Todo miembro un misionero

SACERDOCIO AARONICO Manual 1, (2002), 43–46


OBJETIVO

Que los jóvenes comprendan por qué todo miembro es misionero.

PREPARACION

  1. 1.

    Materiales necesarios:

    1. a.

      Libros canónicos para cada uno de los jóvenes.

    2. b.

      Lápices para marcar las Escrituras.

  2. 2.

    Prepare tiras de papel con los siguientes pasajes de las Escrituras, para leerlos durante la lección: Mateo 24:14; Mateo 28:19-20; Marcos 16:15; Doctrina y Convenios 90:11; y Doctrina y Convenios 133:37.

  3. 3.

    (Optativo.) Prepare tiras de papel para entregárselas a los jóvenes, con el siguiente mensaje escrito: “Hay alguien que te está esperando”.

  4. 4.

    Asigne con anticipación a un joven para que relate lo que le sucedió a Michael (véase la lección).

SUGERENCIAS PARA EL DESARROLLO DE LA LECCION

Es necesario que todos los hijos de Dios escuchen el evangelio

Análisis en la pizarra de pasajes de las Escrituras

Escriba en la pizarra la siguiente pregunta: “¿Quiénes han de recibir el evangelio?" Indique que las Escrituras contestan a esta pregunta. Dé a cinco de los jóvenes una hojita de papel, cada una con una de las referencias de las Escrituras. Pídales que busquen los pasajes y que, por turno, los lean en voz alta, y que luego digan a quiénes se les debe enseñar el evangelio. Las respuestas están entre paréntesis. Escriba sus respuestas en la pizarra. Exhorte a los jóvenes a marcar partes de estos pasajes.

“¿Quiénes han de recibir el evangelio?”

Mateo 24:14

(Todo el mundo.)

Mateo 28:19–20

(Todas las naciones.)

Marcos 16:15

(Toda criatura.)

D. y C. 90:11

(Todo hombre en su propio idioma.)

D. y C. 133:37

(Toda nación, y tribu, y lengua, y pueblo.)

Pida a un joven que lea Doctrina y Convenios 18:10.

  • ¿Por qué es tan importante que todos tengan la oportunidad de escuchar el evangelio?

Cita

“¿Nos damos cuenta de que todo hombre y toda mujer fueron hechos a la imagen de Dios y son hijos de nuestro Padre Celestial? No importa dónde se encuentren, son Sus hijos y El los ama y desea su salvación. Seguramente, como miembros de esta Iglesia, debemos hacer algo por ellos. No podemos recibir el benéfico favor de nuestro Padre Celestial que nos otorga el conocimiento de la vida eterna, y egoístamente retenerlo, creyendo que seremos bendecidos si así lo hacemos. No es lo que recibimos lo que enriquece nuestras vidas, sino lo que damos” (véase George Albert Smith, “Declaraciones y profecías sobre la obra misional”, El Libro de Mormón; Instituto de Religión, Programa de autoenseñanza, pág. 363).

Todo miembro de la Iglesia tiene la responsabilidad de dar a conocer el evangelio

Tira de papel y análisis

Ponga a la vista la tira de papel o escriba en la pizarra: “Hay alguien que te está esperando”. Pregunte a los jóvenes el significado que tiene para ellos esa frase.

Relato y análisis

La hermana Petra G. de Hernández, de Monterrey, México, cuenta la forma en que el mensaje de los misioneros cambió su vida:

“Hace diecinueve años mi esposo falleció en un accidente automovilístico, y fue entonces cuando sentí la necesidad de encontrar a Dios para que me ayudara a llevar adelante a mi familia. Mi hija menor tenía once meses.

“Una noche... en medio de mi desesperación... oré al Señor como si le estuviera hablando a otra persona. Le pedí que me mostrara el camino que debía seguir; le dije que yo sabía que El existía, pero que no sabía dónde estaba; le pedí que me indicara cómo y dónde encontrarlo, y lo hice con tal fe y deseo de hallar la verdad que nunca olvidaré esa oración.

