2018
Cierra tu paraguas y sonríele a la lluvia
August 2018


Voces de los Santos

Cierra tu paraguas y sonríele a la lluvia

Muchas veces, sentimos que nuestra sombra nos cubre por completo, y la dejamos actuar sobre nosotros para ser protagonista de nuestra vida. Nuestra mente siempre está preparada para las cosas terribles que podrían pasarnos, más que para aquellas bendiciones que podrían caer sobre nosotros. Un día como todos puede resultar penosamente doloroso, cuando no se ajusta a nuestros esquemas. Muchos añadimos más cargas pesadas a esos días de infortunio, como la negatividad, el mal humor y la desesperanza, lo cual nos impide avanzar. Sin embargo, es posible apreciar los grandes milagros.

Un día todo parecía ir mal, y lo último que me faltaba era que la lluvia cayera sobre mí; las nubes parecían estar encima de mi cabeza, soltando una fuerte lluvia. Todos corrían para cubrirse, y yo estaba a punto de hacer lo mismo, cuando me detuve y miré al cielo, preguntándome cómo era que mi día podía terminar tan mal. De pronto, vi algo hermoso. “¿Cómo era posible que sucediera el milagro del arcoíris?”, me pregunté. Volví la mirada a mi alrededor, y algunas personas caminaban felices, mientras la lluvia los mojaba. “¿Cómo es que a ellos no les importaba mojarse?”, volví a preguntarme. “¿Dónde puede estar la bendición?” Y me di cuenta de que nuestra mente y nuestro corazón llegan muchas veces a adaptarse a las circunstancias del momento.

Por el mismo hecho de que vivimos el día a día, nuestra visión de lo eterno nos queda lejos; nuestros sueños se quedan en sólo sueños, y no vemos que, aunque sean sueños, pueden ser tan reales como queramos. En ese momento me percaté de lo fantásticas que son la tierra y la lluvia, que, aun obstaculizando nuestros quehaceres, simplemente son hermosas. “¡Qué hermoso milagro!”, pensé. Fue allí cuando recordé que, en la conferencia de octubre de 2014, en su discurso, “Vivir el Evangelio con gozo”, el presidente Dieter F. Uchtdorf se dirigió a nosotros, y nos proporcionó una idea clara de cómo debemos vivir, y con el Evangelio lograr que esas cargas tan pesadas y ese dolor tan fuerte sean vistos y sentidos como algo pasajero. Él dijo: “Parte de nuestro desafío, creo yo, es que imaginamos que Dios tiene todas sus bendiciones encerradas en una nube enorme en el cielo, negándose a dárnoslas a menos que cumplamos con ciertos requisitos estrictos y paternalistas que ha impuesto. Pero los mandamientos no son así en lo absoluto. En realidad, nuestro Padre Celestial está constantemente derramando bendiciones sobre nosotros; son nuestros temores, dudas y pecados los que, al igual que un paraguas, impiden que esas bendiciones lleguen a nosotros”. ¡Y es verdad! ¿Cómo un padre amoroso puede negarnos bendiciones?

Pero está claro que nuestros aspectos negativos se expresan con un paraguas que no deja que pasen esas bendiciones prometidas. Y puedo testificar de eso. Cierra el paraguas; veras y sentirás todas aquellas bendiciones que te aguardan. Muchas veces pensamos que la lluvia puede ser lo peor para nosotros, pero ayuda a que lo seco se vuelva húmedo, y que la naturaleza exprese su hermosura. Sé que todo obstáculo siempre se presentará por alguna razón. No dejes que tu sombra te cubra. Sé que la lluvia es una gran bendición divina; nos cubrirá y hará de nosotros un testimonio viviente de que somos amados y recordados. ¡Qué esperas! ¡Cierra tu paraguas y baila bajo la lluvia, y solo tú pintarás tu día!