Me has librado de esa tristeza

Kissy Riquelme Rojas


Durante un tiempo estuve activa haciendo historia familiar y la obra del templo. Sin embargo, al avanzar en mi investigación, supe que tendría dificultades para encontrar información en cuanto a una persona: mi abuelo materno.

Mi madre no se crió con su papá y había perdido contacto con él, con sus hermanos y con todos los parientes paternos. Ella no tenía nada que confirmara la fecha ni el lugar de nacimiento de él, y tampoco estaba segura de dónde o cuándo había fallecido. Me preguntaba si algún día encontraría la información necesaria.

Un día estaba hojeando el diario de mi madre y encontré una fotografía de mi abuelo. Al darla vuelta, vi que la había firmado, le había puesto la fecha y había indicado la edad que tenía en aquel entonces. ¡Ahora contaba con una fecha aproximada de su nacimiento! Llena de emoción, busqué su nombre y sus datos en FamilySearch. Para mi sorpresa, vi que las ordenanzas ya se habían realizado. ¿Quién pudo haber efectuado la obra del templo por mi abuelo?

Al poco tiempo descubrí que la obra la había realizado uno de mis tíos maternos a quien no había visto por mucho tiempo. Busqué su información de contacto y al final encontré su número de teléfono.

Estaba nerviosa en cuanto a si debía llamarlo porque él me había conocido hacía 30 años, cuando yo tenía un año. No sabía cómo iba a reaccionar.

Sin embargo, decidí llamarlo. Cuando contestó, le expliqué cómo había encontrado la información acerca de mi abuelo —su padre— y le dije que yo era su sobrina.

Siempre recordaré su respuesta: “Nunca sabrás la tristeza que he sentido por haber perdido contacto con tu madre. ¡Ahora tú me has librado de esa tristeza!”.

Nos enteramos de que su familia y la mía, a pesar de haber estado separadas, se habían bautizado y habían sido confirmadas miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos del Últimos Días más o menos al mismo tiempo, y que ambas familias estaban firmes en el Evangelio. Fue un momento conmovedor y dichoso para nosotros.

Sabía que la historia familiar y la obra del templo nos pueden conectar con nuestros antepasados fallecidos, pero nunca había considerado que también nos pudieran conectar con los parientes vivos. Estoy agradecida por haber ayudado a unir a nuestra familia por medio de la historia familiar, no sólo en el mundo de los espíritus, sino también durante nuestra vida terrenal.