“La respuesta a mi oración no demoró mucho en llegar. Una mañana, dos jóvenes misioneros llamaron a mi puerta y dijeron que eran de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días, y que tenían un mensaje muy importante para mí. Había oído hablar de los mormones, pero no me había interesado en absoluto en su religión. Los hice pasar, y tan pronto como comenzaron con la primera lección, supe que lo que decían era verdadero. Les dije que deseaba bautizarme con mi familia...

“Nuestra vida ha cambiado completamente desde el día en que conocimos el evangelio, y ahora estoy segura de que el Señor escucha nuestras oraciones... Puedo afirmar que somos una familia unida gracias al evangelio y a esos dos misioneros que llamaron a mi puerta hace quince años.

“Siempre les estaré agradecida por haber llamado a mi puerta, y sé que hay gente agradecida por haber sido mis hijos los misioneros que llamaron a sus puertas para llevarles el evangelio” (véase “Madre de misioneros”, Liahona, diciembre de 1975, pág. 24).

  • ¿Quiénes pueden estar esperándoles para que les den a conocer el evangelio? (Vecinos, maestros, parientes y amigos.)

Haga que los jóvenes comprendan que cada uno de nosotros puede cambiar la vida de los demás, ayudando a que vengan a Cristo, si les damos a conocer el evangelio. Mucha gente en el mundo anda buscando la verdad y no sabe dónde encontrarla. Si no nos convertimos en miembros misioneros, es posible que ese “alguien” nunca tenga la oportunidad de escuchar el mensaje del evangelio.

Cita

“Alguien quizás también pregunte: ‘¿Debe cada joven [varón], cada padre y madre, cada miembro de la Iglesia, salir como misionero? Nuevamente, el Señor ha proveído la respuesta: Sí, cada varón, mujer, y niño; cada joven y cada pequeñuelo debe ser misionero. Esto no significa que deban ir al extranjero ni ser apartados como misioneros regulares. Significa que cada uno de nosotros tiene la responsabilidad de dar testimonio de las verdades del evangelio que se nos han dado. Todos tenemos parientes, vecinos, amigos y compañeros de trabajo, y es nuestra responsabilidad enseñarles las verdades del evangelio, tanto por precepto como por ejemplo” (véase Spencer W. Kimball, “ ’Me seréis testigos’ ”, Liahona, noviembre de 1977, pág. 1).

Análisis de pasajes de las Escrituras

Pida a uno de los jóvenes que lea Doctrina y Convenios 50:13-14 mientras los otros marcan el pasaje en sus ejemplares de las Escrituras.

  • ¿Qué se nos ha ordenado a cada uno de nosotros que hagamos? (Predicar el evangelio.)

Pida a otro joven que lea Doctrina y Convenios 88:81. Sugiérales a los jóvenes que marquen también este pasaje.

  • ¿Qué significa amonestar a nuestro prójimo?

Hay muchas maneras de dar a conocer el evangelio

Análisis

  • ¿Cuáles son algunas de las maneras mediante las cuales podemos dar a conocer el evangelio a nuestro prójimo? (Por medio de un buen ejemplo, brindándoles amistad, invitándoles a actividades de la Iglesia y a noches de hogar especiales, prestándoles ejemplares de la revista Liahona, preguntándoles si les gustaría saber más sobre la Iglesia.)

Dé a los jovencitos la oportunidad de contar experiencias personales que ellos o sus familiares hayan tenido al dar a conocer el evangelio a otras personas.

Relato

Pida a la clase que escuche lo que un joven llamado Michael escribió acerca de su conversión, y luego solicite al joven asignado que lea el siguiente relato:

“Había empezado otro semestre en la escuela secundaria de Houston, Texas, a la cual yo asistía. Era mi segundo año y en la clase de biología había unas compañeras de escuela que no paraban nunca de conversar. Pensé que no lo podría soportar...

