Aprender a escuchar:Las primeras ramas de integración racial de Sudáfrica

Por Matt McBride y James Goldberg

Departamento de Historia de la Iglesia

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A Frans Lekqwati, de 56 años de edad, se le llenaron los ojos de lágrimas mientras se hallaba sentado frente a Olev Taim, su presidente de estaca. El presidente Taim acababa de preguntarle qué pensaba con respecto a crear una rama de la Iglesia en Soweto, Sudáfrica, ciudad natal de Frans.

“¿Por qué llora? ¿Lo he ofendido?”, preguntó el presidente Taim.

“No”, respondió Frans. “Es la primera vez que un hombre blanco en Sudáfrica me ha pedido mi opinión antes de tomar una decisión”.

La vida durante el régimen de segregación racial “apartheid”

South Africa in 1981

Arriba: Un cartel en una playa que señala una zona limitada solo a personas blancas bajo las estrictas normas del apartheid en Sudáfrica.

Extremo inferior izquierdo: Fotografía de Keystone/Getty Images

Corría el año 1981; en aquella época, existía una segregación entre las personas de raza negra y de raza blanca en Sudáfrica bajo un sistema de leyes conocido como “apartheid”. Dicha separación legal, junto con la restricción de la Iglesia que impedía que los hombres de raza negra africanos fueran ordenados al sacerdocio, había significado durante mucho tiempo que la Iglesia no pudiera prosperar entre los sudafricanos negros. No obstante, amaneció un nuevo día en 1978 cuando el presidente Spencer W. Kimball recibió la revelación que eliminaba la restricción en cuanto al sacerdocio, aunque permanecieron los retos de la segregación y cierta costumbre de recelo entre las razas.

La gran mayoría de sudafricanos de raza negra vivía en “municipios” que generalmente se construían en las afueras de las ciudades con mayor población de blancos como Johannesburgo. Soweto, que es un acrónimo de South Western Townships [Municipios Sudoccidentales], era el más extenso. Las personas blancas rara vez iban a los municipios; y a las personas negras que visitaban las ciudades rara vez se las trataba como iguales con respecto a las blancas.

Frans y su familia eran parte de un pequeño grupo de Soweto que había aceptado el Evangelio restaurado durante la década de 1970. Al principio, asistían al Barrio Johannesburgo. Jonas, un hijo de Frans, recuerda que los domingos se levantaban a las 4:00 de la madrugada para que la familia pudiera abordar uno de los primeros trenes a Johannesburgo y luego caminar una larga distancia hasta la capilla antes de que comenzaran las reuniones a las 9:00 h. La familia siempre llegaba temprano, ¡aunque a veces era difícil para los niños mantenerse despiertos durante la Primaria!

Ser pioneros de la integración racial puede llegar a ser también un reto en el aspecto emocional. Josiah Mohapi recordó haber oído que un niño blanco de seis años de edad decía algo ofensivo sobre las personas de raza negra que veía en la Iglesia. “Para ser sincero, me puse furioso”, recordaba Josiah. Aunque luego escuchó que la madre decía al niño: “La Iglesia es para todos”. Reconfortado por el recordatorio, Josiah se calmó.

¿Una rama en Soweto?

Julia Mavimbela participating in the groundbreaking of a new building

Julia Mavimbela, la primera presidenta de Sociedad de Socorro de raza negra de Sudáfrica, participa en la palada inicial del edificio de la nueva Rama Soweto en 1991. (Lea su historia en el siguiente artículo.)

Fotografía cortesía de la Biblioteca de Historia de la Iglesia.

El presidente Taim estaba al tanto de los retos físicos y emocionales que afrontaban los miembros de raza negra. Consideró la posibilidad de crear una rama en Soweto para facilitarles el traslado, pero no quería que sintieran que eran indeseados en Johannesburgo. Decidió entrevistar a miembros de Soweto como Frans para conocer sus sentimientos antes de tomar alguna medida. Estos le dieron una clara respuesta: “Nos encantaría establecer la Iglesia en Soweto”.

El presidente Taim buscó líderes experimentados que pudieran contribuir a orientar a los conversos recientes. Entrevistó a más de doscientos miembros de Johannesburgo y finalmente llamó a cuarenta a sumarse a la nueva rama el tiempo suficiente como para ayudar a capacitar allí a un grupo pionero de líderes locales.

Del mismo modo en que los miembros de raza negra habían tenido que trasladarse hasta otra parte de la ciudad y otra cultura para asistir al Barrio Johannesburgo, los miembros blancos tuvieron que adaptarse a un nuevo entorno y una nueva cultura mientras servían en Soweto. Las cosas no siempre funcionaban bien. Maureen van Zyl, una miembro de raza blanca a quien se había llamado a servir como presidenta de la Primaria, no consideró que hubiera problema al elegir el Himno Nacional de Sudáfrica de aquel entonces como himno de apertura de la reunión de la Sociedad de Socorro cierta semana. Sin embargo, pronto se enteró de que los sudafricanos de raza negra consideraban el Himno Nacional un símbolo del régimen de segregación racial apartheid y que muchas hermanas negras se habían ofendido por la elección de este.

