El don

Uno de mis villancicos preferidos es “For unto Us a Child Is Born” [Porque un niño nos es nacido] de El Mesías de Händel. Nos recuerda del significado de la Navidad. Con frecuencia me pregunto lo que sintió María cuando el ángel Gabriel le dijo: “¡Salve, muy favorecida! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres” (Lucas 1:28).

María se turbó por esto, y el ángel prosiguió:

“María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios.

“Y he aquí, concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús.

“Éste será grande y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre.

“Y reinará en la casa de Jacob para siempre, y de su reino no habrá fin” (Lucas 1:30–33).

¡Qué experiencia extraordinaria debió haber sido! El hijo que se le prometió a María habría de ser el Hijo Unigénito del Padre Celestial en la carne. Ella había sido escogida para traer al mundo el más grande de todos los dones: nuestro Salvador, Jesucristo.

El Padre Celestial nos dio este don a todos, jóvenes y ancianos, ricos y pobres. No tuvimos que recorrer las tiendas para encontrarlo; no nos costó ni un solo centavo; no vino envuelto en papel brillante de regalo. El don más preciado de todos venía envuelto en pañales y estaba acostado en un pesebre. El Padre Celestial nos lo envió a todos nosotros con amor.

¿Le gustaría compartir la forma en que Jesucristo ha influido en su vida? Se agradecerán relatos de las experiencias que usted haya tenido en cuanto al Evangelio, al igual que reflexiones acerca del ministerio y de la misión del Salvador. Algunos de los posibles temas podrían incluir la Expiación, la gracia, la sanación, la esperanza o el arrepentimiento. Tenga a bien limitar el texto que envíe a quinientas palabras; póngale el título “We Talk of Christ” y envíelo a liahona@ldschurch.org.