1: El sacerdocio

SACERDOCIO AARONICO Manual 1, (2002), 1–3


OBJETIVO

Que los jóvenes entiendan el gran poder y privilegio que se les ha dado de poder actuar en el nombre de Dios.

PREPARACION

  1. 1.

    Materiales necesarios:

    1. a.

      Libros canónicos para cada uno de los jóvenes.

    2. b.

      Papel y lápiz para cada uno de los jóvenes.

    3. c.

      Lápices para marcar los pasajes de las Escrituras.

    4. d.

      Un frasco de aspirinas.

  2. 2.

    Si lo desea, puede escribir en un cartel la definición de sacerdocio que expuso el presidente Spencer W. Kimball.

SUGERENCIAS PARA EL DESARROLLO DE LA LECCION

El poder y la autoridad del sacerdocio

Actividad en la pizarra y de la clase

Escriba lo siguiente en la pizarra: “El sacerdocio es...”

Dé a cada uno de los jóvenes un papel y un lápiz e indíqueles que escriban una breve definición de lo que es el sacerdocio. Una vez que todos terminen, recoja los papeles y pida al presidente del quorum que los lea todos en voz alta. Luego resuma las declaraciones hechas, la mayoría de las cuales posiblemente explicarán que el sacerdocio es el poder para actuar en el nombre de Dios.

Pida a todos los miembros del quorum que posean este poder que se pongan de pie. Haga que los jóvenes comprendan que nuestro Padre Celestial ha compartido Su gran poder con cada uno de ellos.

Cita y cartel

Lea la siguiente declaración del presidente Spencer W. Kimball: "El sacerdocio es el poder y la autoridad de Dios delegados al hombre sobre la tierra para actuar en todas las cosas pertinentes a su salvación, y constituye el medio por el cual el Señor se sirve del hombre para salvar almas. Sin este poder del sacerdocio, el ser humano está perdido” (“El ejemplo de Abraham”, Liahona, die. de 1975, pág. 1).

Análisis

  • ¿Qué significa delegar? (Significa transmitir el poder o la autoridad que se posee a otra persona.)

Hable nuevamente de la cita anterior.

  • ¿Cuáles son las dos cosas que el Señor delega a Sus siervos cuando les da el sacerdocio? (El poder y la autoridad de actuar en Su nombre.)

Relato y análisis

Cuente el relato que aparece a continuación, pidiendo previamente a los jóvenes que escuchen con atención con el fin de indicar qué está mal.

Roberto Juárez es el obispo de uno de los barrios de nuestra ciudad; además es mi tío, el único hermano que aún vive de mi padre. El y mi papá se quieren mucho. El sábado pasado, mi tío Roberto tuvo un grave accidente de automóvil, y por lo tanto sabía que no podría asistir a la Iglesia a hacerse cargo de sus responsabilidades, así que mi padre, que es élder en nuestro barrio, le aseguró que él se encargaría de todo. El domingo por la mañana, mi padre fue al barrio de mi tío y dirigió la reunión a la hora indicada.

  • ¿Qué error se cometió en este relato?

Permita que los jóvenes respondan hasta que alguien explique que el hombre, por su cuenta, no puede arrogarse el derecho de actuar en lugar de un obispo. Explique que aun cuando es cierto que el hermano tenía el sacerdocio, no había recibido las llaves ni había sido apartado para llevar a cabo los deberes y las responsabilidades de un obispo en el barrio de su hermano. Se le deben dar las llaves y debe ser ordenado para que pueda tener esa autoridad.

  • ¿Quién tiene el derecho de hacerse cargo en ausencia del obispo? (Su primer consejero.)

Pasaje de las Escrituras, cita y análisis

  • ¿Cómo recibe el hombre ese poder y autoridad?

Pida a uno de los jóvenes que lea Hebreos 5:4 mientras los demás siguen la lectura en sus ejemplares de las Escrituras. Recalque la idea de que el hombre debe ser llamado de Dios y ordenado mediante la imposición de manos. Pida a los jóvenes que marquen este versículo en sus Biblias.