Tanto los miembros negros como los blancos podrían haberse desalentado fácilmente ante tales malentendidos, pero, en vez de ello, resolvieron verlos como una oportunidad para hablar y progresar. “Compartimos todo tipo de cosas”, recordó Maureen. “Lo que sería ofensivo para las personas de raza negra y lo que veríamos ofensivo las de raza blanca. El modo en que ellos hacían ciertas cosas y el modo en que nosotros las hacíamos. De manera que aquel fue un maravilloso tiempo de aprendizaje juntos”.

Conforme la rama de Soweto se fortalecía y extendía, se establecieron ramas en otros municipios valiéndose del mismo modelo. Khumbulani Mdletshe era un joven que vivía en el municipio de KwaMashu, cerca de Durban. Cuando se unió a la Iglesia en 1980, tenía los recelos hacia las personas blancas que eran comunes en casi todos los jóvenes negros de Sudáfrica en aquel momento. No obstante, sus vivencias al adorar en una rama de integración racial cambiaron su punto de vista.

El lazo que mantiene unidas a las personas

En 1982, se invitó a Khumbulani y a otros varones jóvenes de su rama a asistir a una conferencia de jóvenes adultos solteros. Su presidente de rama, un hermano blanco de nombre John Manford, quería que los jóvenes tuvieran el mejor aspecto posible, aunque pocos de ellos tenían ropa elegante. Entonces vació su armario y repartió trajes de vestir entre los jóvenes, quienes los usaron en la conferencia. Al domingo siguiente, el presidente Manford usó el traje que había prestado a Khumbulani. “No podía imaginar que una persona blanca vistiera la misma ropa que yo había usado, pero así lo hizo”, dijo Khumbulani. “Él comenzó a ayudarme a ver a la gente blanca de una manera diferente de la que la había visto antes”.

Quien ahora es un Setenta Autoridad de Área, el élder Mdletshe, observó: “Todos necesitábamos vivir esas experiencias que nos hicieron cambiar”.

Johannesburg South Africa Temple

La bandera de Sudáfrica se adoptó en 1994 como símbolo de la unidad tras el régimen de segregación racial del apartheid. El negro, el amarillo y el verde representan el partido Congreso Nacional Africano; y el rojo, el blanco y el azul representan las repúblicas bóeres.

La segregación del apartheid terminó en Sudáfrica en 1994. Aunque muchas congregaciones hoy en día existen en zonas mayoritariamente negras o blancas, esa mayor libertad significa que hay un número cada vez más grande de zonas mixtas. Al igual que los pioneros de las primeras ramas de los municipios, los miembros que provienen de diferentes contextos adoran y trabajan juntos para edificar el Reino de Dios.

El actual presidente de la Estaca Soweto, Thabo Lebethoa, describe el Evangelio como el lazo que mantiene unidas a las personas en las épocas de división. Dijo: “Tal vez no nos hayamos puesto de acuerdo sobre lo que sucedía fuera de la Iglesia, sobre la política y otras cosas, pero estuvimos de acuerdo en lo concerniente a la doctrina”. Al obrar sobre un cimiento en común, las personas pueden aprender de las diferencias propias y ajenas cuando deliberan en consejo detenidamente y escuchan con sensibilidad espiritual. “Uno de los aspectos más importantes del liderazgo es escuchar a las personas”, aconseja el presidente Lebethoa. “Escuchar para poder comprender. Escuchar para poder sentir. Escuchar para poder recibir inspiración”.

Thoba Karl-Halla, la hija de Julia Mavimbela, miembro de la primera Rama Soweto, concuerda en que escuchar ayuda a impedir que las inevitables fricciones lleguen a ser dolorosas divisiones. “Debo escuchar con oídos que me hagan comprender las frustraciones de quien podría parecerme el ofensor”, dice ella.

El élder Mdletshe insta a los santos sudafricanos de hoy a buscar fortaleza en su diversidad, en especial, en el ámbito de la deliberación en consejo. Este dice: “Al Señor le hubiera gustado tener personas de todas las idiosincrasias sentadas alrededor de una mesa y tratar los problemas”. Su invitación para los líderes locales de toda la Iglesia es que sigan preparando líderes de diferentes idiosincrasias, tal como la generación anterior que lo apoyó a él. En cuanto a tratar de llegar a áreas y grupos nuevos, comenta: “No hallarán personas con experiencia; sino que se proporcionan en la Iglesia. Se proporcionan experiencias colocando a las personas en el centro y haciendo que trabajen juntos”.