y liberado(a) del pesar y la culpa.

    Alma 36:16–21: Alma, hijo, cometió algunos pecados graves, pero todavía pudo ser perdonado y le fue quitada su carga de culpa. Al arrepentirme, puedo sentir la paz que describe Alma.

    Desanimado(a)

    Puedo vencer el desánimo al procurar entender la expiación de Cristo y acceder a Su poder.

    Alma 26:27: Amón les recuerda a sus hermanos que, cuando se sintieron desanimados, el Señor los consoló y les prometió que tendrían éxito. Dios me hace esa promesa a mí si yo me vuelvo a Él.

    Agobiado(a)

    Mediante la expiación de Jesucristo, puedo recibir fe y fuerza para sobrellevar todas las cosas.

    Mosíah 24:13–15: Los del pueblo de Alma eran esclavos de un inicuo tirano. Ellos oraron y recibieron fortaleza para soportar sus cargas. Cuando me sienta agobiado(a), Dios me fortalecerá también.

    Con dudas

    En el Evangelio, puedo encontrar respuestas a mis preguntas y confiar en que el Salvador me ayude a vencer toda duda.

    Santiago 1:5-6: Santiago me invita a preguntar a Dios cuando no entiendo algo, pero amonesta a preguntar con fe. Él comprendía que el hacer preguntas conduce a un deseo de entender, mientras que la duda conduce a la incredulidad.

    Frustrado(a)

    La gracia de Cristo puede brindarme paciencia para vencer la frustración conmigo mismo(a) y con otras personas.

    2 Nefi 4:16–35: Aun Nefi, siendo tan fiel, se sintió frustrado consigo mismo. Cuando trato de vencer mis debilidades, llevar a cabo una tarea o resistir la tentación, puedo hallar consuelo al saber que Dios me ayudará y me brindará paz.

    Sin ningún valor

    Cristo sufrió por mí porque me ama y conoce mi infinita valía.

    Lucas 15:3–7: La parábola de la Oveja Perdida demuestra que el Buen Pastor, Jesucristo, hará cualquier cosa para recuperar una oveja que se ha perdido. Valgo tanto para mi Padre Celestial y para Jesucristo, que proporcionaron el medio para que regrese a Ellos y sea como Ellos.

    Enfermo(a)

    El Señor sabe cómo socorrerme y, gracias a Él, un día seré sanado(a) de todas mis enfermedades.

    Lucas 8:43–48: Mientras estaba en la tierra, Cristo sanó a muchas personas. Yo también puedo ser sanado(a). Puede que esa sanación no llegue de manera inmediata, ni en esta vida, pero Él me dará consuelo (una forma de sanación) y me sanará por completo en la Resurrección.

    Solo(a)

    Gracias a que Cristo sufrió la Expiación por mí, no tengo que sobrellevar ninguna prueba yo solo(a).

    Job 1:21–22: Job sufrió cosas terribles, incluso la muerte de sus hijos. Él perseveró gracias a que confió en el Señor. Cuando me vuelvo al Señor y llego a conocerlo, veo que nunca estoy completamente solo(a), porque Él está conmigo.

    Débil

    La misericordia y la gracia de Cristo me darán fortaleza para sobrellevar los desafíos aun cuando me sienta débil.

    Alma 2:27–31: Cuando los nefitas estaban en la batalla, se volvieron al Señor y Él los fortaleció. Al afrontar todo tipo de ataques espirituales o emocionales, tal vez me sienta débil, pero el Señor me fortalecerá.

    Herido(a)

    Cualquier dolor que sienta puede ser sanado mediante la expiación de Cristo, y Su amor me inspirará a perdonar a otras personas.

    1 Nefi 7:6–21: Lamán y Lemuel ataron a Nefi y lo amenazaron con dejarlo en el desierto. Nefi oró y, con la ayuda del Señor, fue liberado y perdonó a sus hermanos. Yo también puedo orar, sentir paz y hallar fortaleza para perdonar.