Pida a uno de los jóvenes que lea el siguiente comentario del apóstol Orson Pratt:

“El Sacerdocio de Dios es la gran autoridad legal suprema que gobierna a los habitantes que viven en todos los mundos que han sido redimidos y glorificados. Comprende todo poder para crear mundos... Es el poder que creó los minerales, las plantas y los animales en todas sus infinitas variedades” (Orson Pratt, Masterful Discourses and Writings of Orson Pratt, compilado por N.B. Lundwall [Salt Lake City: Bookcraft, Inc., 1962], pág. 316).

  • ¿En qué forma describe Orson Pratt el poder y la autoridad del sacerdocio? (El poder por el cual Dios crea y gobierna todas las cosas.)

Pasaje de las Escrituras y análisis en la pizarra

Pida a los jóvenes que analicen de qué forma desearían cambiar las definiciones que hayan escrito o qué desearían agregarles.

Complete la definición escribiendo en la pizarra: El poder y la autoridad dados al hombre para actuar en nombre de Dios. El poder por el cual Dios crea y gobierna todas las cosas.

Pida a los jóvenes que analicen la diferencia que existe entre la autoridad del sacerdocio y el poder del sacerdocio. Ayúdeles a entender que pueden recibir la autoridad por la imposición de manos, pero el poder se obtiene al vivir vidas rectas.

Pida a uno de los jóvenes que lea Doctrina y Convenios 121:36 mientras los demás siguen la lectura en sus ejemplares de las Escrituras.

  • ¿Cómo obtenemos el poder del sacerdocio? (Viviendo una vida recta.)

Cita y análisis

Pida a uno de los jóvenes que lea la explicación que da el obispo H. Burke Peterson sobre estos dos términos:

"Puedo decir que existe una diferencia entre la autoridad y el poder del sacerdocio... Todos los que poseemos el sacerdocio tenemos la autoridad para actuar por el Señor, pero su eficacia o, si lo quieren decir de otro modo, el poder que recibimos por medio de esa autoridad, depende de la clase de vida que llevamos, depende de nuestra rectitud” (véase “La autoridad y el poder del sacerdocio”, Liahona, agosto de 1976, pág. 25).

  • ¿Cómo recibimos la autoridad para actuar por el Señor? (Por medio de la imposición de manos; al ser ordenados.)

Honrar el sacerdocio: Un privilegio sagrado

Lección práctica

Pegue una tableta de aspirina en la solapa de su saco o en el cuello de su camisa. Los miembros del quorum sin duda se preguntarán qué está haciendo. Dígales que su médico le dijo que debía tomar una aspirina cada cuatro horas, pero que debido a que no le agrada el sabor, prefiere llevarla puesta. Alguien de los presentes quizás le indique que no le va a servir de nada a menos que se la trague, lo que le dará a usted la oportunidad de explicar que la única forma de beneficiarse de algo es usarlo apropiadamente y que muchos poseedores del sacerdocio ni reciben el beneficio del sacerdocio ni disfrutan de él por esa razón. A pesar de saber que tiene mucho valor, piensan que es incómodo llevar una vida recta, por lo que no pueden disfrutar de sus bendiciones ni ejercer su poder.

Haga que los jóvenes comprendan que cuanto más obedezcan los mandamientos, tanto mayor será su poder y su deseo de servir, y mientras más sirvan, mejor entenderán el gran privilegio de poseer el sacerdocio y de honrarlo.

Cita y análisis

Explique que el élder James E. Talmage, quien fue miembro del Quorum de los Doce Apóstoles, escribió sobre su ordenación al sacerdocio y de lo que sintió y experimentó al procurar honrarlo. Pida a un miembro del quorum que lea en voz alta las palabras del élder Talmage.

“Cuando se me confirió el sacerdocio, me invadió un sentimiento tal que jamás he podido describirlo completamente. Parecía casi imposible de creer que yo, que era apenas un niño, pudiera haber recibido ese honor tan grande de Dios de ser llamado al sacerdocio... Me sentía fuerte ante la idea de que pertenecía al Señor y de que El me ayudaría en todo aquello que de mí fuera requerido.

“Mi ordenación al oficio de diácono influyó en todos los aspectos de mi vida de adolescente. No me agrada tener que reconocer que a veces olvidé que lo era, pero estoy agradecido por haberlo recordado en más de una oportunidad, y ello siempre sirvió para que yo fuera una persona mejor. Cuando jugábamos en la escuela y me sentía tentado a sacar ventajas injustas en algún juego, o cuando estaba en medio de una polémica con un compañero de juegos, yo lo recordaba, y el solo pensarlo era tan eficaz como si hubiera dicho en voz alta: ‘Soy diácono, y no está bien que un diácono actúe de esta manera’. En tiempo de exámenes, cuando no me hubiera sido difícil copiar el trabajo de otro de los muchachos... me decía a mí mismo: ‘Sería mucho peor que yo lo hiciera, que el que ellos lo hagan, pues yo soy diácono'.

