Mensaje de las maestras visitantes

La misión divina de Jesucristo: Creador


Con espíritu de oración, estudie este material y procure saber lo que debería compartir con las hermanas a las que visita. ¿De qué manera el entender la vida y la misión del Salvador aumentará su fe en Él y bendecirá a las personas que están bajo su cuidado? Si desea más información, visite reliefsociety.lds.org.

Éste es el primero de una serie de mensajes de maestras visitantes que presentan aspectos de la misión del Salvador.

Jesucristo “creó los cielos y la tierra” (3 Nefi 9:15); lo hizo por medio del poder del sacerdocio, bajo la dirección de nuestro Padre Celestial (véase Moisés 1:33).

El presidente Thomas S. Monson dijo: “Cuán agradecidos debemos estar porque un sabio Creador formó una tierra y nos colocó aquí… para que experimentemos una época de prueba, una oportunidad de demostrarnos a nosotros mismos que podemos ser merecedores de todo lo que Dios ha preparado para darnos”1. Cuando usamos nuestro albedrío para obedecer los mandamientos de Dios y arrepentirnos, nos hacemos dignos de volver a vivir con Él.

En cuanto a la Creación, el presidente Dieter F. Uchtdorf, Segundo Consejero de la Primera Presidencia, dijo:

“¡Nosotros somos la razón por la que Él creó el universo!…

Ésta es la paradoja del hombre: comparado con Dios, el hombre no es nada; no obstante, somos todo para Dios”2. Saber que Jesucristo creó la tierra para nosotros porque significamos todo para nuestro Padre Celestial ayuda a aumentar nuestro amor por Ellos.

De nuestra historia

Hemos sido creadas a la imagen de Dios (véase Moisés 2:26–27) y tenemos un potencial divino. El profeta José Smith amonestó a las hermanas de la Sociedad de Socorro a “vivir de acuerdo con [sus] privilegios”3. Tomando ese incentivo como fundamento, a las hermanas de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días se les ha enseñado a cumplir con los propósitos que Dios tiene para ellas a fin de que vivan de acuerdo con su potencial divino. “Conforme llegan a comprender quiénes son realmente —hijas de Dios, con la capacidad innata de amar y velar por los demás— alcanzan su potencial como mujeres santas”4.

El profeta José Smith dijo: “Ahora se hallan en una posición de poder actuar de acuerdo con esa compasión que Dios ha puesto en el corazón de ustedes. Si viven de acuerdo con estos principios, ¡cuán grande y glorioso será…! Si viven de acuerdo con estos privilegios, no se podrá impedir que los ángeles las acompañen…”5.

¿Qué puedo hacer?

  1. 1.

    ¿De qué forma el procurar comprender nuestra naturaleza divina aumenta nuestro amor por el Salvador?

  2. 2.

    ¿Cómo podemos mostrar nuestra gratitud por las creaciones de Dios?

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    Notas

  1.   1.

    Thomas S. Monson, “La carrera de la vida”, Liahona, mayo de 2012, págs. 91-92.

  2.   2.

    Dieter F. Uchtdorf, “Ustedes son importantes para Él”, Liahona, noviembre de 2011, pág. 20.

  3.   3.

    José Smith, en Hijas en Mi reino: La historia y la obra de la Sociedad de Socorro, 2011, pág. 187.

  4.   4.

    Hijas en Mi reino, pág. 189.

  5.   5.

    José Smith, en Hijas en Mi reino, pág. 187.