Mensaje de las maestras visitantes

Una extensa esfera de acción


Estudie este material y, si es pertinente, analícelo con las hermanas a las que visite. Utilice las preguntas como ayuda para fortalecerlas y para que la Sociedad de Socorro forme parte activa de la vida de usted.

Una extensa esfera de acción

El Señor, Su Iglesia, las familias y las comunidades necesitan la influencia de mujeres virtuosas; de hecho, el élder M. Russell Ballard, del Quórum de los Doce Apóstoles, enseñó: “Toda hermana de esta Iglesia que haya hecho convenios con el Señor tiene el mandato divino de ayudar a salvar almas, de guiar a las mujeres del mundo, de fortalecer los hogares de Sión y de edificar el reino de Dios”1.

Algunas hermanas se preguntarán si pueden cumplir objetivos tan elevados; pero, como enseñó Eliza R. Snow (1804–1887), segunda Presidenta General de la Sociedad de Socorro: “No hay ninguna hermana tan aislada ni que su influencia sea tan limitada que no pueda hacer mucho para establecer el reino de Dios sobre la tierra”2. La hermana Snow también enseñó que la Sociedad de Socorro se organizó “para la realización de toda obra buena y noble”3.

La participación en la Sociedad de Socorro amplía nuestras esferas de influencia al dar a cada hermana oportunidades para desarrollar la fe, fortalecer a las familias y a los hogares, y prestar servicio tanto en el hogar como alrededor del mundo. Y, afortunadamente, nuestros esfuerzos individuales y como Sociedad de Socorro no tienen que ser grandes y abrumadores, pero deben ser intencionales y constantes. Las prácticas justas como la oración personal y familiar diarias, el estudio diario de las Escrituras y el magnificar permanentemente los llamamientos de la Iglesia, ayudarán a aumentar la fe y a edificar el reino de Dios.

Para las hermanas que se preguntan si esos aportes aparentemente discretos marcan una diferencia, el élder Ballard afirma: “Toda hermana que defiende la verdad y la rectitud disminuye la influencia del mal; toda hermana que fortalece y protege a su familia está haciendo la obra de Dios; toda hermana que vive como una mujer de Dios se convierte en un ejemplo para los demás y planta las semillas de una influencia justa que se cosechará en las décadas venideras”4.

De nuestra historia

Eliza R. Snow, que había servido como secretaria cuando se organizó la Sociedad de Socorro en Nauvoo, fue llamada por el presidente Brigham Young (1801–1877) para recorrer toda la Iglesia y ayudar a los obispos a organizar la Sociedad de Socorro en sus barrios.

La hermana Snow enseñó: “Si alguna de las hijas y madres de Israel se siente en lo más mínimo restringida [limitada] en su esfera actual, encontrará ahora un amplio alcance para todo poder y capacidad de hacer el bien con el que ha sido tan generosamente investida… El presidente Young ha dado vuelta a la llave hacia una esfera de acción y de servicio amplia y extensa”5.

¿Qué puedo hacer?

  1. 1.

    ¿Cómo puedo ayudar a las hermanas que visito para que reconozcan y actúen de acuerdo con el poder que tienen para ser una influencia de rectitud?

  2. 2.

    ¿En qué forma puedo usar mis habilidades y talentos exclusivos para bendecir a los demás?

Si desea más información, visite www.reliefsociety.lds.org.

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    Notas

  1.   1.

    M. Russell Ballard, “Mujeres de rectitud”, Liahona, diciembre de 2002, pág. 39.

  2.   2.

    Eliza R. Snow; citado por la hermana Mary Ellen Smoot en “Somos instrumentos en las manos de Dios”, véase Liahona, enero de 2001, pág. 104.

  3.   3.

    Eliza R. Snow, “Female Relief Society”, Deseret News, 22 de abril de 1868, pág. 81.

  4.   4.

    M. Russell Ballard, Liahona, diciembre de 2002, pág. 39.

  5.   5.

    Eliza R. Snow, Deseret News, 22 de abril de 1868, pág. 81.