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5 maneras de hallar gozo en la maternidad

Por Meredith Burt

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    Finalmente aprendí a disfrutar el estar en casa con mis hijos.

    mother and baby

    Cuando era una mamá primeriza, me sentía presa de la rutina diaria del cuidado de los niños. Era difícil ver a mi esposo y a otras personas emprender proyectos emocionantes mientras yo estaba atascada todo el día en nuestro diminuto apartamento cuidando de dos niños pequeños. Deseaba que me encantara ser madre, pero me costaba mucho. Así que acudí al Padre Celestial en oración. Le pedí que me ayudara a saber cómo cambiar mi actitud y mis sentimientos. Las respuestas que recibí son simples pero poderosas:

    1. Cuenta tus bendiciones. Cuando me concentro en las cosas buenas de mi vida en lugar de en las cosas negativas, me siento agradecida y feliz.

    2. Halla la belleza y el gozo en lo cotidiano. Me di cuenta de cuán a menudo mis hijos se reían y me hacían reír. Me encantaba tener la oportunidad de verlos crecer cada día. Comencé a sentir gozo al realizar las tareas de la casa, incluso aquellas que tenía que hacer varias veces al día. Es una bendición del Espíritu que recibí con esfuerzo y oración.

    3. Juega con tus hijos. Dedicar tiempo a jugar con mis hijos ha sido una bendición enorme. Me ayuda a priorizar mi tiempo y minimizar las distracciones, y hace que mis hijos pasen menos tiempo viendo televisión, haciendo travesuras y molestándose el uno al otro. Cuando juego con mis hijos, ellos son felices, y cuando ellos son felices, también lo soy yo. Jugar con ellos me ayuda a desarrollar una relación más estrecha con ellos y me permite ver el mundo a través de sus ojos. Me recuerda por qué las frustraciones de la crianza de los hijos valen la pena.

    4. Céntrate en los demás. Cuando me enfoco en los demás, no me centro en mis propios problemas. Eso me libera de sentimientos de frustración, tristeza o desaliento, y me ayuda a reemplazar esos sentimientos por el amor puro de Cristo. Sé que eso es verdad, pero de vez en cuando tengo que volver a aprenderlo. No hago todo lo que hago por mí, sino por las preciadas almas que Dios ha puesto a mi cargo. Llego a ser más como Él a medida que les enseño a ser más como Él.

    5. Mantén una perspectiva a largo plazo. Cuando me frustro con las aparentemente interminables tareas que debo realizar, me recuerdo a mí misma lo preciosa y crucial que es esta etapa de la vida. Mis hijos estarán conmigo tan solo por un breve tiempo, y atesoro ese tiempo que tengo para ayudarlos a aprender y verlos crecer hasta convertirse en las maravillosas personas que el Padre Celestial desea que sean.

    El seguir esas impresiones ha cambiado por completo mi perspectiva de la maternidad. Antes sentía que me estaba perdiendo las grandes aventuras de la vida, pero ahora sé que mis hijos son una gran aventura. La emoción y el propósito que yo buscaba estaban justo frente a mí todo el tiempo. No soy tan solo una ama de casa; soy una maestra, una consejera y una confidente. La maternidad es tanto una gran bendición como un gran desafío, y estoy agradecida por las maneras en que me ayuda a crecer, me enseña y me pule para que llegue a ser la persona que el Padre Celestial sabe que puedo ser.