24: El arrepentimiento centrado en Jesucristo

SACERDOCIO AARONICO Manual 1, (2002), 82–85


OBJETIVO

Que los jóvenes apliquen el principio del arrepentimiento en su vida diaria.

PREPARACION

  1. 1.

    Materiales necesarios:

    1. a.

      Libros canónicos para cada uno de los jóvenes.

    2. b.

      Lápices para marcar las Escrituras.

  2. 2.

    Escriba las siguientes frases en tiras de cartulina o papel grueso.

    1. a.

      Reconocer nuestros pecados.

    2. b.

      Sentir pesar por haber pecado.

    3. c.

      Tener fe en la expiación de Jesucristo.

    4. d.

      Confesar nuestros pecados.

    5. e.

      Abandonar nuestros pecados.

    6. f.

      Restituir el daño causado por el pecado.

    7. g.

      Guardar los mandamientos y perseverar hasta el fin.

  3. 3.

    Repase Alma 36:6 (La conversión de Alma.)

  4. 4.

    Repase el consejo en las páginas acerca del arrepentimiento en las páginas 19-20 del folleto La fortaleza de la juventud.

SUGERENCIAS PARA EL DESARROLLO DE LA LECCION

Introducción

Escriba en la pizarra: “El arrepentimiento es...”

Análisis

Write on the chalkboard: Repentance is …

Pida a los jóvenes que piensen en palabras o frases que se relacionen con el arrepentimiento. Escriba sus respuestas en la pizarra. Entre las posibles respuestas podría incluir: un proceso, un mandamiento, un cambio del corazón, mejorar nuestra vida, un sentimiento de pesar por nuestros pecados.

El arrepentimiento es un proceso

Pasaje de las Escrituras y análisis de las tiras de cartulina

Explique que el arrepentimiento es un proceso que nos acerca más a nuestro Padre Celestial. Diga a los jóvenes que van a leer acerca de la forma en que Alma pasó por el proceso del arrepentimiento.

Solicite a uno de los jóvenes que lea Alma 36:6-16.

  • ¿Qué sentía Alma por haber pecado?

  • ¿Qué debemos sentir nosotros cuando pecamos?

Aclare a los jóvenes que antes de arrepentimos debemos admitir que hemos pecado. Luego, es necesario que sintamos pesar por haber desobedecido los mandamientos de Dios. Ponga a la vista las dos primeras tiras de cartulina.

  • ¿Qué errores podemos cometer en nuestro diario vivir?

Trate de que los jóvenes comprendan que no sólo debemos arrepentimos de los pecados más graves, como lo son el asesinato, el adulterio y el robo, sino que muchas veces necesitamos arrepentimos de las pequeñas cosas que hacemos a diario. Los pequeños actos de deshonestidad, nuestro mal genio, el faltarle el respeto a nuestros padres, el hablar mal de los demás o el no cumplir con una asignación que nos hayan dado, todas esas cosas debilitan nuestro carácter y evitan que disfrutemos de la compañía del Espíritu Santo y que lleguemos a ser como nuestro Padre Celestial.

Pida a uno de los jóvenes que lea Alma 36:17-19. Ponga a la vista la tira de cartulina con la inscripción: “Tener fe en la expiación de Jesucristo”.

  • ¿Qué pensamiento salvó a Alma del tormento de recordar sus pecados?

  • ¿Qué sienten cuando piensan en la expiación de Jesucristo?

El presidente Ezra Taft Benson explicó que si deseamos verdaderamente arrepentimos, debemos demostrar fe en Jesucristo:

“Arrepentirse significa más que limitarse a corregir o cambiar el comportamiento. Muchos hombres y mujeres en todo el mundo demuestran una gran voluntad y autodisciplina para vencer los malos hábitos y las debilidades de la carne. Pero al mismo tiempo que lo hacen no se acuerdan en absoluto del Maestro, y, a veces, hasta lo rechazan abiertamente. Aun cuando estos cambios en el comportamiento de una persona estén orientados correctamente, no se puede decir que ha habido en ellos un verdadero arrepentimiento.

