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Liberar mayor poder con el nuevo curso de estudio

Por Mackenzie Brown

Departamento del Sacerdocio y la Familia de la Iglesia

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    ¡El 2019 traerá grandes oportunidades para la Escuela Dominical!

    man reading scriptures

    Imagina que se te diera más poder en tu vida; poder para cambiar, para hacer modificaciones positivas, para vencer las dificultades que te rodean. Ese poder —el poder de Dios— siempre ha estado disponible mediante Su palabra, pero los cambios recientes a la Escuela Dominical y a la Primaria tienen como objetivo ayudarnos a liberar ese poder en nuestras vidas diarias.

    Soy Mackenzie, una joven adulta y una de las escritoras de la nueva iniciativa Ven, sígueme para el hogar, la Escuela Dominical y la Primaria. He sido bendecida con la oportunidad de ayudar a escribir Ven, sígueme, y he visto la diferencia y el poder que el estudio más eficaz de las Escrituras puede tener en la vida de una persona; principalmente en la mía.

    Cuando tuve mi primer encuentro con la nueva iniciativa Ven, sígueme, no estaba segura de qué esperar. En ocasiones era muy difícil destinar tiempo para leer mis Escrituras cada día —aunque siempre siento la diferencia y reconozco las bendiciones que recibo cuando las leo regularmente. (¿Hay alguien más en el grupo de los que “leen un versículo antes de darse la vuelta para quedarse dormidos”?). Pero el escudriñar verdaderamente las Escrituras mientras ayudaba a escribir estos materiales me ha enseñado el valor de (1) no solo darme tiempo suficiente para estudiar las Escrituras, sino también (2) [saber] que puedo obtener revelación, revelación sensacional, cuando trato de tener el Espíritu al estudiar.

    Trabajar en la nueva iniciativa Ven, sígueme me ha dado la oportunidad única de mejorar al estudiar y encontrar verdades en mis Escrituras para mi trabajo. Y aunque muchos, muchos jóvenes adultos no tendrán oportunidades similares, confío en que Ven, sígueme puede hacer lo mismo por cada uno de nosotros.

    En cada bosquejo se nos alienta a leer las Escrituras por nosotros mismos y a escribir nuestras ideas, con la ayuda de pequeños recuadros doctrinales que enseñan en cuanto a los principios en los versículos y nos invitan a hacernos preguntas respecto a lo que estamos aprendiendo. Esta manera sencilla de leer las Escrituras nos ayuda a aprender más de los temas que nos interesan y a hacernos preguntas que nos permitan meditar esos temas. [La diferencia es que] con esta iniciativa, todos los demás también lo están haciendo. De esa manera, al reunirte con otras personas, puedes analizar las verdades del Evangelio y los principios que han hecho una diferencia en ti, y otras personas pueden hacer lo mismo; lo que las unirá para alcanzar la meta más alta de todas: llegar a ser más semejantes a Jesucristo.

    Iniciar el nuevo hábito de estudiar las Escrituras es un proceso, y puede ser difícil comenzar. Sin embargo, Jesucristo puede ayudarte, así como puede ayudarte con cualquier otro asunto. Si tienes dificultades para comenzar o continuar el hábito de estudiar las Escrituras diligentemente, asegúrate de recurrir a Él. A medida que lo hagas, tú y los que están a tu alrededor serán bendecidos con un deseo mayor de leer Su palabra.