10 Escrituras sobre el valor de la vida humana

Por Chakell Wardleigh

Revistas de la Iglesia

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    bebé en brazos

    Tal vez sepamos que “el valor de las almas es grande a la vista de Dios” (D. y C. 18:10), pero las condiciones modernas y la presión social han cegado a muchas personas en cuanto a este profundo conocimiento. Como resultado, se están tomando decisiones en todo el mundo que ignoran el valor de la vida humana, y una de ellas es el aborto.

    En su artículo “Cuando lo malo parece bueno y lo bueno parece malo”, el élder Quentin L. Cook, del Cuórum de los Doce Apóstoles, comenta que está especialmente preocupado por el creciente índice de abortos. Mientras visitaba un museo del Holocausto en 2016, comprendió algo doloroso. Él explica:

    “Se cree que más de un millón de niños judíos fueron muertos durante el Holocausto.

    “Al pasar por el museo, me sentí sumamente conmovido. Mientras me encontraba afuera recobrando la compostura, reflexioné en el horror de la experiencia y de repente me di cuenta de que en los Estados Unidos solamente, hay tantos abortos cada dos años como el número de niños judíos que murieron en el Holocausto durante la Segunda Guerra Mundial.

    “Los niños judíos fueron muertos porque eran judíos, y no existe nada análogo en toda la historia, pero la intensidad de mis sentimientos se debió a la pérdida de niños”.

    A pesar de lo que tantas personas del mundo creen y deciden hacer, cada alma es invaluable a los ojos de nuestro Padre Celestial. A continuación hay 10 verdades sobre lo valioso, preciado e irreemplazable que es cada hijo de Dios:

    1. Génesis 1:26–28

    2. Éxodo 20:13

    3. Salmos 127:3

    4. Salmos 139:13–15

    5. Jeremías 1:5

    6. Mateo 18:1–6

    7. 3 Nefi 17:21–24

    8. Doctrina y Convenios 18:10

    9. Doctrina y Convenios 132:19

    10. Moisés 1:39

    Cada vida es verdaderamente un don de Dios. Podemos honrar Su don estimando nuestra propia vida, así como también respetando y valorando la vida de los demás. Somos valiosos a Su vista, y al confiar en Él y ser diligentes en nuestras decisiones, podemos compartir luz y verdad con el mundo que nos rodea.