“La fe en el Señor Jesucristo es la base sobre la cual debe cimentarse un arrepentimiento sincero y auténtico. Si en verdad procuramos alejarnos del pecado, debemos primero acercarnos a El, el Autor de nuestra salvación” (“Un poderoso cambio en el corazón”, Liahona, marzo de 1990, pág. 4).

Explique que Alma confesó al Señor sus pecados. Ponga a la vista la tira de cartulina con la inscripción “Confesar nuestros pecados”.

  • ¿A quién debemos confesar nuestros pecados?

Después que los jóvenes hayan expresado sus ideas, explique que debemos confesárselos a la persona a quien le hayamos hecho mal. También debemos confesárselos al Señor y, según sea la seriedad de la transgresión, es posible que debamos confesárselos al obispo. Recuerde a los jóvenes que la responsabilidad del obispo es la de ayudarnos y no la de condenarnos. Los obispos mantienen siempre en forma confidencial toda información al respecto.

  • ¿Qué tipos de pecados debemos confesar al obispo?

El presidente Marion G. Romney aclaró: “Cuando una transgresión es de tal naturaleza que, si no nos arrepentimos, pone en peligro el privilegio de ser miembros o de la hermandad dentro de la Iglesia de Jesucristo, se requiere... una confesión verdadera y completa... ante el obispo” (en Conference Report, octubre de 1955, pág. 125; cursiva agregada).

Esos pecados abarcan las transgresiones sexuales y cualquier violación seria de la ley.

Solicite a un joven que lea Alma 36:20-23.

  • ¿Cómo se sintió Alma luego de haber confesado sus pecados?

  • ¿Cómo creen que se habría sentido Alma si, después de haber recibido el perdón del Señor, hubiera vuelto a pecar nuevamente?

Asegúrese de que los jóvenes comprendan que el arrepentimiento no es fácil ni rápido. Al igual que Alma, al pasar por el arrepentimiento, sentiremos dolor y sufrimiento. Muchas veces es necesario que pasemos por un largo proceso de arrepentimiento antes de recibir el perdón del Señor.

Ponga a la vista la tira de papel con la inscripción: “Abandonar nuestros pecados”. Pregunte a uno de los jóvenes qué significa abandonar nuestros pecados. Haga que ellos comprendan que el pecador verdaderamente arrepentido no vuelve a cometer su pecado.

Ponga a la vista la tira de cartulina con la inscripción: “Restituir el daño causado por el pecado”.

Explique que la palabra restitución significa tratar de corregir el mal que se haya hecho.

  • Pida a uno de los jóvenes que lea Alma 36:24-26.

  • ¿De qué manera realizó Alma la restitución por sus pecados? (Predicó el evangelio a fin de hacer que la gente sintiera el gozo que el sentía.)

Recuerde al quorum que hay ciertas ofensas por las cuales no se puede hacer completa restitución, tal como se describe en los siguientes versos:

“Los niños hacen volver a la tierra sus cometas después de jugar,
Mas uno no puede hacer eso, si son palabras las que echa a volar;
a veces cae muerto un pensamiento que no se ha expresado,
Mas ni Dios mismo lo puede matar, si de la boca se ha escapado".

(Will Carlton; traducción libre).

Explique que las malas palabras, el hablar mal de los demás, el mentir y el dar falso testimonio están dentro de esa categoría. Sin embargo, existen muchas ofensas que se pueden reparar.

Cita

El élder William J. Critchlow, hijo, quien hace años fue ayudante del Consejo de los Doce Apóstoles, dijo lo siguiente:

“Tres jóvenes que estaban a punto de recibir la condecoración de mayor prestigio en la organización Scout fueron sorprendidos rompiendo las luces del alumbrado público y sintieron pesar porque los habían aprehendido. Después, y antes de recibir ese honor, ellos RECONOCIERON que por sus hechos eran indignos de tan especial mención y, con un verdadero sentimiento de REMORDIMIENTO, se dirigieron a la compañía de electricidad para RELATAR transgresiones similares y ofrecieron RESTITUIR el daño, pagando las luces rotas” (“Spelling Repentance with Seven Big R’s”, Instructor, marzo de 1966, pág. 93).

