Hasta la próxima

Navidad en la viña


¿Qué motiva a un grupo de Santos de los Últimos Días a dejar sus hogares en Navidad por un día de trabajo arduo? Su deseo de servir a Aquél cuyo nacimiento celebramos.

Navidad en la viña

A finales de diciembre, una fría neblina envuelve las vides desnudas en la oscuridad antes del amanecer. La viña está en silencio excepto un sector que está lleno de voces y una hoguera chispeante y luminosa. Es la mañana de Navidad y en otros lugares del valle, las personas todavía están en sus cálidas camas o reunidas alrededor de los árboles de Navidad mirando a los entusiasmados niños. Pero no es así con este pequeño grupo en la viña; ellos han ido para dar un regalo.

Para entender el significado del regalo, es necesario saber que esta viña de Madera, California, EE. UU. es parte del sistema de producción de Bienestar de la Iglesia. Cada año produce alrededor de 180.000 kg de uvas pasas; la mitad de la cosecha va a los estantes de los almacenes del obispo; el resto se usa para servicio humanitario alrededor del mundo. Barrios y ramas de ocho estacas tienen ciertos trabajos asignados que cumplir e hileras de vides que cuidar.

Una tarea crucial es podar las vides. La maraña del crecimiento de la estación anterior se debe cortar, dejando sólo las pocas varas que crecerán para producir la próxima cosecha. Sin la poda de esta temporada, la viña crece demasiado. Si hay muchas vides, éstas sobrepujan la capacidad de las raíces para sustentarlas, se produce muy poco fruto y la cosecha se reduce considerablemente.

¿Por qué hacer este trabajo el día de Navidad? Porque el oficio de muchos de los miembros del barrio es el trabajo en el campo, podando viñas y huertos para ganarse la vida. Es una época del año de mucho trabajo, así que ése es el único día que tienen libre en varias semanas. Es Navidad, y la pasan aquí, en la viña de la Iglesia. De hecho, han venido aquí ocho de las últimas quince Navidades. Para estos miembros del Barrio Madera Tercero de habla hispana, éste es su regalo al Niño, al Cristo niño.

Un trabajador, Miguel Chávez, explica que es una manera de devolver algo por todas las bendiciones que reciben del Señor: “Estamos dando algo a familias necesitadas. Nuestra pequeña contribución llega a ser una gran bendición para otras personas”. Otro miembro del barrio dice sencillamente: “Éste es el mejor trabajo que podemos hacer porque ésta es la viña de Dios”.

Por eso, en este día particular de Navidad, una vez que estos miembros del Barrio Madera Tercero terminen de podar, envolver y atar las vides que tienen asignadas, habrán terminado partes de las hileras de dos barrios vecinos. Es un regalo digno de un Rey.