“Me di cuenta de que la chica que más hablaba siempre parecía muy alegre y reflejaba algo especial. Esa noche miré en el álbum anual de los alumnos hasta encontrar su fotografía; así descubrí que se llamaba Donna.

“Un día mientras Donna leía una carta, miré sobre su hombro y vi la palabra Mormón... Nunca había conocido a un mormón, de modo que pensé que sería interesante conversar con Donna.

“Apenas había mencionado la palabra Mormón, cuando ya Donna estaba hablándome de ello. Nunca había visto a nadie a quien la religión le fuera tan importante.

“Sinceramente no creí una sola palabra de lo que me dijo, pero despertó mi curiosidad. Durante la semana me trajo algunos folletos y un Libro de Mormón... Le prometí que iría a la iglesia con ella el domingo...

“Días después, una tarde, mientras estaba en el trabajo, recibí una llamada telefónica de los misioneros. Inventé una excusa para quitármelos de encima. Durante el fin de semana recibí otra llamada y les di otra excusa. Las semanas pasaron, y los misioneros no se dieron por vencidos. Finalmente, le dije a Donna que era muy probable que mis padres no les dejaran entrar en casa.

“Impávidamente, ella siguió adelante y se las arregló para encontrar una casa en donde yo pudiera recibir las charlas misionales. Les conté a mis padres, y ellos no pusieron objeción alguna...

“Después de cuatro meses de investigación, recibí la respuesta del Señor. Sabía que había encontrado la única Iglesia verdadera...

“Mis padres quedaron sorprendidos, pero me dijeron que yo tenía suficiente edad para saber lo que estaba haciendo...

“El día viernes, 28 de mayo de 1976, fui bautizado y confirmado... Fue el día más glorioso de mi vida.

“Donna jugó un papel muy importante en el proceso de mi conversión como Santo de los Ultimos Días; pero hay algo que todavía no les he dicho de ella. Con toda la obra misional que está haciendo, su fuerte testimonio y su amor por la Iglesia, ella todavía no es miembro de la Iglesia, ya que está esperando el permiso de sus padres para bautizarse” (Mike Corbin, “Every Nonmember a Missionary”, New Era, octubre de 1977, pág. 41).

Análisis

  • Si una persona que no es miembro de la Iglesia está tan entusiasmada por enseñar el evangelio a su prójimo, ¿qué deberíamos hacer nosotros, que tenemos la bendición de ser miembros?

  • ¿Qué métodos utilizó Donna para dar a conocer el evangelio? (El ejemplo, su entusiasmo, folletos de la Iglesia, el Libro de Mormón, los misioneros regulares.)

Explique que todos tienen el derecho de escuchar el mensaje que tenemos acerca de la Iglesia restaurada de Jesucristo. “Hay alguien que te está esperando”. Si no expresamos nuestro amor y nuestro testimonio, es posible que ese alguien nunca conozca el gozo que brinda el evangelio.

Cita

“El hacer la obra misional, el dar referencias, el acompañar a los misioneros a dar sus charlas, es una aventura espiritual. Es algo muy especial que nos brinda una gran satisfacción. Las horas, el esfuerzo, la incertidumbre, todo vale la pena si al menos un alma expresa su arrepentimiento, su fe y su deseo de bautizarse” (Spencer W. Kimball, “It Becometh Every Man”, Ensign, octubre de 1977, pág. 7).

Conclusión

Cometido y volante

Dé a todos los jóvenes una tira de papel con el mensaje: “Hay alguien que te está esperando”, y exhórteles para que encuentren a ese alguien dentro del próximo mes empleando diligentemente los métodos de los que se ha hablado en la lección. Al finalizar el mes, pídales que den un informe de sus actividades al presidente del quorum y a usted para evaluar el progreso que hayan tenido.