Relato

Otro ejemplo habla de un joven que recibió su llamamiento misional. Al prepararse para ir a la misión, deseaba dejar su pasado limpio de los errores que había cometido. Al pensar en un incidente que había ocurrido años antes en el que había hecho trampa en un examen, sintió un gran remordimiento y quería restituir la acción hasta donde le era posible hacerlo. Escribió a su maestra, confesó su pecado y le pidió perdón. Después de hacerlo, sintió que podía salir a prestar servicio al Señor con una conciencia limpia.

Ponga a la vista la última tira de cartulina con la inscripción: “Guardar los mandamientos y perseverar hasta el fin”.

Explique que si tenemos fe en Jesucristo, podremos vencer nuestros pecados y recibir la guía y el apoyo del Señor durante toda nuestra vida.

Análisis de pasajes de las Escrituras

Pida a uno de los jóvenes que lea Alma 36:27-28.

  • ¿En quién puso Alma su confianza y su fe?

  • ¿En qué forma la fe de Alma le sirvió para sobrellevar las pruebas a lo largo de su vida?

Indique que este paso sea quizás el más difícil de cumplir. Significa que para probar nuestra sinceridad, debemos ejercer sumo cuidado de no caer en nuestros viejos hábitos. Para lograr el perdón de Dios, debemos caminar la segunda milla, no sólo abandonando nuestros pecados, sino haciendo el bien cada vez que podamos. El presidente David O. McKay dijo: “La felicidad es sinónimo de rectitud” ( citado por William J. Critchlow, hijo, Instructor, marzo de 1966, pág. 93).

El gran profeta Lehi declaró: “Y si no hay justicia, tampoco hay felicidad” (2 Nefi 2:13).

El arrepentimiento abarca también el perdonarnos a nosotros mismos

Análisis de un pasaje de las Escrituras

  • ¿Cuál creen ustedes que es el arma más poderosa que utiliza Satanás para impedir nuestro arrepentimiento?

Es posible que reciba una variedad de respuestas. Probablemente todas sean aceptables, pero la que más se ajusta al propósito de esta lección es el "desaliento”.

Aclare que el sentir culpabilidad puede ser una señal saludable; nos recuerda que hemos pecado y que necesitamos arrepentimos. Pero el sentir culpabilidad, después de habernos arrepentido sinceramente, nos desanima y somos vulnerables nuevamente a la tentación.

Lea y analice D. y C. 58:42.

Explique que si un joven sigue sintiéndose culpable luego de haberse arrepentido, deberá hacerse las siguientes preguntas:

  1. 1.

    ¿He cumplido con todos los pasos del arrepentimiento?

  2. 2.

    ¿Le he pedido a mi Padre Celestial que me perdone?

  3. 3.

    ¿He confiado en el Señor y le he permitido llevar mi carga?

  4. 4.

    ¿Estoy haciendo todo lo posible por guardar los mandamientos?

Conclusión

Testimonio

Exprese su testimonio de que nuestro Padre Celestial nos conoce y nos ama a cada uno de nosotros; y también sabe lo que hacemos y lo que encierra nuestro corazón. Nuestros pecados le dan a El una gran tristeza y a la vez nos hacen infelices a nosotros. Nunca es demasiado tarde para arrepentirse y comenzar de nuevo, no importa cuán inicuos pensemos que somos. Ninguno de nosotros es tan perfecto que no tiene que mejorar en algún aspecto. Cuando el Señor dijo: “Venid a mí”, nos estaba hablando a todos.

Cometido

Repase el consejo acerca del arrepentimiento que se encuentra en las páginas 19-20 del folleto La fortaleza de la juventud. Exhorte a los jóvenes a hacer un inventario de su vida diaria. Por ejemplo, se podrían preguntar: ¿En qué aspecto necesito mejorar? o ¿de qué necesito arrepentirme? Como ejercicio para comenzar, pídales que se hagan en silencio la siguiente pregunta:

“¿Qué puedo hacer para gozar más plenamente de la compañía del Espíritu Santo?”

Déles el tiempo necesario para que mediten las respuestas que les vengan a la mente, sin hacer ningún comentario al respecto.