“El sentido de gran honor que experimentaba por mi ordenación hizo que todos los servicios que se me asignaban fueran bienvenidos”.

  • ¿Cómo consideraba el élder Talmage el hecho de ser diácono en e! sacerdocio? (Poseía un firme sentimiento de que pertenecía al Señor y sabía que El le ayudaría; además, en los momentos de tentación, se recordaba a sí mismo cómo debía actuar un diácono.)

Dé tiempo a los jóvenes para que hablen de los sentimientos que hayan experimentado cuando fueron ordenados al sacerdocio. Pida que relaten cualquier experiencia similar a la expresada por el élder Talmage.

Solicite a otro miembro del quorum que termine de leer la declaración del élder Talmage.

“La impresión que mi mente registró durante mi época de diácono nunca se ha desvanecido. El saber que se me había llamado para prestar un servicio especial en la obra del Señor, como poseedor del sacerdocio, ha sido para mí una fuente de fortaleza a lo largo de los años. Cuando más tarde se me ordenó a oficios de más responsabilidad dentro de la Iglesia, en cada ocasión me invadió la misma seguridad de que en verdad había sido investido con poder del cielo y que el Señor esperaba que yo honrara Su autoridad. Fui ordenado maestro, élder, sumo sacerdote y, por último, Apóstol del Señor Jesucristo, y en cada ordenación me invadió un sentimiento nuevo y penetrante como el que conocí por primera vez cuando me llamaron para ser diácono al servicio del Señor” (véase Conmemoración de la restauración del Sacerdocio Aarónico, 1977, págs. 5 y 6).

  • Si ustedes tomaran su llamamiento tan en serio como lo hizo el élder Talmage, ¿cómo actuarían en su casa?, ¿cómo lo harían en la Iglesia?, ¿en la escuela?

Explique que el entender que se les ha llamado al servicio especial del Señor como poseedores del sacerdocio puede ser una fuente de fortaleza para los miembros del quorum, tal como lo fue para el élder Talmage.

Cita y análisis

Para ser dignos poseedores del sacerdocio, debemos vivir rectamente. El presidente Harold B. Lee hizo el siguiente comentario:

“Esto es lo que debemos decir: ‘Al ser poseedor del sacerdocio del Dios viviente, represento a nuestro Padre Celestial y poseo el sacerdocio por medio del cual El realiza Su obra... Debido a mi hermandad con el sacerdocio de Dios, no puedo ni pensar en hacer algunas de las cosas que quizás podría haber hecho si no lo poseyera’...

“Y eso es lo que los poseedores del sacerdocio tienen que decirse a sí mismos: ‘Nosotros no podemos ser poseedores del sacerdocio y ser como los demás hombres; tenemos que ser diferentes, porque el sacerdocio significa hermandad en el reino de Dios’ ” (véase Discursos de las conferencias generales, 1973-1975, págs. 73-74).

  • ¿En qué forma deberíamos ser nosotros, como poseedores del sacerdocio, diferentes de los demás hombres?

A medida que los jóvenes analicen esta pregunta, anote sus respuestas en la pizarra.

Conclusión

Testimonio

Exprese su testimonio de que los miembros del quorum poseen el verdadero sacerdocio de Dios. Testifique que ellos recibirán muchas bendiciones del Señor si honran su sacerdocio todos los días de su vida, si lo utilizan en forma apropiada y hacen más de lo que se requiere de ellos.

Deje claramente grabada en los jóvenes la idea de que recibir el Sacerdocio Aarónico no es tan difícil; lo realmente difícil es vivir dignamente para poder utilizar el poder de ese sacerdocio, lo que requiere un gran esfuerzo y trabajo constantes.

Cometido

Inste a los jóvenes a aceptar todas las oportunidades que sus líderes del sacerdocio les den de prestar servicio. Además, aliente a cada uno de ellos a expresar gratitud a nuestro Padre Celestial por el sacerdocio antes de la próxima reunión del quorum.